Nota de opinión

Gente rota

Gente sin empatía, sin capacidad de ponerse en el lugar del otro, que miran desde su ombliguito sucio la realidad ajena y usan esos prismas borrosos para mirar al resto de la humanidad
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lunes, 09 de julio de 2018 · 18:21

Por Lic. Camila Ríos Fernández. 

La gente rota para mí no tiene arreglo. 

Hay gente descosida y hay gente rota. La mayoría venimos descosidos por algún costadito y lo bueno es encontrarnos con otros/as que nos ayudan a curar esas heridas, que ofrecen Curitas para el alma con palabras, acciones, empatía, miradas reparadoras, como sopa calentita, como cuando se llega al hogar (cuando el hogar es ese lugar de refugio donde sentirse seguro) y alguien nos está esperando; o como cuando estamos esperando a quienes queremos.  

La gente rota, en cambio, no tiene remedio. La ideología de la crueldad es su marco teórico. No respetan las leyes y si pueden las boicotean con argumentos morales y prejuiciosos. Gozan de decirles a los demás lo que ellos harían, sin importar el sujeto que se tiene adelante. Un sujeto que, por cierto, es distinto, con otra realidad subjetiva, con otros tiempos, otras oportunidades, otras decisiones, otra familia, otro contexto, otro barrio, otros vínculos, otros olores, sabores, experiencias, otra persona, ¿vió?

¡Ni más ni menos! Otra persona atravesada por otras complejas variables. Esto, los rotos, lo saben, pero no les importa. La denominación adecuada seria perversos. Gente sin empatía, sin capacidad de ponerse en el lugar del otro, que miran desde su ombliguito sucio la realidad ajena y usan esos prismas borrosos para mirar la realidad del resto de la humanidad. Lo más repudiable sobre todo es cuando son mujeres hablando de mujeres.

Veamos algunos ejemplos de esta semana: 

Ley de donación de órganos:

La “ley Justina” que convierte a todos los habitantes mayores de 18 años en donantes de órganos a menos que exprese su oposición, echó luz sobre un sector de la población racista, clasista, xenófoba, homofóbica. ¿Gente rota? ¡Gente horrible! Porque una cosa es el desconocimiento, el temor o los argumentos dogmáticos si se quiere, esos son entendibles. Pero otra cosa, son los argumentos atravesados por el odio y la ignorancia y así fue que casi un millón de personas se registraron para no donar sus órganos, muchos de los cuales son pro-vida. No quieren abortos, no quieren donar órganos, no quieren al prójimo, pero dicen estar a favor del amor. Al final yo, que soy atea, ¡soy mejor cristiana que todos esos! Odian y discriminan por color de piel, elección sexual, identidad sexual o lugar de nacimiento. Estas personas pro-vida propia, dejaron asentado que el día de su muerte, cuando ya no tengan derechos ni por su cuerpo, ni por sus bienes, porque los derechos se adquieren al momento de nacer y se pierden al momento de morir, no quieren que sus órganos salven vidas. ¡Incongruencia total!

Cuando sus familiares se repartan las sillas y regalen los tapados con olor a naftalina guardados por años porque claramente no fueron capaces de donarlos para que alguien se abrigue, al momento de pichar, de convertirse en fiambre, de quedar seco, prefieren ser carne de gusanos pero no donar sus órganos para salvar a otro ser humano. ¿Que estoy exagerando? ¡Ni un poco! Entre los comentarios en las redes sociales se pueden leer cosas como estas: 

"No quiero que mis órganos los tenga ningún boliviano ni extranjero de mierda ¿dónde puedo hacer el trámite para no donar?".

"Ni en pedo dono un riñon para ningún trava o feminazi de estas que andan por ahí. Yo digo no a la donación de órganos".

"Estos negros planeros no van a contar conmigo ni muerto. No dono mis órganos".

Cuando gobiernan los anti derechos:

La vicepresidenta en relación a la ley de interrupción legal del embarazo expresó “¿No permitiría el aborto ni en casos de violación?”.  “Hay tantos dramas en la vida que uno no puede solucionar”. “Lo podés dar en adopción, ver qué te pasa en el embarazo, trabajar con psicólogo, no sé”, fue la respuesta de la vicepresidenta.

Espantoso. Suena difícil no encontrar empatía en una persona que por su rol institucional debiera ser garante y protectora de cuidados para toda la población. Cuando dice “hay tantos dramas en la vida que uno no puede solucionar” supongo que es autorreferencial y entiendo que habrá sufrido mucho quizá por tener que llevar una discapacidad. ¿Su sufrimiento no la permite ser empática con otras mujeres? Hasta parece resentida. Cruel, cero empática, hasta cierto goce con el sufrimiento ajeno.

Espantoso. Porque es mujer y porque es vicepresidenta. Ella, que es una de las autoridades máximas de la Nación no desconoce, o no debería desconocer, que la Argentina desde 1921 adhiere al modelo de causales. El Código Penal en su artículo 86 establece que el aborto no es punible cuando: corra peligro la vida de la persona, corra peligro su salud o en caso de violación. 

¿No debería ser el estado garante de derechos? Que lo diga una don nadie es repudiable, pero que lo exprese la vice presidenta es peligrosamente perverso porque alude a la maldad, es decir, al deseo de hacer el mal. ¿Esta señora que pretende cuando refiere a que “lo trabaje con un psicólogo”?  Los/as psicólogo/as sabemos que un embarazo producto de una violación es el resultado de un delito aberrante. Dos palabras claves: delito y violación. Cruela de Vil. Los efectores de salud mental acompañamos a las personas gestantes que han atravesado una violación, escuchando su sufrimiento, poniendo la oreja, el corazón y la empatía. No nos promueva como cómplices de delitos ni colaboracionistas de las ideologías de la crueldad. No somos encubridores de delitos ni cómplices de torturas. No se equivoque. no se haga ilusiones, usted y todos los rotos no tienen cura, descosiditos venimos todos, pero la gente rota no tiene remedio.

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