¡Famosa contó su durísima infancia!

"Para mí la pobreza es una pieza hecha de chapas con techo de cartón. Conocí una ducha a los siete años..."

Es una de las figuras principales de uno de los canales más importantes de Argentina.
miércoles, 13 de marzo de 2019 · 18:53

Es común pensar que los famosos tuvieron una infancia donde no les faltó nada y pudieron hacer realidad todos sus deseos apenas los solicitaban a sus progenitores, sin embargo, en la mayoría de los casos, sucede exactamente lo contrario y el mejor ejemplo es Charlie Chaplin: el emblemático actor, director, músico, productor y guionista se crió en un orfanato porque su madre no estaba en condiciones de darle de comer.

De hecho, el gran referente del cine contó, en muchas de sus películas, el verdadero infierno por el cual tuvo que pasar al no contar con las condiciones económicas mínimas para poder comprar un almuerzo decente o tener un techo sobre su cabeza, por supuesto, luego de estrenar su primer film esa situación cambió radicalmente y el joven inglés se convirtió en uno de los hombres más ricos de toda Norteamérica.

Lizy Tagliani entiende muy bien lo que significa la pobreza y, por eso, no dudó en hablar sobre el tema en el programa de Andy, con un extenso monólogo que no dejó a nadie indiferente porque demuestra el largo camino que debió recorrer antes de convertirse en una de las máximas figuras de Telefe, señalada por los especialistas en televisión como una de las futuras divas de la pequeña pantalla, al mismo nivel que Moria Casán o Susana Giménez:

“Durante toda mi infancia adolescencia fui muy pobre y los discursos de los políticos no nos afectaban. Cuando sos muy pobre da lo mismo que un dolar salga 20 o 44. O son dos platos de comida o es uno, o es tener para taparte o no, o es tener para calentar el agua para bañarte o no, pero a la vez somos la vidriera de lo que ellos utilizan sobre lo que intentan salvar. Para mí la pobreza es una pieza hecha de chapas con techo de cartón. un baño que no sabía lo que era una cadena. Conocí una ducha a los siete años cuando mi mamá me llevó un sábado a la casa de su patrona porque no tenía donde dejarme y por primera vez me bañe bajo una ducha. Tenía mis valores y mi educación y no le faltaba el respeto a nadie. Mi mamá me cocinaba y decía a comer y yo me sentaba y comía eso. Teníamos nuestra servilletita lavada, capaz rota, pero mi mama se acostaba y tomaba mate para no comer y dármelo a mi”.

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