NOTA DE OPINIÓN

Un baño inclusivo en una escuela secundaria de Longchamps

Trabajan la educación sexual integral en todos sus niveles e inauguraron un baño sin distinción de género para ser utilizado por cualquier estudiante.
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lunes, 08 de octubre de 2018 · 13:03

Hace muchos años, en mi adolescencia tenía muchas incertidumbres y casi ninguna certeza. En relación a la escolaridad se jugaban mis mayores fantasmas. Creía que la escuela no era un ámbito para mí. Que no iba nunca a poder aprender. Me costaba, me dispersaba. Siempre me sentía la burra, era la que no podía. ¿Viste eso de que algunos nacen para pito y otros para ser corneta? Eso les suele pasar a los hijos e hijas de las clases trabajadoras. Son mecanismos reforzados desde las instituciones para seguir fabricando mano de obra barata. A la mayoría nos costaba y fuimos internalizando que el problema éramos nosotros y no las prácticas áulicas obsoletas.¿El problema éramos nosotros y  no las propuestas de esos profesores que asumían que todos éramos iguales? No, ¡no  éramos iguales!, pero la diversidad, invisibilizada en aquellos y también en estos tiempos, requiere de otras miradas, otras intervenciones, otros tiempos que muchos adultos no están dispuestos a brindar. Da más laburo ¿vio?

Allá y entonces, pero también ahora, nos encontramos con al menos dos modelos de escuelas o paradigmas diferenciados. Por un lado el paradigma educativo homogeneizador, en el que las singularidades, los intereses y los tiempos de aprendizaje de los y las chicas no están contemplados y los resultados se miden en términos cuantitativos. Algo así como: dos más dos es cuatro y corta la bocha, que en castellano significa: ¡Acá no se aceptan las diferencias y si no encajás te vas! 

Y el segundo modelo, las escuelas inclusivas donde los y las estudiantes son el centro del proceso educativo. Son escuelas, en donde en sus clases se respetan, se aceptan, se reconocen son valoradas y  bienvenidas las diversas formas de mirar, de comprender, de acercarse a los conocimientos. Escuelas donde los y las chicas no son números, ni cosas y se respetan sus singularidades y partiendo de allí, es posible diversificar la propuesta en función de cada estudiante. Son  enfoques de educación para la diversidad que propician el reconocimiento de las diferencias así como su aceptación y valoración positiva. Ya no es dos más dos y corta la bocha. La invitación aquí es a reconocer  un mundo de posibilidades en nuestros estudiantes y para eso los docentes debemos desplegar la creatividad y la empatía.

¿Pero esta no es una columna de género?  ¡Ahí les cuento a dónde va el cuento! 

Caí en la escuela pública, como le gusta decir y descalificar a nuestro Presidente. Anduve dando vueltas sin encajar hasta que  luego de muchas vueltas caí en la Escuela de Educación media N° 5 Almirante Brown. Allá en el fondo del conurbano, allá a la vuelta donde en el diablo había perdido el poncho decían mofándose algunos docentes que ahí no querían trabajar. Una escuelita perdida, que abría sus puertas para darnos lugar a aquellos que no encajábamos en las escuelas de alrededor. Esa diversidad natural (¿o acaso todas las flores son iguales o son iguales todos los atardeceres? ) entre los y las estudiantes – en términos de aptitudes, intereses, ritmos y estilos de aprendizaje, inteligencias, contextos socio culturales, económicos, fueron  fuente y estímulo para esa comunidad educativa que se estaba consolidando y  dando paso  a nuevas formas de enseñar y aprender. Esa escuela allá perdida detrás de un tanque gigante de agua nos cambió la vida para siempre. Allí aprendimos que la diversidad no era una mala palabra sino todo lo contrario. Que la diversidad de aprendizajes, de experiencias, de gustos musicales, de colores, de miradas políticas, que la diversidad sexual no eran un problema sino todo lo contrario. Eran la posibilidad y la oportunidad de nutrirnos y enriquecernos. Y aprendimos a valorar las diferencias y salimos sabiendo matemática, lengua, geografía pero lo más valioso fue que salimos con alas. Salimos sabiendo que podíamos perseguir nuestros sueños, que podíamos seguir estudiando aunque nos costara y nos quemáramos las pestañas y nos saliera humo del cerebro. Al  cuento culpabilizador de nuestros fracasos ese grupo de egresados  le habíamos cambiado el final. No éramos nosotros que no podíamos aprender. Era el sistema el que tenía que cambiar para alojarnos a todos y todas. Y esa escuela inclusiva nos habilitó las herramientas para desenmascarar las injusticias.  

