CALENTAMIENTO GLOBAL

El paralizante hallazgo debajo de la Antártida que acelera el deshielo

El descubrimiento confirma que así se acelera el proceso de deshielo antártico.
viernes, 23 de noviembre de 2018 · 09:03

(ANSA) - Una fuente de calor radiactiva, que desde el corazón de la Tierra contribuye a la disolución de los hielos, fue descubierta bajo la Antártida. Está cerca del Polo Sur magnético y en el futuro podría acelerar el derretimiento de la masa helada en esa área por el agua que se acumula en la base del glaciar. Fue identificada tras los relevamientos realizados con los radares de la British Antarctic Survey (Bas), la organización británica que investiga en la Antártida y que publicó el hallazgo en la revista Scientific Reports.

"El descubrimiento confirma que la disolución de los hielos en la Antártida sufre también efectos locales, como fuentes radiactivas o volcanes, porque es un continente cubierto de hielos, a diferencia del Artico que es un océano que se hiela y sufre solo los efectos generales del calentamiento climático", dijo a ANSA Antonio Meloni, presidente de la Comisión Científica Nacional italiana para la Antártida.

También por debajo

Bajo los hielos de la Antártida se esconden restos de antiguos continentes perdidos, según pudo ver el satélite europeo Goce, que desde 2009 a 2013 estudió la gravedad terrestre. Son al menos tres fragmentos, antiguamente unidos en África, Australia e India, los más antiguos con una edad estimativa entre 1000 millones y 550 millones de años.

Publicada en la revista Scientific Reports, el descubrimiento se debe a la universidad alemana de Kiel y al British Antarctic Survey (Bas). Los investigadores analizaron los datos de la misión de la Agencia Espacial Europea (Esa), que midió las sutiles diferencias de gravedad desde un punto al otro de la Tierra con una resolución de 80 kilómetros, y la comparó con el curso de las ondas sísmicas, que permite escanear el interior del planeta. De ese modo, obtuvieron un mapa 3D de las placas continentales que abrió una ventana sobre las profundidades de la tierra y, en particular, de la Antártida.

Estas imágenes de la gravedad "están revolucionando nuestra capacidad de estudiar el continente menos conocido, la Antártida, reveló Fausto Ferraccioli, responsable de la investigación geológica y geofísica del Bas. Bajo la Antártida oriental, agregó, "vemos una emocionante mosaico" de fragmentos de continentes perdidos, "que revelan similitudes y diferencias entre la corteza debajo de la Antártida y los otros continentes", a la que los fragmentos se unieron "hasta hace 160 millones de años".

También se descubrió que la Antártida occidental tiene una corteza más fina, de un grosor entre 20 y 35 kilómetros en comparación con el de la Antártida oriental, constituida por reliquias de antiguos continentes de un espesor de entre 40 y 60 kilómetros, separados por estructuras más jóvenes. Los restos son al menos tres y los más antiguos son el fragmento conectado al llamado Crater Mawson, que en el pasado incluía partes del sur de Australia, y el vestigio escondido bajo la tierra de la Reina Maud. Los dos fragmentos están separados por la cadena de montañas Gamburtsev, sepultada bajo el hielo.

No está claro el origen del tercer fragmento, ubicado entre el mar de Weddell y el polo sur. Tres fragmentos emergieron de los datos de Goce y, según los investigadores, "representan una nuevo elemento importante para el estudio de la Antártida".