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Mirá la fotografía inédita que cumplió diez años y le cambió la vida para siempre

“Y yo poco sabía, en ese entonces, que un par de meses después recibiría una llamada que me cambiaría la vida”.
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martes, 06 de noviembre de 2018 · 03:10

El 5 de octubre no fue un día más para el fotógrafo Pete Souza, considerado uno de los mejores del mundo en su profesión. En su Instagram publicó una inédita y conmovedora fotografía del ex Presidente de Estados Unidos, Barack Obama con su hija Malia en la noche de las elecciones en Chicago

La foto cumplió 10 años y Pete lo recordó con emoción: "Pasé -se refiere a Obama- documentando sus primeros dos años (2005-2006) en el Senado y los primeros meses de su campaña presidencial en 2007 para el Chicago Tribune. Luego, renuncié al Tribune para enseñar fotoperiodismo en la Universidad de Ohio y solo cubrí algunos eventos de la campaña de 2008". 

Luego, prosigue su relato. “El 4 de noviembre de 2008, volé hasta Chicago y entre lágrimas fotografié la celebración”. Continúa la descripción del momento bisagra en su relación con Barack, haciendo mención a unas palabras de un fotógrafo amigo esa noche: “Estoy muy contento de estar vivo para ver que esto ocurre”, le susurró. “Él también tenía lágrimas en sus ojos. Y yo poco sabía, en ese entonces, que en par de meses después recibiría una llamada que me cambiaría la vida”, publica Pete Souza hoy en sus redes sociales.

¿Quién es Pete Souza y por qué es considerado el mejor fotógrafo del mundo?

El nombre de Pete Joseph Souza es una marca registrada de nivel internacional. Su fama se debe a que fue el reportero gráfico que inmortalizó la vida política de dos presidentes norteamericanos, Ronald Reagan y Barack Obama, aunque fue el trabajo realizado con este último el que selló su calidad como fotoperiodista. Sus fotos hablan. No necesitan descripción. Elige momentos y situaciones y después las escoge con una pasión digna de los prodigiosos. 

Tuve la oportunidad de conocer a Pete en el lanzamiento de su último libro “Shade a Tale of  two presidents”, cuando momentos antes me presenté ante una asistente a quien alcancé mi tarjeta como Director de El Intransigente e inmediatamente fui invitado a pasar a un privado donde me fue presentado Souza, quien con la humildad propia de los grandes hombres me dedicó 20 minutos. 

Durante esa charla, ya acomodados en unos sillones, conversamos sobre distintos temas, le manifesté mi admiración hacía su trabajo, a la vez que lo invité a conocer nuestro país. Pete me hizo saber de su interés por la situación política de Argentina, un tema sobre el que cambiamos distintas impresiones mientras avanzamos sobre quiénes serían los potenciales candidatos para las elecciones presidenciales del año próximo. Luego de una amena conversación cruzamos contactos prometiéndonos continuar la charla en un futuro cercano, ya fuera en la Argentina o en los Estados Unidos.

La simpleza y sencillez que me demostró Pete en pocos minutos fueron suficientes para afianzar su grandeza que luego en la presentación del libro, a auditorio lleno, ratifiqué de inmediato. 

Seguramente Pete Souza tiene para contar tantas historias como fotografías tomadas, que para dar una idea a nuestros lectores en un día normal podían llegar a los 500 disparos y hasta cuadruplicar esa cifra en jornadas de intenso trabajo presidencial. De allí que le resulte imposible elegir una fotografía como favorita, una pregunta recurrente que le formula todo el mundo y que obtiene una respuesta con una sonrisa sugerente: “Es la que haré mañana”

Pero la imagen que guarda en el tesoro de sus sentimientos -manifiesta en el Kings Theatre de Brooklyn, es la del día previo a la partida de Obama de la Casa Blanca al finalizar su segundo mandato-, cuando Pete durmió en su oficina para evitar los trastornos del tráfico en medio de la nieve y pensó en un Obama jugando con sus hijas “como un padre común” en la nieve, y así ocurrió como lo certifica su publicación del 18 de enero en Instagram. 

Dos días después, el hombre más influyente del mundo y considerado uno de los mejores presidentes norteamericanos y que junto a Pete Souza transformaron la comunicación política, dejaban el Salón Oval. 

Sus orígenes

Como descendiente de inmigrantes portugueses –sus abuelos llegaron desde la Azores- Pete supo del trabajo como llave para el progreso, un ejemplo que había recibido de sus padres instalados en New Bedford, en Massachusetts donde nació en 1954. 

Esa experiencia marcaría la diferencia al momento de inclinarse por el periodismo como lo denota su graduación “Cum Laude” en licenciatura en comunicación pública de la Universidad de Boston y su posterior maestría en periodismo y comunicación masiva de la Universidad del Estado de Kansas

Antes de dedicarse full time a los Obama, fue fotógrafo independiente de National Geographic y para The Chicago Tribune, en Washington.

Su primer contacto con la Casa Blanca 

Entre los años 1983–1989, fue el fotógrafo oficial durante la segunda presidencia de Ronald Reagan, más tarde trabajó como fotoperiodista para el diario Chicago Tribune entre los años 1998-2007, época donde comenzó a cubrir la carrera de Obama cuando éste era senador. 

Por sus méritos fue nombrado como fotógrafo oficial y luego Director de la Oficina de Fotografía de la Casa Blanca.