Un baño inclusivo. Una escuela pionera en la zona sur

Pasaron muchísimos años desde su fundación pero mi escuela sigue dando que hablar. Y qué orgullo ser de la primera cohorte de egresados de esa escuela donde hoy trabajan la educación sexual integral en todos sus niveles e inauguraron un baño sin distinción de género para ser utilizado por cualquier estudiante. ¡Escuela linda! Escuela inclusiva, de esas que queremos que contagien, que generen movimientos en el barrio y otras escuelas quieran parecérsele. Escuela de puertas abiertas, de mirada atenta, de escucha disponible. Escuela que  avanza con  iniciativas y estrategias para garantizar los derechos de los y las chicas. Que  parte de escuchar las demandas de sus estudiantes y sus familias  teniendo en cuenta  los cambios normativos y culturales.

¿Cómo surge la idea un baño sin restricción de acceso? 

Cumpliendo con la normativa vigente, la escuela  sostiene la Educación sexual integral trabajando de manera transversal todos sus contenidos desde hace muchos años, cumpliendo con establecido por la ley Nacional 26150.  Realizan  un trabajo fuerte previo con los  cinco ejes que el Ministerio de Educación propone para el abordaje de la ESI: 

1. Reconocer la perspectiva de género 2. Respetar la diversidad  3. Valorar la afectividad 4. Ejercer nuestros derechos 5. Cuidar el cuerpo y la salud en derechos, ejes que deben trabajarse  interrelacionados y no son inescindibles uno del otro.

Este trabajo previo es el antecedente para concretar un pedido de los y las chicas de sumar a los baños diferenciados para varones y mujeres un baño sin restricción de acceso, que rompe con la lógica binaria femenino masculino  que el nuevo marco normativo,  los enfoques de género y de derechos nos invitan a repensar. 

Quienes quieran usarlo podrán usarlo, quienes se sientan más cómodos en otro baño podrán usar los otros baños. 

“El sexo no te define”, “Ni hombre ni mujer. Yo decido quien soy”, “Ellas, ellos, elles”, son algunas de las frases que se pueden leer en la puerta del baño inclusivo. 

¡Y sí! Las nuevas generaciones nos interpelan y nos invitan a repensar las instituciones. Desde hace ya un tiempo se vienen deconstruyendo y revisando los  modos de organización de la sexualidad  en los que las  sociedades, incluida la nuestra, se organizaron a partir de una estructura binaria: varón o mujer. Esa forma  fue  presentada históricamente  como algo “natural” y hoy  bien sabemos que son arbitrarios culturales.

Que una persona nazca con un cuerpo determinado es un  hecho de la biología, pero que los genitales de esa persona sean asociados a lo femenino o masculino  y se la llame  mujer o varón, es una decisión cultural. Que a ese  cuerpo se lo vista con  determinado color o se le asigne un baño determinado  una decisión cultural y no biológica. De ahí que escuchando las voces de los y las estudiantes y también de aquelles que no se sienten incluidos dentro de las categorías masculino/ femenino  y garantizando la presencia de baños mixtos para ajustarse a las disposiciones actuales  pero adecuándonos a los cambios epocales y los nuevos cambios legales y  la agenda sobre diversidad sexual es que se inauguró este baño sin restricción de acceso. 

Los antiderechos no pueden soportarlo y la comunidad educativa por estos días sufre el acoso y las calumnias por algunos grupos en las redes sociales. ¡Ladran sancho! ¡Gracias escuela querida por seguir alojando y pensando a sus estudiantes como sujetos de derechos! ¡Gracias por hacer lo que hay que hacer:  cumplir las leyes,promover el acceso a derechos de cada uno/a de sus estudiantes y  graciaspor la alegría, el amor, el compromiso y la valentía con la que históricamente nos han pensado a cada uno/a de los que por allí pasamos!

*Camila Ríos Fernández. 

Egresada de la escuela media 5 de Longchamps Lic. en Psicología, Lic. y Profesora en Ciencias de la Educación.(UBA) ¡Orgullosamente caída en la escuela pública!