BELLEZA A LA FRANCESA

Los secretos de belleza directos de la reina de Francia y de belleza, María Antonieta

Su belleza, glamour y buen gusto son legendarios. Casi tanto que le pueden haber costado su cabeza. Aquí te contamos algunos de sus preciados secretos.
sábado, 05 de enero de 2019 · 21:00

Sus fiestas, peinados, vestuario y belleza fueron legendarios. Cuando pensamos en María Antonieta y su decadente vida en el palacio de Versailles, no podemos dejar su rutina de belleza atrás. Aunque no todo exacto se puede aplicar a nuestra rutina de hoy, mucho tenemos que aprender, desde lo más exótico, hasta lo más sencillo.

La reina de Francia le daba siempre prioridad a su cutis. Ella se lavaba la cara con agua cosmética de paloma (Eau Cosmetique de Pigeon). Como lo ven, la receta fue popularizada por mujeres danesas de la época, y aparte de contener caldo de paloma, tenía agua de pepino, melón, nenúfares, y limón.  Luego tonificaba su piel con agua de Charmes, las cual incluía las gotas de uvas de los viñedos en Mayo.  Finalmente su máscara facial, la cual podemos hacer en casa y sigue siendo popular en Francia, tenia dos cucharaditas de coñac,  1/3 de taza de polvo de leche seca, jugo de limón y una clara de huevo. El coñac promueve la circulación, la leche ayuda a la renovación de las células, la clara de huevo a hidratar y el limón a clarificar. 

Por su puesto que una rutina de belleza también incluía baños largos y exfoliantes (aunque en esa época no eran muy comunes).  La reina añadía a su agua de baño, piñones, almendras dulces, y semillas de lino para la piel y el aroma. Además ella exfoliaba su piel con saquitos de muselina de algodón rellena de arroz y trigo.  Hablando de fragancias la reina estaba obsesionada con oler divino siempre, especialmente en un ambiente donde casi nadie tenia la higiene apropiada y el olor adecuado. Después de bañarse se aplicaba aceites naturales y los rociaba en el baño siempre también, como los de rosas y lavanda.  El famoso creador de perfumes, Jean Louis Fargeon, le hizo uno solo para ella que era una mezcla de bergamota, rosas y jazmín, el cual se dice que María Antonieta lo llevó con ellas hasta en sus días en la cárcel. 

Finalmente, un poco a lo Cindy Crawford, María Antonieta y las damas de la nobleza solían jugar con marcas de belleza en la cara, aunque muchas lo hacían para tapar imperfecciones en la piel.  En esa época estaban hechas de satén o de terciopelo y las llamaban “mouches,” y estaban hechas en formas lindas como lunas, corazones y estrellas. Por ejemplo, llevar un mouche de corazón en tu cachete derecho indicaba que estabas casada.  Se dice que la reina los llevaba cerca de las esquinas de la boca, en forma de picardía, ¡para indicar que quería un beso!

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