Panorama económico

Estamos mal, ¿pero vamos bien?

Los números que tira el Indec, negativos, eran previsibles. ¿Se animará el Gobierno a la reforma jubilatoria? La falta de credibilidad histórica y el rol de la oposición en la mira.
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jueves, 28 de febrero de 2019 · 20:06

Las estadísticas económicas llegan tarde. Explican lo que todos saben.

Hace tiempo que se conoce que los peores meses fueron octubre, noviembre y diciembre del año pasado. El dato del último mes del año resultó mejor de lo esperado.

La economía tocó un piso. La recuperación será lenta. Pero este año el arrastre estadístico negativo será del 3 %. Faltan las paritarias.

El peor dato no es económico. En las escuelas privadas hace días que hay clases. En las públicas comienzan con paros. Esa grieta, la cultural, es la más grave. Se mantendrá toda la vida.

Se perdieron 191.000 empleos en blanco.

¿Cómo llegamos al déficit 0?

En gran parte, con más impuestos, quita de subsidios y frenando la obra pública. Todo eso no es gratis.

Al margen de los errores en economía, la oposición en Argentina siempre recurre al mismo lenguaje, huelgas, movilizaciones y protestas.

En el plan de lucha de 1964, armado por Vandor, Alonso y Coria de la CGT, en contra de Arturo Illia, se indicaba: “Contra el gobierno al servicio de los bancos, el capital imperialista, por los derechos de los trabajadores; por la producción nacional , en contra de la especulación financiera; rechazo a las importaciones que arruinan la economía nacional”.

¿Resulta conocido?

Hoy se repiten los mismos conceptos. Pero en esta obra de teatro mediocre, banal, sin imaginación, observamos que se renovaron las mismas frases con Alfonsín y Frondizi. Sin embargo, durante los diez años de Menem – Cavallo no hubo grandes movilizaciones.

Después a esos lideres, una vez en el llano fueron reivindicados. 

Juan Manuel Urtubey pide “un cambio estructural del modelo económico”.

¿Qué es eso?

Nadie lo sabe.

Hoy es fácil recibir las lamentaciones. La mayoría de los sectores está en recesión y con serios problemas para sobrevivir.

Los únicos que ven una luz al final del túnel son los Fondos de Inversión Extranjeros.

En Wall Street, nadie ve posible un retorno de Cristina Kirchner. Observan pocos riesgos para los próximos meses. A pesar de la inflación. 

Descuentan que el Gobierno recibirá los dólares del Programa con el Fondo  Monetario Internacional.

Analizan que habrá equilibrio fiscal.

Después de las elecciones señalan que la Argentina tendrá que hacer el cambio que se dejó de lado por el gradualismo.

“En el corto plazo no hay problema”, explican los directores de bancos. “En el mediano es otra cosa”, aseguran. Tendrán que tomar decisiones que se postergaron.

¿Con quién hacer ese programa a futuro? Con los peronistas moderados, sugieren.

¿Cuál es la clave? Una reforma previsional. En Brasil, desde el comienzo, Jair Bolsonaro presentó un proyecto de reforma del sistema de jubilaciones.

Será más difícil llegar a ese beneficio. El plan busca ahorrar cerca de 300.000 millones de dólares en 10 años. Allí consideran que es vital para el equilibrio financiero del país. No será fácil aprobarlo. Será resistido por los sindicalistas. Establece edades mínimas para la jubilación: 62 años para mujeres y 65 para los hombres. 

Además, se sientan las bases para la creación de un sistema de capitalización individual. Lo mismo que el peronismo con Menem aprobó y el mismo partido en el poder con Néstor Kirchner lo eliminó. 

Estamos señalando a las AFJP. Nunca se hizo para mejorar la situación de los jubilados.

Se realizó para escamotear el dinero de esa caja. Se había terminado el dinero de la soja y falló la 125.

En Brasil se apunta a que después de una transición de 12 años, los trabajadores abandonen el actual sistema de reparto, mediante el cual el Estado gestiona el dinero de los trabajadores, y se incorporen a otro con un fondo único alimentado con retenciones. Sería optativo. Pero se va a incentivar a que la mayoría de los brasileños se incline al régimen de capitalización, en el que la jubilación dependerá de lo que cada trabajador haya podido ahorrar a lo largo de su vida laboral.

Pero al volver a la Argentina hoy predomina la desilusión, el pesimismo. Los escépticos son mayoría. Las quejas son por lo que pasó en los últimos 80 años.

El ingreso por habitante pasó de ser el sexto más elevado del mundo al 69. Vivimos muchos años por encima de nuestros medios. Declaramos varias veces que no podíamos pagar las deudas. Pocos nos creen en el mundo. Cambiamos las reglas de juego y no se respeta lo firmado.  Por eso pagamos tasas de interés por encima del promedio.

Para muestra, basta ver en economía que pasa en el principal partido opositor: Miguel Angel Pichetto señaló que el candidato a gobernador por su movimiento, Axel Kicillof, “tiene una visión económica prosoviética”.

Se entiende, ahora, la decadencia.