NOTA DE OPINIÓN

Lenguaje inclusivo: la RAE atrasa

Insisten en hacernos creer que las palabras son asépticas, y que detrás de ellas no se esconden: ni ideología, ni sexismo, ni clasismo.
Por 
lunes, 03 de diciembre de 2018 · 09:10

Resulta que la Real Academia Española, institución machista por excelencia, tiene un director honorario llamado Víctor García de la Concha. (¡Veo gente googleando a ver si es cierto!) No se distraigan que el cuento sigue así: La cosa es que el señor de la Concha y otros tantos dueños de las palabras, insisten en hacernos creer que las palabras son asépticas, y que detrás de ellas no se esconden ni ideología, ni sexismo, ni clasismo. Será por eso que en la última revisión dictaminaron que no aceptarán el lenguaje inclusivo, ya que, según ellos resulta “innecesario”. Según la RAE “no hay que confundir gramática con machismo” y para beneficiar a la humanidad con sus aportes, entre sus últimas modificaciones admitieron el uso de palabras como guasap, abreviaturas como “tqm" (te quiero mucho) y "salu2" (saludos). 

¡Nada me sorprende! Hace rato que en sus páginas aceptan el uso de palabras que al leerlas a muchos nos sangran los ojos en los grupos de guasap: almóndiga (albóndiga),  toballa (toalla), crocodilo (cocodrilo) o murciégalo (murciélago). ¡Si ponen alverjas cerrame la 4!

¡Ah no! ¡Pero el lenguaje inclusivo no! Según la Real Academia Española el masculino es universal. Ellos plantean que su uso debe ser único y consideran que el lenguaje inclusivo es "artificioso e innecesario".  Así por ejemplo, “los chicos” es la única forma correcta de referirse a un grupo mixto, aunque el número de chicas sea superior.

¿Dónde está ubicado el genérico femenino?

En español, el masculino es el género que sirve para designar a los individuos del sexo masculino y a toda la especie sin distinción de sexos; y el femenino solo sirve para asignar al género femenino tanto en singular como en plural.

¡Y sí! Será porque el señor de la Concha y todos sus amigos quieren seguir disfrutando sus privilegios. Históricamente las mujeres y las personas no binarias nos tuvimos que acomodar al genérico masculino sin protestar. Lo cierto es que el lenguaje es un arbitrario cultural, atravesado por condicionamientos de tipo histórico y sociocultural. El lenguaje es un invento que puede y debe ser revisado. Y si no, ¡preguntales qué onda con las almóndigas!

Pese a quien le pese, el lenguaje inclusivo se impone con fuerza y para quedarse en las escuelas, en los grupos sociales y en las instituciones públicas. No hace tanto, en el cuaderno de comunicados recibíamos el viejo y querido "queridos padres" que nos dejaba afuera a las madres, tías, abuelas y todas aquellas familias que no contaban con padre entre sus integrantes. Teníamos naturalizada esta manera de expresarnos. La sociedad y la cultura van cambiando y así, las nuevas generaciones van incluyendo nuevos modos de pensar, de relacionarse y de expresarse.

No hace tanto, decir mogólico o puto como insulto era moneda corriente. Ahora, es inadmisible y nos horrorizamos tanto como cuando el insulto refiere al color de la piel o el país donde nacimos. Denigrar, por ejemplo, palabra que la RAE sostiene, se usa en alusión a algo no tiene o pierde valor. Denigrar es rebajar, bajar a lo negro desde un lugar definido por blancos machos heteros y europeos. La RAE es un manual de prejuicios

Ejemplos hay miles. Hay uno bien ilustrativo que viene bien para el bolsillo de la dama y la cartera del caballero a la hora de discutir con aquellos/as que se hacen los defensores de la lengua castellana por las redes sociales (y dicen alverjas) y es la definición de la palabra “fácil”.

Fácil: 1. Que se entiende, hace o consigue con poco esfuerzo, habilidad o inteligencia. Hasta ahí todo muy lindo, pero en su acepción 5. Dice:  [mujer] Que se presta sin reparo o recato excesivos a las relaciones sexuales.

Fácil para la RAE  es  cualquier mujer  que disfruta del sexo ¿Y qué diría la RAE de un tipo que sin reparos o recato tiene relaciones sexuales? ¡Que es el macho de América!  y después dicen que no hay que confundir gramática con machismo

El lenguaje inclusivo en las banderas, camperas y murales escolares:

Mi hija y sus compañeros/as terminan este año séptimo grado. La emoción nos invade. Por primera vez se van de viaje lejos y sin nosotros/as. Hay que preparar mochilas y valijas tratando de despojarlas de indicaciones excesivas, de ansiedades. Habrá que evitar proyectar nuestros temores. ¿Dormirán? ¿Comerán? ¿Se pondrán protector solar? Nada de esto les importa a ellos ni a ellas.

Están grandes y se sienten libres. Libres en las mochilas y libres de los prejuicios de la RAE y de los adultos/as que les rodeamos.

Hace unas semanas empezaron a pintar su bandera y el mural que dejarán de recuerdo en el patio escolar.

El grupo no titubeó: egresados con O no representaba a un grupo mixto. Entre egresad@s, egresades y Egresadxs la x ganó por mayoría. Entre ellos/as argumentaron y expresaron sus opiniones y se puso en debate el genérico masculino hegemónico e inamovible por siglos. Lorna y Graciela, sus maestras, colaboraron mediando en los riquísimos intercambios en el aula. A las familias nos dieron una clase magistral: tanto nenas como nenes la tienen ¡re clara!  Además de la x incluyeron los colores de la diversidad sexual para que todas las sexualidades estuvieran representadas. Sigan enseñándonos pibes/as. ¡Sigan interpelándonos! Para que nadie, nunca más, en la escuela, se sienta excluido/a. 

¡Gracias familias de la escuela José Ignacio Gorriti por permitir transmitir estas experiencias y autorizar la foto con su bella bandera! (Por Lic. Camila Ríos Fernández para El Intransigente).

Instagram: camila.rios.f