ESPECTÁCULOS

Inspirados en Los Wachiturros llegó una nueva tribu urbana: Los Turros

“Los cumbieros usan ropa deportiva, tienen las zapatillas desatadas, se dejan el pelo más largo que nosotros', comparan los jóvenes
domingo, 23 de octubre de 2011 · 20:10

“Ni cumbieros ni floggers” es el eslogan del grupo Los Wachiturros que le dio visibilidad a una nueva tribu urbana: los turros. Con remeras coloridas, piercings en la cara, cejas cortadas a navaja y un baile exótico pero fácil de recrear, esta tendencia parece cautivar a los adolescentes y desconcertar a todos los demás.

¿Pero qué son en el contexto de las tribus urbanas adolescentes? Los wachiturros son el resultado de la conciliación de los floggers y los cumbieros. Los turros son cumbieros en busca de ascenso social y que tienen una rigurosa preocupación por su estética (como los floggers). “Los floggers eran acosados por los cumbieros. Una vez que conciliaron las diferencias, se fusionaron con la creación de los turros”, aseguró la escritora María José Hooft, autora del libro Tribus urbanas: una guía para entender las subculturas juveniles de la actualidad.

Los especialistas consultados por PERFIL aseguraron que este fenómeno tiene fecha de vencimiento, pero los turros están en busca de un estilo propio y se muestran seguros. El Diario PERFIL se reunió con algunos de ellos. Explicaron lo que los distingue de otras tribus.

“Los cumbieros usan ropa deportiva, tienen las zapatillas desatadas, se dejan el pelo más largo que nosotros, bailan de otra manera y sólo escuchan cumbia. Los reggaetoneros usan pantalones y remeras más anchas y el pelo bien rapado”, dijo Jonathan Vitale, uno de los integrantes de otra banda turra en crecimiento llamada Parte Discoteca. Añadió: “Somos una mezcla de todo. Tenemos pantalones de rockeros, pelos que mezclan corte de reggaeton, aros, colores floggers y combinamos la música electrónica con otros ritmos”.

Cristian Oliva tiene 15 años y junto a otros chicos forma parte de la banda turra del barrio San José de Morón. “Los turros somos chicos sanos, no fumamos ni tomamos alcohol, sólo nos gusta la música y bailar para divertir a todas las familias” aseguró.

Exito. La banda Los Wachiturros está formada por cinco chicos de Morón que, sin siquiera haber aún editado un disco y con sólo un hit, se convirtieron en un boom en las redes sociales y portales de videos.

Brian, Memo, Kaká, Leíto y Gonzalo (el más grande, de 18 años) con un video casero mostraron al mundo cibernético su famoso “pasito turro” y casi de la noche a la mañana lograron más de 200 mil visitas. Muchos fans ya los imitan y después suben sus videos a YouTube, como en su momento lo hacían los floggers con su baile electrónico.

El interrogante es por qué esta banda convoca la atención de millones de adolescentes. Según el sociólogo e investigador del Instituto Gino Germani, Joaquín Linne, los nuevos referentes están vinculados con la industria del entretenimiento, son nativos digitales que están menos vinculados con instituciones tradicionales como la familia y la escuela (ver nota de opinión).
Con una postura crítica, el investigador en temática de violencia, juventud y drogas Fernando Osorio asegura que este furor carece de sustento.

“Son un puro aquí y ahora. No representan una experiencia revolucionaria ni se oponen al sistema. Existen porque sí y una vez que la sociedad toma de ellos lo que necesita, los desechará. Sólo requiere de sujetos que no entrenen un pensamiento crítico que los haga tomar conciencia del modo en que la posmodernidad consumista los esclaviza”, disparó.

En cambio, la investigadora en Ciencias Sociales del Conicet, Malvina Silba, autora de una investigación sobre el vínculo entre las juventudes populares y la cumbia en el Conurbano bonaerense, afirma que el surgimiento de las subculturas juveniles está ligado a una necesidad concreta:

“Los jóvenes quieren encontrar espacios de pertenencia en un universo social comandado por adultos que la mayor parte del tiempo los juzga, tilda sus acciones y elecciones culturales como inmaduras, faltos de valores e incluso de peligrosos”.

La aparición de Los Wachiturros en el programa de Susana Giménez pareciera haberlos consagrado públicamente. “Esa explosión mediática, luego de cumplir la secuencia de surgimiento, auge y decaimiento, dejará su lugar a otro que se presentará a su vez como portador de otra novedad y por lo tanto será generador de una nueva tribu juvenil”, concluyó Silba. Los propios turros son conscientes de que tienen fecha de vencimiento pero no se resignan: “Haremos lo posible por sacar otro éxito y durar”, dijeron.

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