TUCUMÁN

Horacio Enrico, sobre Myrtha Raia: “Sus ojos claros guardaban una profunda melancolía”

El pianista Horacio Enrico, uno de sus amigos más íntimos, recuerda la vida de Myrtha, su pasión por el arte y la docencia, y su alegría de vivir
lunes, 04 de febrero de 2013 · 11:11
TUCUMÁN.-  “Trato de recordarla, en medio de este dolor enorme, desde el punto de vista humano y del rostro que vi la última vez hace unos días. Era una persona, pese a todo, alegre”. Horacio Enrico, músico de profesión y docente por pasión, intenta aclarar su voz para recordarla.

Dialoga con El Intransigente mientras cuenta los minutos para que su cuerpo sea llevado a la sala velatoria y poder, allí, despedirse una amiga a la que acompañó los últimos 50 años de vida. Enrico y Mirtha fueron colegas en el Instituto Superior de Música de la Provincia. “Nos conocimos cuando yo era muy joven, su familia era allegada a la mía. Ella fue mi profesora de piano y, durante toda mi vida, mi amiga”, cuenta Enrico, quien formó un dúo y un trío musical con Myrtha Raia para difundir las obras de los grandes clásicos.

“Nació en Buenos Aires, pero su formación musical es Tucumana. Llegó siendo niña y a lo largo de su vida se formó en el ámbito de nuestra Universidad, en su época de gloria. Grandes maestros llegaban en esa época a formarnos, nosotros aprendimos con los grandes”, continúa. “Myrtha fue dirigida por los mejores directores del país. No sólo era conocida en Tucumán: tocó en Buenos Aires, Mendoza, en Santiago del Estero en muchas oportunidades. Hizo muchas giras, acompañó a grandes cantantes y violinistas locales y de Buenos Aires”, recuerda.

Enrico, pianista y profesor de Historia de la Música y Audioperceptiva, confiesa sentir una gran admiración por ella: “Era un personaje muy particular, extraordinario con todo lo que tenía que ver con lo humano y con la cultura. Además, era una adicta la lectura y a la música, devoraba libros. En los últimos años, éramos varios los que la proveíamos de libros, especialmente de clásicos, que eran su debilidad. Era una persona de una formación increíble, leía en francés y manejaba el alemán también. Además le apasionaban las artes plásticas, y desde su cátedra difundía grandes obras”,relata Enrico.
 
“Pero sobre todo, era una persona muy amplia: le fascinaba transmitir, disfrutaba la comunicación. Enseñaba todo lo que sabía, todo lo que podía, era lo opuesto a esos artistas o profesores mezquinos que se guardan su saber. Por eso, formó muy buenos músicos. Por eso, además, quienes fueron sus alumnos la quisieron tanto. Era una formadora de músicos nata”, recuerda.

Horacio Enrico hace una pausa. En medio del dolor, hace un esfuerzo por evadirse de las circunstancias trágicas de su muerte, y enfocarse en su vida: “Era una persona totalmente alegre, pese a la foto que estamos viendo permanentemente en los medios. Sus ojos claros guardaban una profunda melancolía y dolor, pero no mezclaba las cosas. Pese a sus problemas de salud (había sido operada de la cadera y se movilizaba en andador), era afable, y sabía bien que su misión en este mundo era gozar lo magnifico de la cultura y el arte. Así la voy a recordar siempre”, concluyó. 


Fuente: Semanario de Tucumán, Edición Impresa.
Más de

Valorar noticia