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Troglio, de la gloria a la nada

Hace dos meses estuvo a cinco penales de salir campeón. Hoy, fue despedido en Gimnasia.
domingo, 17 de febrero de 2019 · 21:16

El fútbol tiene esos vaivenes que hacen pasar de un momento bueno a otro malo en pocas semanas. Así le pasó a Pedro Troglio, quien hace dos meses jugó la final de la Copa Argentina con Gimnasia ante Central, y perdió por penales tras empatar 1 a 1 en Mendoza. 

Tras disputar cuatro partidos en este 2019 y perder tres, el Presidente Pellegrino le rescindió el contrato. Antes lo había hecho con referentes como Chirola Romero, Lucas Lobos y Fabián Rinaudo.

Troglio es una entrenador profesional que según ha expresado, se deja llevar por las emociones. Entre otras experiencias compartió plantel con Caniggia y Maradona en el Mundial de Italia 90' donde llegaron a la final.

En mayo pasado decidió agarrar el timón de Gimnasia en una situación complicada cada vez que asumió el cargo, en las tres oportunidades. 

En el año 2005 agarró a Gimnasia cuando estaba comprometido con la zona de descenso. Realizó una buena campaña, goleó a Estudiantes en el clásico y lo salvó de la promoción. El torneo siguiente, el proceso se profundizó y peleó palmo a palmo el torneo con Boca, terminando en la segunda posición. Después, el equipo entró en un declive que incluyó el clásico recordado ante Estudiantes en 2006 y a los meses se fue del cargo. 

En 2011 Troglio asumió el cargo en una época crítica del Club, que estaba en la B Nacional y arrancó de mala manera el torneo. Tras nueve fechas, se ubicaba en zona de B Metropolitana y necesitaba encarrilar al equipo. Ese primer año lo posicionó en la segunda tanda de equipos y lo preparó para ascender en 2012, logrando volver a Primera división en Córdoba luego de ganarle a Instituto por 2 a 0. 

En 2013 volvió a primera con un triunfo ante River, y un año después peleó el campeonato ante los de Nuñez, pero sin éxito en las fechas finales. Tras no poder ganar el clásico, la dirigencia lo sacó del cargo.

En 2018, retornó por tercera vez a la institución de sus amores -sus hijos son del lobo y tiene tatuado un "Lobo" en el brazo- para posicionarlo en los promedios. No pudo hacerlo y lo dejó con la misma diferencia que lo separan de la zona peligrosa que cuando asumió, pero realizó una gran campaña en Copa Argentina y llegó a la final, dejando en el camino al Boca campeón de la Superliga y al River que luego saldría Campeón de América. 

"Las críticas me chupan un huevo", dijo antes del último partido, mostrando diferencias con el periodismo. Como jugador en los años 90 jugó en grandes planteles bajo la conducción de Timoteo Griguol, y desde ahí hasta entonces se metió en el corazón de los hinchas.