MISMA RECETA, MISMOS RESULTADOS

En el país del "no me acuerdo"

Azules y colorados se disputan todas las elecciones. Y suben al poder para después intentar retenerlo.
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jueves, 11 de abril de 2019 · 21:59

En un país, cuyo nombre no quiero acordarme, desde hace décadas se enfrentan azules y colorados. Se neutralizan y nunca se resuelve hacia dónde se dirige ese país para resolver los problemas.  

Mientras tanto se sumerge en la mediocridad y la pobreza. Pasó de ser un país envidiado en el mundo a otro que es verdaderamente inentendible para la mayoría.

Tiene además un problema extra. Se vota cada dos años y entonces nadie asume el riesgo de perder las elecciones ¿Por qué? El otro 50 % entonces envalentonado ya piensa que le tocó el turno de gobernar.
¿Para qué? Para ocupar a sus seguidores en los puestos del Estado, manejar los cheques, la caja y tratar de eternizarse en el poder.

¿Hacen algo?

Muchas veces no, porque están ocupados buscando la revancha, que se practica de todas las formas posibles.

El primer objetivo es ganar las elecciones, porque si no gana no puede continuar con su proyecto. Antes de gobernar mejor ganar porque si no llega el otro.

Por ejemplo, en ese país ahora habrá elecciones. ¿Va a ser posible hacer alguna reforma imprescindible como la laboral, previsional e impositiva?

Imposible, porque la grieta es tan grande que no está dispuesta la otra mitad a aceptarte que el mundo es redondo.

Todos, cuando se termina el ciclo, te dicen: “Hicimos lo posible, pero no me dejaron”. Nunca se pudo con la inflación. Ese país es uno de los pocos del planeta que tiene suba de precios constante y prácticamente no tiene moneda, porque sus habitantes buscan casi con desesperación el dólar.

En los últimos meses, hubo una reunión secreta muy importante. Los principales empresarios de ese país, veteranos políticos y sindicalistas llegaron a la conclusión que por este camino todos pierden.

Si ganan los colorados y vuelven al poder ¿qué podría pasar? Sería imposible gobernar con la mitad de la población en una oposición feroz, asustada, perseguida y a la defensiva por posibles revanchas.
Tendría que enfrentarse ese gobierno también a los medios en un contexto internacional enemigo. Todo en medio de una profunda crisis económica, el FMI y la deuda.

Si ganan los azules, ¿podrán hacer las reformas? ¿Se animarán en medio de las protestas callejeras? Fracasaron 4 años. ¿Podrán ahora?

Entonces, ese grupo comenzó a apostar por otra persona ya retirada que habla de consenso y unidad.

Todo es difícil. No queda mucho tiempo para imponerlo y la grieta amenaza con fagocitarlo.

Todo apunta a que azules y colorados se neutralicen y ese país no pueda salir del pantano.

Será casi imposible, si uno de los principales dirigentes gremiales, ahora en la oposición, señala: “Yo solo quiero, cuando volvamos al poder, el Ministerio de la Venganza”.

Jóvenes preparados en sus profesiones miran con esperanza la posibilidad de irse de ese país.

Los azules piensan que pusieron los cimientos para que después la economía pueda construirse en serio. Pero a esta altura nadie cree en promesas, especialmente después de una devaluación del 100 % en 2018.

A pesar de la pobreza de mucha gente, hay empresarios sindicalistas, y políticos que se mueven, hablan, dramatizan, se rasgan las vestiduras en los medios como si eso verdaderamente les interesara. Cuando se apagan las luces se van juntos y se felicitan mutuamente de la actuación .

El círculo áulico de los dueños de ese país vive en una pecera. Repite como un mantra que necesita un tipo de cambio competitivo. Nunca les alcanza. Son tan mediocres que repiten lo mismo hace 70 años. Por eso la economía repunta fuerte un año o dos y vuelve a caer.

El principal asesor de los azules cree que tiene el diagnóstico pero no la solución. Dijo: “Argentina tiene más de falangismo que izquierda. No hubo acá una revolución liberal. Se mezclan los elementos religiosos, militares y sindicales. El falangismo tiene una base sindical enorme”. Esa tradición viene por Puerta de Hierro, pasa por el movimiento Tacuara, después Montoneros. País raro en el siglo XXI.

En Wall Street ya entendieron: “En Argentina pasan cosas en un año que en cualquier país normal se necesitan 50”.