EPISODIOS DOLOROSOS

El peor momento de Gastón Pauls: “Cuando uno choca una y otra vez con la oscuridad…”

El actor brindó una larga entrevista en la que habló de las dificultades que atravesó. Conocé los detalles.
domingo, 03 de marzo de 2019 · 12:12

Gastón Pauls con sólo 23 años logró convertirse en un galán de telenovela y se consagró como actor. Con el tiempo formó una hermosa familia, se casó con Agustina Cherri y tuvieron dos hijos: Nilo y Muna. Pero las cosas comenzaron a desequilibrarse y en el 2014 se separó de su pareja de años. Por eso, para resguardar su vida privada, se llamó al silencio. Ahora, luego de años de terapia, se encuentra en un estado diferente en el que volvió a enfocarse en su trabajo. De hecho, en abril se estrenará Palau, una película basada en la vida del reconocido pastor evangélico. Por tal motivo, luego de años sin dar entrevistas, aceptó dialogar con Infobae donde contó detalles de su vida actual, sus peores momentos y las dificultades de su carrera.

Al principio le preguntaron qué lo llevó a aceptar personificar a Luis Palau. “Es rarísimo. En 2003 estaba haciendo la serie documental Ser urbano, y fui a cubrir el festival que Palau hizo en Palermo. Pero no para hablar con Palau, sino para hablar con la gente que lo lo iba a ver. Eran 200.000 personas. Yo estaba con las cámaras de Ser urbano y me decían: ‘Gastón, ¿no tenés ganas de tener un encuentro con Jesús? "¿No querés encontrarte cara a cara con Dios?’”, arrancó contando el intérprete.

“Y yo me imaginaba que me iban a llevar a una habitación, que iban a abrir la puerta y que iba a estar Jesús sentado: "¿Qué hacés, Gastón? Sentate, loco. ¿Querés tomar un café?". Me impresionaba un poco esa imagen, entonces terminé diciendo no. Yo estaba en una etapa distinta de mi vida. Cinco años después Palau volvió a la Argentina, y me llamó: ‘Che, vi el programa, gracias, fuiste muy respetuoso. Ojalá Dios algún día nos dé la oportunidad de trabajar juntos o de vernos’”, siguió.

“Me sorprendió también que él dijera con tanta convicción que Dios algún día nos iba a volver a encontrar. Y nueve años después de eso, me llamaron para ofrecerme la película”, agregó el actor. Y luego analizó: “No soy religioso, pero venía de algunas situaciones, de algún momento oscuro y difícil de mi vida, sin poder encontrar la salida. Cuando estás en medio de la oscuridad y en una habitación en la que no es que encontrás la puerta, ni siquiera encontrás el picaporte, ni el botón para encender la luz…”

“Y… pasaron varios años. Cuando uno choca una y otra vez con la oscuridad, con paredes, porque no ves y te la das… En un momento levanté la cabeza y dije: ‘Dios, sacame de acá, ayudame a salir de acá’. Pero sin ponerlo en una religión”, confesó. “¿No estaba la ayuda de amigos y familiares?”, indagaron. “Sí, pero uno en su demagogia, en su egocentrismo, cree que igual va a poder con todo. Y es ahí donde me parece que es un buen ejercicio humano bajar un poco la cabeza. No olvidarse de uno, pero decir que ahí arriba o donde esté hay algo que está viendo y cuidando todo, y ayudándonos a salir de lugares”, respondió Gastón.

“Este medio invita o tiende la trampa para que uno pise ese palito del ego. Un actor se para arriba de un escenario, actúa durante una hora y media, y después está esperando el aplauso. Y cuando viene y llega al pecho, puede inflar el pecho de una manera poco recomendable. Cuando uno pisa ese palito y se cree un montón de cosas que el medio te regala y te ofrece gratuitamente, ahí me parece que uno empieza a cegarse mucho”, continuó. Y concluyó: “Es difícil pinchar un ego desinflado. Yo traté de hacer… hago el ejercicio de desinflarlo, de ubicarlo donde tiene que estar, de que me sirva como motor para algunas cosas, pero no que regule, me condicione y sea la carta de presentación de mi vida. Lejos de eso”.