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Viernes  21 de Julio 17:43 hs

EL 27 DE JUNIO DE 1817 ZARPABA EL BUQUE PIRATA "LA ARGENTINA"

Bouchard, el temible pirata argentino

Hipólito Bouchard fue el corsario más famoso que tuvo el país, pero su vida llena de aventuras, es muy poco conocida

Bouchard, el temible pirata argentino

Hipólito Bouchard

Hipólito Bouchard

SALTA (Eduardo Huaity González) —  El 27 de junio de 1817 zarpaba del puerto de Buenos Aires la fragata "La Argentina”, al mando del capitán francésHipólito Bouchard, que fue la primera nave argentina en dar la vuelta al mundo y su viaje estuvo cargado de aventuras y batallas dignas de las mejores novelas de piratas que se hayan escrito.

Bouchard fue el más grande pirata de Argentina, pero no el único. Las incursiones piratas latinoamericanas comenzaron en 1814 y alcanzó su apogeo alrededor de 1818 y finalizó en 1823. Las principales zonas de actuación fueron el Atlántico Sur y el Caribe, donde actuaron unos 60 corsarios con patentes de los gobierno de Artigas en Uruguay y de Buenos Aires. Entre los más destacados están el irlandés Guillermo Brown,  creador de la armada argentina y el norteamericano David Jewitt, quien entre otras acciones destacadas tomó posesión de las Islas Malvinas en nombre del gobierno de Buenos Aires en 1820.

Según las palabras de Bartolomé Mitre, la de Bouchard fue "Una campaña de dos años dando la vuelta al mundo en medio de continuos trabajos y peligros, una navegación de diez o doce mil millas por los más remotos mares de la tierra, en que se domina una sublevación, se sofoca un incendio a bordo, se impide el tráfico de esclavos en Madagascar, se derrota a piratas malayos en Macasar, se bloquea a Filipinas, anonadando su comercio y su marina de guerra, se domina parte de Oceanía imponiendo la ley, a sus más grandes reyes por la diplomacia o por la fuerza; en que se toma por asalto la capital de la Alta California, se derrama el espanto en las costas de México, se hace otro tanto en Centro América, se establecen bloqueos entre San Blas y Acapulco, se toma a viva fuerza el puerto de Realejo apresándose en este intervalo más de veinte piezas de artillería, rescatando un buque de guerra de la Nación y aprisionando o quemando como veinticinco buques enemigos”.

Entre las cosas increíbles que hizo Bouchard se cuentan la toma de California, en Estados Unidos, bloqueó los puertos filipinos y en las islas Hawai, se entrevistó con el rey Kamehameha y firmó un tratado haciéndole reconocer la Independencia Argentina, proclamada por el Congreso de Tucumán, sólo un año antes.

André Paul Bouchard nació el 15 de enero de 1780 en Bormes  una localidad francesa cercana a Saint Tropez. A los 18 años se cambió a el nombre y se enroló en la armada francesa y prestó servicio en las campañas de Egipto y Santo Domingo en donde se fogueó en espantosas batallas navales, pero fue su desilusión con el rumbo que tomó la Revolución Francesa desertó y emigró al Río de la Plata en 1809.

Con el bagaje de las ideas primigenias de la revolución francesa a cuestas, se sumó al movimiento libertario de 1810, en especial se sintió especialmente seducido por el pensamiento de Mariano Moreno. Poco después de la Revolución de mayo de 1810, puso a disposición del primer gobierno criollo todos sus conocimientos navales.

Su bautismo de fuego bajo el pabellón nacional fue durante la batalla de San Nicolás, al mando del bergantín "25 de mayo”, en donde la casi inexistente armada nacional fue derrotada el dos de marzo. Por esta acción fue acusado de "cobardía”, pero luego de un corto proceso judicial, fue absuelto.

A lo largo de 1811 se destacó en las batallas que se dieron en el Río de la Plata y el Paraná y en 1813 participa en la Batalla de San Lorenzo, en donde por su actuación es felicitada por el General San Martín, a quien acompañó para  reforzar el Ejército del Norte, hasta entonces comandado por Manuel Belgrano. Luego fue al ejército de la Banda Oriental y, tras obtener licencia para volver a Buenos Aires, se le dio el mando de la fragata "María Josefa”.

Pero su gran aventura comenzó en 1815, cuando en septiembre el Director Supremo Ignacio Álvarez Thomas le otorgó la patente de corso a Bouchard, en una expedición financiada por Vicente Anastasio Echevarría. Su misión era atacar los buques españoles, saquearlos. Lo obtenido se distribuía entre el gobierno, el financista y Bouchard y su tripulación.

El 28 de enero de 1816 Bouchard y su tripulación capturan la nave española "Consecuencia”, que es rebautizada como "La Argentina”, barco con el cual libera esclavos en África, enfrenta y derrota a piratas malayos, ataca los puertos españoles en Filipinas, huye a Hawai, saquea la costa pacífica de Perú, Venezuela, Centro América, México y California en Estados Unidos.

En América Central, atacaron Sonsonete, en El Salvador, y el 2 de abril de 1819, el Realejo, en Nicaragua, uno de los centros más importantes del comercio y la marina colonial española, amén de principal astillero del Pacífico.

La expedición de Bouchard finalizó en el puerto chileno de Valparaíso en donde fue arrestado por orden del vicealmirante escocés Lord Cochrane quien lo acusó de piratería; el cargamento fue confiscado. En un confuso y pintoresco episodio, el coronel Mariano Necochea, compañero de Bouchard en San Lorenzo, armó un piquete de sus granaderos y tomó "La Argentina”, desoyendo las amenazas de las autoridades. La nave le fue reintegrada al capitán francés.

Bouchard no quiso regresar a Buenos Aires y seguir con los viajes de saqueo y se  sumó a San Martín en su campaña a Perú, pero por los daños sufridos, "La Argentina” sólo hacían transportes de carga para los ejércitos libertadores, desembarcados en Perú en setiembre de 1820. Al poco tiempo, "La Argentina" fue desguazada y vendida como leña vieja.

 Hasta 1828 Hipólito Bouchard siguió al servicio de la marina peruana. Entonces se retiró y se estableció en las haciendas de San Javier y San José de Nazca, adjudicadas como recompensa por el Congreso peruano. En el anochecer del 4 de enero de 1837 golpeó a un sirviente, pero esta vez, hubo violentas protestas. Hipólito Bouchard tomó un pistolón y su viejo sable de abordaje, pero fue tarde. Los sirvientes lo mataron a puñaladas.

 

El 6 de julio de 1962, sus restos fueron exhumados por una comisión conjunta de las marinas argentina y peruana y repatriados a Buenos Aires, a bordo de un crucero llamado "La Argentina”. Hoy reposan en el Panteón de Buenos Aires.

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