EDITORIAL

Aborto, un río revuelto en el que gana Cambiemos

Cambiemos muestra una indudable fragilidad política derivada de la ausencia de programas sustentables que den respuestas a la necesidades del conjunto de la población
Por 
lunes, 26 de febrero de 2018 · 15:28

El gobierno de Cambiemos exhibe hoy una indudable fragilidad política derivada de la ausencia de programas sustentables que den respuestas a las necesidades del conjunto de la población. Si alguna vez la figura de Mauricio Macri generó expectativas positivas en un electorado que lo votó esperanzado, hoy se han esfumado. 

El Gobierno es consciente del déficit social que han provocado sus decisiones y precisa echar mano de argumentos que generen debates sociales que le permitan distraer la atención de la opinión pública para ganar tiempo ya que juega con un tiempo político acotado de cara a las elecciones presidenciales del año 2019, porque a excepción de los beneficios obtenidos por las grandes corporaciones, en el terreno social no ha logrado absolutamente nada trascendente, por el contrario, el deterioro de la calidad de vida de los ciudadanos es un indiscutible dato de la realidad.

La instalación de temas espinosos no es una casualidad sino una estrategia mediática finamente calibrada; así, la discusión sobre el aborto ahora propuesta estaría pensada para ganar espacio en los medios de comunicación hasta el inicio del Mundial de Fútbol de Rusia. 

El torneo internacional acapara la atención del público. Y seguramente más de algún funcionario especula con una buena performance del equipo de modo que el talante social se mantenga en alza por lo menos hasta la primavera. Luego será seguramente otra la cuestión propuesta para distraer a los ciudadanos.  

Estas falencias en la gestión sumadas al desajuste que manifiestan los Poderes de la República han provocado en la Argentina contemporánea una suerte de anarquía social donde la pirámide de valores parece invertida: si la democracia es el gobierno de la mayoría, en este país desde hace más de una década son las minorías las que sirven con sus reclamos a la agenda política beneficiando a distintos gobiernos que han terminado llevando al país a una crisis de suma gravedad por no planificar y llevar políticas de estado a largo plazo. 

De esta forma se asiste por estas horas a un debate que gana las portadas de los medios sobre la despenalización del aborto, una materia que tiene bastante legislación acumulada y donde el derecho a la vida está claramente establecido como un bien jurídico protegido intangible para el Estado, que debe ser garante del mismo en orden a su preexistencia..

Todo es una estrategia finamente calculada para que los grupos enrolados en la izquierda y los que propulsan la anarquía social se conviertan en elementos funcionales de una derecha a la cual critican y acusan de cercenar los “derechos” que reclaman, evidenciando el histerismo con que actúan al generar polémicas que no sólo no contribuyen a la serenidad que reclama una sociedad lacerada por tantos años de desencuentro, sino que ayudan al fortalecimiento de la estrategia oficialista de polarización. 

De allí entonces que a la administración Macri le resulte conveniente y oportuno abrir el debate sobre este espinoso tema del aborto mientras la caída de la economía se afirma y las empresas cierran generando un abultado índice de desempleo, el poder adquisitivo se deteriora frenando el consumo y los bienes y servicios multiplican sus costos en una escalada sumamente riesgosa. 

En síntesis, la falta de consistencia política de este Gobierno junto a la ausencia de políticas de estado sustentables a largo plazo explicadas a la población -hacia dónde vamos y cuánto ajuste nos costará- termina generando oportunidades para que los sectores más reaccionarios de la sociedad hagan realidad el popular dicho “a río revuelto, ganancia de pescadores” imponiendo disputas que postergan el tratamiento de temas urgentes y necesarios que reclama el conjunto mayoritario de los argentinos. (Por Federico Mena Saravia para El Intransigente).