CUENTO DE HADAS

El lugar donde los sueños se hacen realidad… ¿Tendrías una boda en Disney World?

La experiencia es completa, y realmente mágica. Disney cierra sus puertas para turistas y las abre sólo para ti y tu boda de sueños.
domingo, 23 de diciembre de 2018 · 19:17

En la últimas andanzas del imperio global que tiene como meta hacer todos nuestros sueños realidad, nos han informado que desde ahora se podrán realizar bodas de hasta 300 invitados en el parque de Magic Kingdom de Disney World en Florida. El parque cierra a las 11:00pm y desde ahí, es todo tuyo para convertirte en princesa, y juntos a tu príncipe azul, tener tu final feliz. Tal como soñabas al ver tu peli favorita de niña.

La experiencia empieza con un paseo en carroza y sus hermosos caballos hasta el castillo de Cenicienta, donde será la recepción. El castillo estará iluminado con tonos rosa de la forma más hermosa, celebrando el amor como solo Disney lo puede hacer en este cuento de hadas de la vida real. 

Después de la ceremonia los recién casados seguirán a celebrar con 300 de sus seres queridos en la sección de Fantasy Land del parque. La decoración de la recepción contará con candelabros dorados (la Bella y la Bestia se nos viene a la mente) y con muchísimos arreglos florales que serán verdaderamente inolvidables, entre otros detalles. 

Para rematar la experiencia también puedes tener un vestido de novia de diseñador inspirado en una de las princesas de Disney. Aunque esto no está incluido en el paquete de Disney, es el complemento perfecto y son muy bellos y además únicos. El diseñador Paolo Sebastian reveló su colección llamada #onceuponatime, la cual está inspirada en vestidos de novias de princesas de Disney. Cenicienta, Jazmín, Elsa, Belle , todas están reflejadas, y todos los vestidos de alta costura son hermosos. La pregunta real es ¿cuál escoger?

Esta inolvidable experiencia puede ser tuya por nada más y nada menos que $180.000. Realmente un cuento de hadas.  Claro hay experiencias mucho menos privadas y elaboradas por un precio menor. ¿Lo único que no sacrificaríamos? ¡El vestido!

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