Panorama económico

¿De qué depende el futuro del Gobierno?

Mientras la región se debate entre populismos 'de izquierda y derecha', el macrismo intenta recuperar terreno de cara a 2019.
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jueves, 08 de noviembre de 2018 · 19:14

Los nuevos liderazgos de la época se van construyendo desde el rechazo a un otro que carga con todo el polo negativo. Esto es un común denominador de los proyectos políticos que triunfan en muchos países del mundo.

Señalamos a Steve Bannon, el cerebro de Donald Trump, que dijo: “Habrá solo populismo de derecha y de izquierda. El centro desaparece”.

Populismo de izquierda

Chávez, Maduro, Ortega en Nicaragua y el kirchnerismo. Se define por su vocación por sacrificar el largo plazo a cambio de generar beneficios de corto plazo. Como ejemplo en la Argentina, cuando la soja estaba con precios récords, se congelaron por diez años la luz, el gas, el agua y el transporte.

Entonces, no hubo inversiones. Se dio fútbol gratis y espectáculos para satisfacer al pueblo. Hubo mucha emisión de moneda que años después provocó inevitablemente inflación. Este populismo, cuando la soja se agota, recurre a la 125, para succionar dinero del único sector exportador que es el campo. Clausurada esa posibilidad, se estatizaron las AFJP. Poco después llegaron el cepo y la prohibición de sacar dólares del país.

Mientras hay dinero, este populismo se puede tolerar. Cuando falta, es un suicidio. Cuando Maduro se quedó sin fondos, expropió empresas privadas. Nadie en el Estado las pudo manejar con eficiencia y llegó el desabastecimiento. Entonces, se encarceló a los comerciantes. Todo es un proceso de descomposición que lleva tiempo.

Cuando los venezolanos reaccionaron era tarde, los militares tomaron las riendas del poder. Resultado: el exilio.

Populismo de derecha

Orden en las calles. Freno a la inmigración. Proteccionismo. Política y fe religiosa. Bolsonaro, en su primer aparición  después de ganar las elecciones, fue a un acto de los evangelistas, se arrodilló, cerró los ojos y se encomendó al cielo.

¿Un ultraliberal en economía? Eso es más extraño. ¿Qué esperan los pueblos? ¿Un mesías? Unos invocan a Dios y a otros los reciben en Luján cuando los requiere la Justicia. El populismo de derecha viene en los brazos de las elecciones financiadas con plata negra, promesas  incumplibles, mantener con los impuestos a miles de diputados, senadores, gobernadores, asesores, funcionarios, consultores, testaferros y punteros.

Hoy en el país todos dicen que están peor. Las viejas prácticas destituyentes y golpistas con la utilización de la calle como herramienta política. No tienen votos suficientes, pero muestran un total desprecio por las instituciones parlamentarias. El gobierno se quedó sin libreto cuando cayó el gradualismo. Hay una genuina preocupación por las políticas sociales. Pero lo más notable es la ausencia de propuestas alternativas, no solo de los partidos, sino de las empresas. No hay ideas renovadoras. Solo quejas y mostrar errores. 

Allí aparece Daniel Scioli. En un reportaje, se mostró como un continuador de estas políticas, pero con un matiz popular. Dijo: “Vamos a dar tranquilidad a los que invirtieron y creyeron en estas reglas de juego”. “Yo hubiera aumentado las tarifas en forma más gradual”, agregó. “Hay que construir sobre lo construido”, concluyó. ¿A quien le habla Scioli? A los mercados, a Wall Street y al kirchnerismo.
Agrega: “No se pueden decir barbaridades. No se puede decir que no le vamos a pagar a nadie. No se puede decir el que invirtió que le reclame a Macri”.

Está diciendo: “soy serio y responsable . Los demás van a la derrota”. Por las dudas, insiste: “Soy peronista, no kirchnerista”. Síntesis: Está más cerca de Pichetto que de Cristina. En las discusiones de todos los días por los medios de comunicación se entiende la postura de Scioli. Mónica Gutiérrez acusó al kirchnerismo de no tener un plan económico. “Lo único que dicen es que hay que sacarlo a Macri”, precisó.

Diego Brancatelli señaló que “hay un plan, pero ustedes no lo ven”. Y aclaró: “Rodriguez Saá en San Luis y La Cámpora sacaron un documento muy claro”. Si uno analiza el escrito observa un párrafo muy transparente. Dice así: “El modelo a seguir es el chavista bolivariano de Venezuela”. Te guste o no hay un proyecto.

La economía se vio eclipsada por el partido Boca-River. Los funcionarios comienzan a pensar que la suerte está de su lado. Arreglarán un bono con la CGT. No habrá paro general.
La clave: ¿podrán bajar la inflación? De eso depende el futuro del gobierno.