Argentinos en el Exterior

Cuando el triunfo llega sin lograr la victoria

El equipo que dirige Ricardo Juncos en el automovilismo argentino demostró que el triunfo nace en el esfuerzo propio y la victoria se logra más allá del resultado deportivo.
viernes, 01 de febrero de 2019 · 12:01

Muchas veces, dentro del automovilismo solo cuenta ganar. Ni existe otra victoria más que la propia victoria. En nuestro país se suele escuchar que terminar en el segundo lugar representa ser el primer perdedor. Pocas veces se respetan los proyectos y el exitismo se adueña de la opinión generando un estado de ansiedad que solo un triunfo puede calmar, el resto es fracaso.

La última edición de “Las 24 Horas de Daytona” fue, una vez más, una clara muestra de que el triunfo y la victoria no lo es todo en el automovilismo deportivo. Trazar un proyecto con un plan de trabajo claro, coherente y serio suele dar buenos resultados. Es cierto que esto sucede a mediano o largo plazo. Pero esa es la mejor fórmula si uno quiere lograr el verdadero triunfo en este deporte.

Un equipo dirigido por un argentino llamado Ricardo Juncos decidió enfrentar el desafió de Daytona. Buscó a un piloto de nuestro país para llevar adelante su sueño, ese que hace más de 15 años lleva con él, desde que abandonó esta tierra buscando un futuro mejor.

“La sensación que me queda de haber tenido en mí equipo a Agustín Canapino son muy buenas. Es un piloto extremadamente profesional, técnico. Tiene carisma y eso contagia a los demás integrantes del equipo que se exigen un poco más” asegura Ricardo Juncos cuando se le consulta por el campeón del TC.

El argentino, que es propietario de un equipo que posee dos autos de IndyCar y ahora decidió incursionar en el Campeonato de IMSA, no desaprovecha la oportunidad para destacar las cualidades de Agustín Canapino. “Es el mejor piloto de la actualidad en nuestro país, fue un placer tenerlo en mí equipo”.

El team Juncos Racing fue a buscar el triunfo. Ese triunfo que no significaba llegar primero. Ese triunfo que representaba haber cumplido el objetivo principal que era poder llegar a la bandera a cuadros. Dejar atrás los miedos del fracaso y enfrentar las dificultades para sobreponerse a la adversidad.

“Tengo una gran alegría de haber podido hacer  historia con un equipo argentino junto a un piloto argentino. Haber terminado la carrera era para nosotros el primer objetivo y lo logramos siendo competitivos” asegura Ricardo.

El equipo enfrentó muchas adversidades durante la carrera. Imprevistos que demandaron una rápida respuesta y eso también forma parte de los objetivos cumplidos. “Este desafío fue mucho más difícil de lo que suponíamos. Estuvimos casi 48 horas despiertos bajo una presión enorme. Antes de largar tuvimos un problema electrónico con el acelerador y no era un problema que dependía de nosotros y pudimos resolverlo de manera inmediata para poder largar la competencia” confesó Juncos

Daytona es demandante. Es exigente y lleva a las personas a vivir al límite de la concentración durante todo el tiempo. Cada vuelta es una historia diferente donde la reacción es una carta a favor con la que cuentan los equipos. Pero si jugas mal esa carta las consecuencias pueden ser terminales. “Durante la competencia  fueron muchos los problemas que se nos presentaron. Los ingenieros trabajaron de manera muy fuerte para solucionar los inconvenientes en el menor tiempo posible y de manera correcta. La reacción que tuvo mi gente en cada adversidad es una ventaja. Contar con el profesionalismo humano que tenemos en el equipo suele marcar una diferencia positiva en un automovilismo tan profesional y competitivo como el americano”.

El triunfo no siempre llega de la mano de la victoria. El triunfo es lograr alcanzar los objetivos trazados. Aun cuando la bandera a cuadros cae y tu ubicación en el clasificador no te lleva a subir al podio. El triunfo significa haber vencido la adversidad y levantarse cuando la derrota pudo haberte vencido pero no lo logró y de esto Ricardo Juncos y Agustín Canapino saben y muy bien.