Rugby

Historias secretas de los cuatro triunfos de Los Pumas

Las victorias argentinas en casa fueron en 1979 en Ferro, en 1987 en Vélez, en el 97 otra vez en Caballito y en 2014 en Mendoza.
viernes, 05 de octubre de 2018 · 16:09

Los recuerdos aparecen con el aroma del amateurismo de los 70; otros, más cercanos en el tiempo, se levantan en la atmósfera de épocas profesionales con el propio Rugby Championship, el torneo que terminará el sábado, como escenografía del duelo entre Los Pumas y Australia.

El seleccionado argentino lleva seis triunfos en 30 partidos contra los Wallabies y cuatro de esas victorias se dieron en nuestro país. Y cada una de ellas tiene una historia.

En 1979 se inició con una dura noticia para los jugadores, porque Ángel Guastella dejó de ser el entrenador y su lugar lo ocupó Luis Grandín, un Puma del 65. La gira por Nueva Zelanda había traído buenas sensaciones por los rendimientos alcanzados ante los All Blacks alimentando la esperanza de conseguir alguna victoria frente a Australia. En el primer test del 27 de octubre en Ferro, el entrenador dispuso un cambio táctico que dio como resultado que Hugo Porta jugara lejos de la tercera línea rival que lo tenía apuntado. Dispuso los ingresos de Alejandro Cubelli, que fue el hooker por su rápido taconeo en el scrum, y de Ricardo Landajo. Resultado: Porta se hizo un picnic y metió tres drops, uno de media vuelta. Pero además los backs fueron impasables, la tercera línea de Héctor Silva, Gabriel Travaglini y Tomás Petersen detuvo cada ataque, los hermanos Alejandro y Marcos Iachetti se hicieron dueños del line y la primera línea de Enrique Rodríguez, Cubelli y Fernando Morel dominó el scrum. El final fue a pura emoción y en Caballito retumbó el “vamos, Pumas vamos...” con el 24-13.

Ocho años después en Vélez, el Rugby Internacional había cambiado mucho debido a que en 1987 se jugó en primer mundial que fue un fracaso para el seleccionado. Rodolfo O'Reilly, el nuevo entrenador, mantenía un antagonismo ideológico con Porta. Pero el apertura, símbolo del equipo, no podía faltar a pesar de la renovación impuesta. Luego del empate en el primer test match, el 7 de noviembre se jugó la revancha. Los Wallabies, que tenían a un crack como Michael Lynagh de centro, sacaron una ventaja en el marcador y, para peor, se lesionaron Rafael Madero y Andrés Courreges. Pero Los Pumas se agrandaron, tacklearon y lucharon y el pie de Porta dio vuelta el resultado. Fue el propio apertura quien tomó la pelota, avanzó unos diez metros y dio un pase imborrable para la corrida de Christian Mendy al try. O'Reilly, desaforado, lo celebró junto a la línea de touch.

El 8 de noviembre de 1997, Los Pumas volvieron a superar a los Wallabies, por 18-16, en una tarde consagratoria de Agustín Pichot, quien además de apoyar un try condujo al equipo de una manera fenomenal. José Luis Imhoff, el entrenador, hizo un renunciamiento filosófico y colocó a Diego Giannantonio como wing en la función de pateador. Argentina mejoró el line con respecto al primer partido de la serie que había terminado en derrota y también el scrum, al extremo que los australianos cometieron tres penales por el empuje del fijo. Lisandro Arbizu fue el abanderado de la defensa, Fabián Turnes y Eduardo Simone le pusieron un candado a su sector, Pablo Camerlinckx se “comió” la cancha con su despliegue y Mario Ledesma y Roberto Grau corrieron más que cualquier tercera línea. Los jugadores se debían esa actuación y ese triunfo después de una gira negra por Nueva Zelanda. Por eso tras los festejos a pura cerveza dieron una, diez y cien vueltas olímpicas para recibir el aplauso de la gente.

Pasaron 17 años para volver a festejar ante Australia en Argentina, luego de 17 derrotas para que en la tercera presentación en el Rugby Championhip, Los Pumas pudieran obtener su primera victoria en el torneo. Aquel 4 de octubre de 2014 en Mendoza hubo celebración grande por el 21-17 del conjunto dirigido por Daniel Hourcade. El seleccionado no empezó bien y pronto quedó 14-0 abajo en el marcador, pero en el segundo tiempo todo cambió y con el 17-11 en contra llegó la jugada decisiva: Leonardo Senatore atacó desde un scrum, Juan Imhoff definió y Nicolás Sánchez aportó la conversión para pasar al frente. Un último penal del tucumano y la resistencia para tacklear y defender fue lo que se vio sobre el final. Un final que, como el de las otras tres historias, también es inolvidable.

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