NOTA DE OPINIÓN

Navidad con perspectiva de género

Dejemos de reproducir inventos. Dejemos de hacerle el caldo gordo a la industria del juguete y al patriarcado.
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lunes, 17 de diciembre de 2018 · 09:27

Algunas personas veneran la Navidad y cantan villancicos. Otras por estos días son adoradoras del Grinch. Algunos armaron el arbolito y compraron luces nuevas. A otros las luces se les encendieron con la ola feminista, llevan armas entre los dientes y van rumiando por la vida y deliberando en qué momento de la noche largarán las largas listas de temas no resueltos. Todos y todas estamos atrapados con las inevitables compras de fin de año y las sensaciones encontradas de balances, y balanzas. El capitalismo y el patriarcado son muy eficaces. Tenemos que ser lo que no somos, y tenemos una semana para bajar la panza y acomodar las apariencias. Porque lo importante es encajar en el status quo. Así los privilegiados de siempre no ven afectados sus cómodos lugares. ¿Y si rompemos además de nueces, estas lógicas ridículas?

¿Espero a los turrones o la pudro en el vitel toné?

Las redes sociales han acercado y alejado a la gente. ¡Familia era la de antes! La que lavaba los trapitos sucios en casa. El abuelo besucón, el tío que delante de toda la familia hacia upita y frotaba entre sus genitales a todas las nuevas generaciones y les daba la bienvenida a la tradición y pactos familiares, ya no pueden comer garrapiñada con tranquilidad. Las redes nos fueron contando cuántos pares son dos botines y supimos de hipocresías y dobles morales. Sabemos de los familiares anti derechos que están en contra del aborto legal seguro y gratuito pero, sotto vocee, han pagado abortos en clínicas clandestinas para sus amantes. Sabemos de aquellos habitués de lugares donde menores de edad, y mujeres pobres de todas las edades son explotadas sexualmente. ¡No! ¡No lo dicen en las redes! ¡Obvio! ¡Allí suben sus fotos con la familia unida! De los secretitos familiares, como de los regalos navideños, participamos todos. ¡Pero mejor no hablar de ciertas cosas! Sabemos de aquellos que van a misa los domingos y miran el celular cuando salen de la iglesia para no hacer contacto visual con esos niños tirados en la vereda porque claro, ¡lo que importa es el niño por nacer, no estos negritos sucios ya nacidos! Llegamos a la Navidad sabiendo que el tío macanudo es un facho, que el primo copado es un abusador de menores, que los moretones de la tía no son por su torpeza al caminar por las veredas rotas. Sabemos de la misoginia, de la homofobia, de los malos tratos pero así y todo caemos todos y todas con tupper con ensalada rusa, matambre de pollo y a festejar que nació el niño Jesús que aquí no pasó nada. 

¿Y papá Noel qué onda?

Todos saben, también, que el gordo papá Noel es un invento de Coca Cola y que el vil capitalismo utilizó para ponernos en gastos para que el mercado no deje de funcionar. 

Si ya sabemos, ¿que seguimos sosteniendo? Para aquellos/as con arbolito o sin arbolito, para los que creen en Dios o para aquellos herejes que a las 12 gritan viva Perón nos dejo unos tips pueden ser de gran utilidad a la hora de elegir regalos para los/as mas pequeños/as.

Ni príncipes, ni princesas: niños y niñas creciendo en perspectiva de género

Los juguetes son juguetes. Los colores son colores. Todo lo otro son inventos sociales y culturales que refuerzan, sostienen y perpetúan estereotipos de género. O no. De lo que sí estamos seguros es que depende de nosotros, las personas adultas, el modificar estas cuestiones. Si les seguimos regalando a las niñas, cocinitas, cochecitos, muñequitas, ollitas estaremos reforzando esta idea de que las mujeres por el solo hecho de ser mujeres somos mejores para las tareas domésticas y de cuidado. Si los seguimos criando a ellos reforzando los juegos rudos, ridiculizándolos cuando muestran emociones, diciéndoles “maricones” si lloran o les gusta cocinar o jugar con muñecas, no estamos haciendo nada para reducir las desigualdades y las violencias de género. 

Así que si vas a hacer un regalito para un niño/a para estas fiestas no pienses en esta lógica binaria masculino, femenino/ nena / nene,  rosa/ celeste, príncipe /princesa.

Pensá en contexto a esa personita a la que le vas a comprar un regalo. Investigá cuáles son sus intereses,  a qué le gusta jugar, si juega solo/a o con otros/as. Si prefiere la música, los deportes, las historietas, los juegos electrónicos, los accesorios. Si le gustan por ejemplo los disfraces, charla con él o ella y ayudalos a elegir aquellos que no reproduzcan estereotipos como los de esas princesas sumisas dispuestas a renunciar a su vida, su mundo, sus amistades, su mundo por seguir a un paparulo a caballo. Lo mismo para los colores. ¿Realmente alguien cree que el color rosa es femenino porque un gen loco requiere que la mujeres usemos remeras rosas y los varones prendas de color azul? Dejemos de reproducir inventos. Dejemos de hacerle el caldo gordo a la industria del juguete y al patriarcado. Si vamos a contarles que un gordo entra por una chimenea inexistente con regalos,  al menos aprovechemos el festejo y la oportunidad para enseñar  que todos y todas podemos jugar con pelotas, muñecas, ladrillitos y cacerolas. Los juegos son reproductores de estereotipos. Hora de cambiar la historia. 

Nos deseo a todos y a todas unas fiestas de fin de año repensándonos como sociedad. Para eso tenemos que erradicar, de una vez y para siempre, la violencia de género y se empieza por casa no siendo cómplice de los secretos de los abusivos y criando niños y niñas desde el nuevo paradigma de género y de derechos. Esto implica ni más ni menos que pensarlos como sujetos de derechos, revisar y no reproducir  los estereotipos y los mandatos heteronormativos y patriarcales. Nos volvemos a leer el año entrante! ¡Gracias por acompañarme todo el año! ¡Se va a caer muchachos, porque ya no nos callamos más! (Por Lic. Camila Ríos Fernández para El Intransigente).

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