Nota de opinión

Interrupción legal del embarazo: los ejes de una discusión cada vez más visible

¿Por qué estar en contra de una ley que ordene aquello que en la vida cotidiana ocurre?
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lunes, 12 de marzo de 2018 · 18:21

por Lic. Camila Ríos Fernández

Fue un enero histórico, increíble. Los programas de chimentos dejaron de lado los concheros y las plumas para habilitar un espacio que visibilizó una problemática social y de salud cotidiana, como es la despenalización del aborto. Y la discusión se dio en la TV, en la radio, en las redes sociales y en los hogares de todos, seguramente.

El debate está claro y no deja ningún lugar a dudas: existe un sector de la población que está a favor de la despenalización del aborto, esto implica que el aborto sea legal seguro y gratuito, y otro sector, el que está en contra de la despenalización del aborto, es decir, que está a favor del aborto clandestino costoso e inseguro. Porque la ilegalidad es lo que provoca la inseguridad. Porque la ilegalidad es la causante de las muertes.

La discusión no es si vos o tu familia se harían un aborto. Nadie que no quiera interrumpir un embarazo está obligado a hacerlo porque exista una ley y también es cierto que, legal o ilegal, las personas abortan. La discusión es la ilegalidad, la clandestinidad, las miles de mujeres muertas por año, por algo que ocurre todos los días.

¿Por qué estar en contra de una ley que ordene aquello que en la vida cotidiana ocurre? La penalización del aborto no resuelve el problema y lejos de disminuir la práctica, impide el acceso a procedimientos seguros, aumentando los riesgos para la vida y la salud de las mujeres. Con lo cual no queda ninguna duda que quienes están a favor de la vida son aquellos que quieren leyes y no los otros que bregan por la ilegalidad.

Ahora es cuando aparece el opinólogo/a serial. Se acomoda en el sillón y con su dedito acusador pretende cambiar el mundo sin siquiera informarse. Es el militante de las redes sociales, el que incluso al finalizar esta nota aparecerá a insultar. Muchos de los que están a favor de la ilegalidad son los que cierran las ventanas del auto cuando un niño en patas hace malabares y pide un mango, los que piden la baja de la edad de imputabilidad y hablan del derecho a la vida de un embrión pero se ponen chochos cuando la policía mata a balazos a un pibe de 12 años por portación de cara (los negritos con gorra de “no merecen vivir”), los que cruzan de vereda cuando ven una madre tirada con sus hijos en una esquina pidiendo plata porque no tienen para morfar, los que dicen que “a estos negros hay que matarlos de chiquitos”. Los que dicen que “hay que enseñarles a estas putas a cerrar las piernas”. Los que dicen “negras planeras”.

Los autorreferenciadores seriales: lo que yo haría. Yo que no pude tener hijos. Si fuera ella, yo. En mi caso, yo adopté, entonces opino que…  

¡Qué difícil es correrse del sentido común! Ese que cuando estamos desinformados o cargados de moralina es el peor de los sentidos. ¡Qué fácil nos sale tirar recetas de cómo deberían hacerse las cosas mirando desde nuestro ombligo la realidad ajena!

Propongo que hagamos dos ejercicios:

El primero y fundamental: corrernos de lo autorreferencial. Lo que vos harías, lo que vos sentís, lo que a vos te pasó seguramente se da seguramente de patadas con lo que la otra persona quiere, siente y desea. Así, qué palabrita linda para tatuarse en el alma sería empatía.

La empatía te libra y guarda de mirarlo todo desde tu ombligo porque exige comprender los sentimientos y emociones intentando experimentar de forma objetiva y racional lo que siente otra persona. Otra persona diferente, con otra realidad psíquica y material. Otra persona con otros vínculos, otras vivencias, otros sufrimientos, otro momento diferente. La empatía nos obliga, además, a guardarnos el dedito acusador donde nos quepa.

El otro ejercicio es tanto o más complejo que el primero y ya te aviso que no se vende en Mercado Libre. Compremos todos unos lentes que irradien luz a la realidad. Requiere de abstenerse de decir y de capacitarse. Lentes para todos y todas que incluyan la perspectiva de género, la de derechos y la de clase. Con esto y aboliendo la autorreferencia vamos bien.

Hablemos de derechos

Más allá de las respetables posiciones personales, más allá de cualquier consideración ética, moral, legal o religiosa, las personas deciden y accionan sobre su cuerpo y muchas veces en condiciones complejas o riesgosas, donde las desigualdades económicas, materiales o simbólicas se hacen presentes.  

Tu opinión, o la mía y, sobre todo, la invisibilizacion de la temática no impide la realización de abortos, solo aumenta los riesgos. El aborto es un problema de salud y el Estado debe ser el garante de los derechos de las personas. No vos ni yo. El Estado. Así de claro y así de sencillo.  

Marco jurídico del derecho a interrumpir el embarazo

La Corte Suprema, en marzo del 2012, se pronunció en el fallo “F., A.L s/ medida autosatisfactiva” dejando en claro puntos básicos para la protección del derecho al aborto legal en Argentina. Desde entonces, toda mujer, niña o adolescente y en general cualquier persona con capacidad de gestar, tiene derecho a la interrupción legal del embarazo (ILE) cuando:

  1. El embarazo representa un peligro para la vida de la mujer y este no puede ser evitado por otros medios.
  2. El embarazo representa un peligro para la salud de la mujer y este no puede ser evitado por otros medios.
  3. El embarazo proviene de una violación.
  4. El embarazo proviene de una violación sobre una mujer con discapacidad intelectual o mental.

¿Entonces no es ilegal el aborto en Argentina?

No. Las circunstancias arriba mencionadas habilitan a solicitar una ILE cuando el embarazo constituya un peligro para la salud o la vida de la mujer, o que haya sido producto de una violación.

La salud según la OMS, implica el “completo estado de bienestar físico, psíquico y social, y no solamente la ausencia de enfermedades o afecciones”. Esta definición incluida en el protocolo para la atención integral de las personas con derecho a la interrupción legal del embarazo del Ministerio de Salud de la Nación nos ayuda a comprender que la salud es un concepto integral que tiene tres dimensiones: física, mental-emocional y social. La afectación de la salud mental puede referirse a un trastorno mental o una discapacidad, pero incluye también el sufrimiento mental o el dolor asociado con la pérdida de la integridad personal y la autoestima.

El martes 6 de marzo del corriente se presentó por séptima vez el proyecto de Ley de IVE (Interrupción Voluntaria del Embarazo) en la Cámara de Diputados, contando con el aval de diputadas y diputados de todo el arco político.

¡Veremos atentamente qué pasa! Porque estamos hablando de derechos y de salud, estamos hablando de un Estado que debe ser garante de derechos, estamos hablando de que el estado garantice, además, como dice el lema ya conocido por todos/as: “Educación sexual para decidir, anticonceptivos para no abortar, aborto legal para no morir”.