SEGURA DE SÍ MISMA

Sol Pérez: “Yo demostré que podés tener un lomazo y también leer”

La vedette habló sobre su imagen, la lucha feminista y el amor. Enterate de todo.
domingo, 20 de enero de 2019 · 10:49

Sol Pérez es una de las figuras mediáticas más importantes de estos últimos tiempos. Su carácter frontal y su belleza la consagraron como una de las mujeres más deseadas en todo el país. Sin embargo, muchas veces tuvo polémicas discusiones con periodistas que destacan que su carrera se basaba sólo en su imagen física. Y, una vez más, la rubia volvió a defenderse de esas acusaciones.

En una larga entrevista para la revista Gente la vedette explicó: “Antes estaba el prejuicio de que la mina del cuerpo era sólo eso. Yo demostré que podés tener un lomazo y también leer. Estudio porque me nutre”. Y detalló: “De hecho, estoy haciendo el analítico para terminar Derecho en una universidad privada. Me encanta cursar en la UBA, pero es muy complicado por los horarios. Con tanto trabajo se me hace imposible. Me falta poco para recibirme. Sólo me queda rendir las equivalencias”.

“A la sociedad le cuesta entender que tener curvas y ropa ajustada no implica que nos puedan tocar. Que sea sexy no significa que esté pidiendo se**. Es simplemente que me siento bien con mi cuerpo. Yo jugué toda la vida con mi imagen. ¡Desde chiquita me saco fotos…! No muestro el cu** para estar en el medio. Siempre lo viví con libertad. Aunque también tengo mis inseguridades”, argumentó la ex chica del clima. 

Luego le preguntaron: “¿Sos consciente de que cierto sector del feminismo puede decir que te estás cosificando por cómo mostrás tu cuerpo?”. A lo que la exparticipante del Bailando respondió: “Todas las revoluciones explotan de alguna manera. Lo que está pasando con nosotras es para mejor. Yo vivo el feminismo desde la libertad. Quiero que me respeten. Por más que me ponga un shortcito, ¡nadie puede abusarse de mí!”. 

Finalmente, la blonda confesó que había sufrido desórdenes alimenticios. “Sí… era un principio de anorexia. No tomaba gaseosas, galletitas ni nada dulce. Hubo una época, cuando estaba en el colegio, en la que solamente comía un yogur al final del día. Por suerte, mis papás se dieron cuenta a tiempo. Me seguían al baño a ver si vomitaba. Yo quería estar flaca. Aunque nunca fui gorda. No podía ver cómo era realmente mi cuerpo”, reveló.

“Papá me sentaba en la mesa, frente al plato de fideos y me hacía comerlo. Yo no podía tragar. Se me había cerrado el estómago. Me daban arcadas y se me caían las lágrimas. Además, empecé a ir al gimnasio para marcarme. Y hacía todo mal. Tomaba agua con limón. Y sólo una pechuga con dos tomatitos. Le miraba las calorías a todo. Comía sólo dos mil por día a pesar de que tenía un montón de desgaste. ¡Una locura!”, profundizó la chica fit.

Y cerró: “Mi familia siempre me ayudó mucho. Me estaban detrás. Entendí que el cuerpo es un motor y lo tenés que recargar. Y creo que Instagram me ayudó mucho. Empecé a ver cuerpos reales que sí me gustaban, no sólo la flaca de la revista. Así me relajé y empecé a comer de todo. Hoy, si tengo ganas, me como una torta o facturas. No quiero más el estereotipo: Estás más flaca, estás más linda. Aprendí que me tengo que gustar a mí misma”.
 

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Incertidumbre
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Indiferencia