RELACIONES

¡Katy Perry no quiere volver al altar!

Aunque vive uno de sus mejores momentos de pareja con Orlando Bloom, el matrimonio no es una opción.
sábado, 09 de febrero de 2019 · 19:53

Puede decirse que la experiencia de Katy Perry en el matrimonio no fue la más grata, pues luego de dos años de unión con el humorista Russell Brand le hicieron perder no tanto la esperanza en el amor, sino en la institución “sagrada” que significa la unión de dos personas. Y es por eso que a estas alturas de su vida caminar nuevamente por el altar y jurar amor eterno no es algo que esté dentro de sus planes. Así lo reveló la estrella durante una entrevista a la revista Paper.

Haciendo un balance de toda su vida personal y profesional hasta ahora, que incluye muchos éxitos musicales, su paso por American Idol y una sólida relación con el actor Orlando Bloom, su actual pareja. En la conversación, que fue bastante abierta y sincera de su parte, la cantante reveló sus planes a futuro.

Hoy la pareja vive bajo un mismo techo, no obstante, esas serían todas las proyecciones de ambos. “Ahora soy más pragmática y lógica, y menos fantasiosa acerca de las cosas. A ver, me casé con 25 años, ahora tengo 34. Eso fue hace casi una década… En aquel entonces pensaba que pasaría el resto de mi vida con una sola persona, y ya no estoy tan segura de que esa idea sea la adecuada para mí. Soy una persona muy diferente a la que era entonces”, dijo.

Sin embargo, la intérprete de "Firework" asegura que la convivencia con la estrella de Hollywood se ha desarrollado sin mayores inconvenientes, muy a pesar de su tendencia compartida a acumular todo tipo de objetos por su valor sentimental a la que ella está tratando de poner coto.

Aunque las declaraciones de Katy Perry no deben ser tomadas como una mala actitud hacia las relaciones de pareja en general. No, ya no cree en los cuentos de hadas ni finales felices, pero ha comprobado que cualquier historia de amor que valga la pena requiere eso sí, mucho sacrificio y como una lección personal, comprendió los límites de la comunicación efectiva en sus relaciones.