GRACIAS A LA VIDA

La vida de Mercedes Sosa: música, lucha y pasión

Hoy Google le rindió un cálido homenaje internacional a La Voz de América. Conocé los detalles más importantes de su vida.
jueves, 31 de enero de 2019 · 09:24

Haydée Mercedes Sosa nació el 9 de julio de 1935 en San Miguel de Tucumán. De humilde origen obrero, su familia descendía de calchaquíes, franceses y españoles. Su papá era un obrero de la industria azucarera y su madre trabajaba de lavandera para familias más acomodadas, por su influencia era peronista, partido donde militó a partir de 1960. Desde muy pequeña, Mercedes sintió amor por la música y llegó a destacarse entre sus pares.

Sus inicios como cantante están en la escuela y la radio local. De hecho, ella misma relató su primera presentación frente a un público. “Yo andaba por mis 15 años. Mi papá y mi mamá, que eran muy peronistas, aprovecharon un tren gratis a Buenos Aires para celebrar el 17 de Octubre [Día de la Lealtad Peronista]. Yo quedé cuidada por mis hermanos, más suelta… En la escuela faltó la profesora de canto y la directora me dijo que íbamos a cantar el Himno nacional y que yo tenía que ponerme adelante y cantar bien fuerte, para que todos me siguieran. Sentí vergüenza, pero canté: ahí debuté”, explicó La Voz de Latinoamérica.

“Ese día también faltó la profesora de labores y con mis compañeras fuimos a LV12, donde había un concurso. Mis compañeras me empujaron para que cantara. Por temor a que se enterara mi papá me llamé Gladys Osorio. Canté Triste estoy, de Margarita Palacios. Cuando terminé, el dueño de la radio me dijo: El concurso concluyó y lo ganaste vos. Y seguí cantando en la radio. Hasta que un día mi papá me descubre y me llama y me dice palabras que escucho ahora: ‘¿Le parece bonito eso de andar metiéndose en la radio? ¿Eso es lo que hace una señorita criada para ser decente? Gladys Osorio, venga, acérquese… ¿Tengo que felicitarla? Míreme a los ojos ¡Que me mire a los ojos le digo!’”, cerró la artista, contando su primera aparición en los medios y el cariño de su padre.

A partir de entonces, su talento fue reconocido y se dedicó a la música. Sus actuaciones se repartían entre actos partidarios del peronismo, el circo de los Hermanos Medina, y la radio, donde cantaba boleros en el conjunto de los Hermanos Herrera, dirigido por Tito Cava. En 1957 se fue a vivir a Mendoza con su esposo, el músico Oscar Matus (con quien tuvo un hijo, Fabián Matus). Ella y su pareja establecieron una sociedad artística con el poeta y locutor Armando Tejada Gómez. Pocos años después, en 1959 Sosa lanzó su primer álbum, La voz de la zafra. El álbum fue grabado debido a la insistencia de Ben Molar, quien reconoció su talento y quiso compartirlo en el país. 

Al año siguiente conformaría el Movimiento del Nuevo Cancionero. “El Nuevo Cancionero se propone buscar en la riqueza creadora de los autores e intérpretes argentinos, la integración de la música popular en la diversidad de las expresiones regionales del país”, explica el Manifiesto Fundacional del Nuevo Cancionero. Entonces, el folclore comenzaba a sonar fuerte en todo el país. Tiempo después, en 1965, lanzó su segundo disco: Canciones con fundamento. Ese fue el año en que participó por primera vez del Festival de Cosquín, invitada por Jorge Cafrune a subir al escenario. Experiencia que recordó hoy Google, con un doodle para homenajear a la vocalista. Gracias a esa participación, grabó al año siguiente Yo no canto por cantar, disco con el que alcanzó una fama que nunca la abandonaría. 

Dejó más de 130 álbumes (propios en estudio y en vivo, recopilatorios y en colaboración). Fue convocada por artistas internacionales como Sting, Luciano Pavarotti, Andrea Bocelli y Joan Manuel Serrat, entre otros. Gozó de grandes reconocimientos, el Gran Premio CAMU-UNESCO 1995, otorgado por el Consejo Argentino de la Música y por la Secretaría Regional para América Latina y el Caribe. También fue distinguida con el Premio de la UNIFEM, organismo de las Naciones Unidas, por su labor en defensa de los derechos de la mujer. También recibió otra distinción del Consejo Interamericano de Música de la OEA (Organización de los Estados Americanos). La Secretaría General de las Naciones Unidas, la incluyó en la colección discográfica denominada Global Divas. Fue condecorada con honores en el año 2005 por el Senado argentino con el premio Sarmiento. Ganó premios Grammy Latinos y Premios Gardel. También se desempeñó como Embajadora de Buena Voluntad de la UNESCO para Latinoamérica y el Caribe. 

Su voz se apagó el 4 de octubre del año 2009, cuando tenía 74 años. Sus restos fueron velados en el Congreso Nacional de la Argentina, donde personalidades políticas, artistas y una multitud la despidieron cantando con emoción Alfonsina y el mar. Al lunes siguiente se decretó duelo nacional por tres días. Una multitud acompañó su paso hacia el cementerio de la Chacarita, donde su cuerpo fue incinerado según su deseo para esparcir sus cenizas en tres lugares amados por ella: Tucumán, Mendoza, y la ciudad de Buenos Aire. Los grandes exponentes del mundo, desde músicos hasta líderes políticos, lamentaron su pérdida.
 

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