COLUMNA

La palabra mágica: amnistía

En el diccionario aparece como 'perdón de los delitos otorgados por ley o decreto que elimina la pena y sus efectos'. Una simple palabra y una elección por delante.
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jueves, 14 de febrero de 2019 · 19:08

Sergio Massa se reúne una vez por semana con Máximo Kirchner. Eduardo Duhalde explica que Cristina Kirchner dijo: “No veo mal lo de (Roberto) Lavagna”. Nadie sabe con quién habló. Todo puede ocurrir. La clave es una palabra –que es casi mágica – y se pronuncia en voz baja, con disimulo, como al pasar – quizás con un poco de vergüenza.

Esa palabra es "amnistía". En el diccionario se define así: “Perdón de los delitos otorgados por ley o decreto que elimina la pena y sus efectos”. Borrón y cuenta nueva. Desde ahora nadie mas será corrupto. El que llegue al poder tiene que hacerlo.

La clave: se rompió, definitivamente, el silencio. El circulo se fracturó. La viuda de Muñoz y la exesposa de Lázaro hablaron, pero el golpe final fue del contador Víctor Manzanares.

Los cuadernos primero, los empresarios arrepentidos después, pero la declaración durante once horas del hombre que conoció los secretos de los números de los Kirchner fue definitiva.

En el circulo rojo del kirchnerismo señalan que solo puede salvar de la cárcel a sus máximos dirigentes, una amnistía.

Ahora, Cristina en su refugio dijo: "Todo esto se hacía a mis espaldas". Lo que està expresando, es que el arquitecto fue Néstor. Ella nunca supo.

Ahora se entiende al líder piquetero y amigo del Papa cuando señaló: “Cristina tiene que volver, pero sin los corruptos que la rodearon".

En una reunión, los medios de comunicación K “declararon la guerra. Desde ahora hay que pintar el apocalipsis durante las 24 horas del día". Aparecieron operaciones que rápidamente se evaporaron contra el fiscal Stornelli.

Los directores de un medio importante fueron a ver a un conocido conductor para convencerlo de que cambie sus editoriales críticos de los negocios del Gobierno anterior.

La frase es: “Si no volvemos este año, perdemos todo y vamos presos”.

Pero la limpieza va a comenzar en Comodoro Py. Estamos en tiempos históricos.

Es la primera vez en la historia argentina que se pone luz en una zona muy oscura. Es el momento de cambiar el modelo – público – privado – corrupto. Una oportunidad de limpiar la Justicia, donde el 80% de los jueces federales no puede justificar su patrimonio.

Por eso, para evitar la limpieza total, la consigna es: sacrificar algunos, pero que nada cambie. La matriz no se toca. La forma de recaudar, tampoco. Allí aparece la palabra amnistía.

Habrá que olvidar los juzgados federales, donde se tarifan medidas de instrucción. Donde se resuelve si se investiga a no, si se llama a declarar. Si se avisa antes de decidir un allanamiento.

El hombre que provocó este terremoto es el contador Manzanares. Estaba preso y se cansó. Quiere proteger a su mujer y sus hijos. No vale la pena inmolarse, pensó .

Pero la guerra recién empieza.

Si volvemos a la economía una cosa es cierta: la estrategia de los medios  K es hablar del dólar. Tratar de alentar una corrida. Están convencidos de que si el billete estadounidense tiene un recorrido parecido al del 2018, las elecciones se ganan.

En el Banco Central comentan que no hay pesos suficientes en la calle para provocar una corrida. Sin embargo, los miles de millones en plazos fijos podrían alterar los planes. Sucede que si salen a comprar dólares y los vende el BCRA, quedarán menos pesos en la calle y la tasa de interés volvería a subir.

Se distinguen tres etapas para el 2019.

La primera: viento de cola, EE.UU. no sube la tasa, baja el riego país y la tasa de interés, dólar planchado.

Segunda etapa: abril, mayo y junio. Allí ingresan los dólares del maíz y la soja. Síntesis: habrá mas billetes “verdes”.

La tercera, tendría que ver con las encuestas para presidente.

La carrera comenzará en junio.

¿Cuál será el grado de dolarización?

Nadie lo sabe. No es apto para pronósticos, especialmente cuando uno de los sectores observa con temor que “o se gana o se va a la cárcel”.

Allí habrá que esperar todo tipo de operaciones. Los “servicios” estarán las 24 horas trabajando sin feriados.

Hagan juego. Abróchense el cinturón. Lo que viene no es para cualquiera.