Pete Souza en la actualidad 

El único reportero gráfico en la historia de la Casa Blanca parecía pasar al retiro, y si bien fue así al menos en sus obligaciones oficiales, Souza supo reinventarse y de paso no aburrirse además de tener más de 20 presentaciones mensuales a sala llena por distintos escenarios de Estados Unidos donde la gente le muestra su admiración colmando la sala y aplaudiéndolo de pie.

 

Pese a lo que creían muchos no pasó al olvido, por el contrario, ya que desde sus cuentas de redes sociales ha instalado un nuevo modo de hacer y de “leer” al periodismo y la política. Sus fotografías que son considerados verdaderos editoriales; desde la imagen y la contra imagen critica con ironía y sarcasmo al actual Mandatario, Donald Trump

Entre los ejemplos más famosos se cuenta cuando Trump firmó el decreto prohibiendo el ingreso de refugiados provenientes de los países islámicos a los Estados Unidos y Souza compartió una imagen de Obama con una niña refugiada que profesa el Islam. O cuando Trump amenazó a Peña Nieto con invadir México, Souza compartió una imagen de Obama bebiendo un tequila. Pero sin duda, las fotos de Souza que más impactan como crítica hacia Trump son aquellas donde muestra a Obama en mieles con su mujer Michelle LaVaughn Robinson, la antítesis de la fría relación que el actual presidente norteamericano mantiene con su mujer Melania

Por supuesto, esa cercanía al presidente de los Estados Unidos si bien hizo de Souza un fotógrafo destacado a nivel mundial, asimismo generó ácidos comentarios entre sus colegas que lo acusaron de concentrar todo el poder a la hora de lograr las mejores fotografías como señaló el diario español El País “no por la persona en sí, sino por el grado de cercanía y accesibilidad que tiene sobre el mandatario frente al poco o ninguno del que dispone el resto de fotógrafos”.

Esa cercanía de Souza, similar a una sombra con Obama se refleja en el hecho de que de las 315 veces que el presidente abordó el Air Force One, el fotógrafo lo hizo 313, algo inusual en un profesional de la fotografía. ¡Barack Obama sin duda admira y admiró profundamente a Pete y vaya si lo demostró! Tan particular como que Souza es el único que ha ocupado dos veces la oficina cercana al Salón Oval. 

Sus mejores fotografías

Durante la presidencia de Gerald Ford se institucionalizó la costumbre de elegir cada semana las mejores fotos tomadas de la vida presidencial y exhibirlas en la Galería del ala oeste de la Casa Blanca. Esta fue la primera tribuna que tuvo Souza y que le sirvió a la vez de podio para instalar en el mundo la celebridad de sus fotografías que mostraron como nunca antes tanto la vida pública como la intimidad del hombre más poderoso del mundo de una manera muy humana y artística a la vez.

La característica principal de estas fotografías es la espontaneidad con que Souza ha reflejado la personalidad del ahora ex presidente norteamericano, un hecho inédito y clave para las redes sociales y que marcó verdaderamente una escuela en materia de fotoreportaje. 

Para quienes gustan de la fotografía y desean aprender de un maestro, deben saber que la máquina preferida de Souza para su trabajo es una cámara Canon EOS 5D Mark III -de la que siempre carga dos por cualquier eventualidad que tuviera- con tres objetivos (un tele corto de 135 mm, un angular estándar de 35 mm y un versátil zoom de 24-70 mm) para estar preparado ante todo tipo de situaciones.

Con estas cámaras, Souza ha logrado fotografías del líder norteamericano que han sido calificadas de inusuales, como las que retratan a Obama en la soledad del Salón Oval, el lugar donde tomó las decisiones más importantes. Siguen en orden de importancia las que tomó a bordo del Air Force One, donde se ve a Obama mostrando sectores del interior del famoso avión.

También son de buen impacto aquellas fotografías en las que la cámara de Souza captura al presidente mirando fugazmente hacia él durante encuentros con mandatarios internacionales. En este tipo de fotografías donde la gestualidad juega entre el rostro y las manos de Obama hacen esa sutil diferencia. 

Con una lente gran angular, Souza captó momentos que precisaban disparar a una velocidad suficiente como captar a Obama y su mujer Michelle en el vértigo del baile y que aparezcan como congelados, en palabras técnicas se diría “Una foto que habla”. 

También están las fotos sencillas, que pueden no decir nada o a la vez todo, como las que retratan a Obama desde atrás en su silla durante una reunión y generan la incógnita en el público sobre qué puede estar pensando ese hombre. Fotos frescas, donde frente a las luces y sombras sobran las palabras.   

Pete Souza en Argentina: Una mala copia

Es evidente que Pete Souza impuso una modalidad de trabajo periodístico pero también un modelo de difusión político del que se aprovecharon los publicistas de “Cambiemos” cuando plantearon la campaña de Mauricio Macri

Tal vez sea el poco tiempo de vida que tiene la democracia en la Argentina, pero a la fecha no se conoce que ningún presidente haya autorizado un seguimiento fotográfico permanente y deje publicar sus momentos tanto públicos como privados. 

Incluso, es conocido por los idóneos en temas de fotografías y redes sociales que las fotos oficiales que se publican en los gobiernos argentinos son sometidas a una previa censura para elegir la que “mejor conviene políticamente”. 

Con Pete y Obama todo fue diferente. Obama confiaba en un profesional como Pete Souza y éste admiraba y admira a un político como Barack Obama. Vital y letal diferencia con los políticos argentinos.

Por Federico Mena Saravia para El Intransigente.com