Detalles reveladores

Así es la investigación de la Fiscalía de Colombia sobre el atentado

El Gobierno culpó al ELN del ataque explosivo, con lo que parece inminente el fin de los accidentados esfuerzos de paz con la última guerrilla del país.
viernes, 18 de enero de 2019 · 18:34

Un atentado con coche bomba contra una academia policial en Bogotá dejó el jueves al menos 21 muertos, incluido el presunto atacante, y 68 heridos, en un acto de terrorismo que enluta a una Colombia. Asimismo, el Gobierno colombiano culpó este viernes al ELN del ataque explosivo, con lo que parece inminente el fin de los accidentados esfuerzos de paz con la última guerrilla del país. Así es la investigación de la Fiscalía de ese país sobre la tragedia de ayer.

El acto terrorista contra la escuela de cadetes fue cometido por un experto en explosivos del ELN, el mismo fue identificado como José Aldemar Rojas Rodríguez, de 56 años, quien además pereció en el atentado. La Fiscalía de Colombia reiteró las denuncias de que líderes del grupo señalado como autor del feroz ataque se refugian en Venezuela, sumergida en una severa crisis económica y blanco de una fuerte presión encabezada por Estados Unidos que busca la salida de Nicolás Maduro del poder.

Conocido en las filas del grupo guevarista como "Mocho Kiko", por haber perdido la mano derecha en una detonación, Rojas se desempeñaba como jefe de inteligencia dentro del frente Domingo Laín que opera en el departamento de Arauca, fronterizo con Venezuela. Llevaba tres décadas en la organización.

¿Ataque suicida? 

De nacionalidad colombiana, Rojas ingresó el jueves "de manera violenta" a la escuela a bordo de una camioneta gris Nissan Patrol cargada con 80 kilos de pentolita. El vehículo explotó frente a los dormitorios de mujeres de la principal escuela policial con él dentro. El estallido mató a 21 jóvenes entre 17 y 22 años. Entre los fallecidos hay una cadete ecuatoriana. 
También hubo 68 heridos, incluidos tres menores de edad, según la policía. Nueve personas siguen hospitalizadas. Pese a las acusaciones de autoría contra el ELN, hasta el momento la agrupación no se ha pronunciado al respecto.

Primeras capturas.

El ministro Botero aseguró que "Mocho Kiko" estuvo en Venezuela en 2011 enseñando manejo de explosivos a guerrilleros refugiados en ese país. Aunque aseguró "con total y absoluta claridad" que no tienen indicios de participación en el atentado de funcionarios venezolanos.
   
"Tenemos información, que se ha estado judicializando, con el objeto de establecer la presencia de comandantes" del ELN "que actúan desde territorio venezolano", dijo el fiscal general, Néstor Humberto Martínez. Caracas y los rebeldes han negado esas versiones. Además, anunció la captura en Bogotá de Ricardo Andrés Carvajal, quien "reconoció la autoría del atentado".
   
El ataque, calificado por Duque de "demencial acto terrorista", es el peor en Bogotá desde febrero de 2003, cuando rebeldes del ahora partido FARC detonaron un coche bomba en el club El Nogal. Treinta y seis personas murieron y decenas más sufrieron heridas.
  
"Declaración de guerra" 
   
Desde su llegada al poder en agosto, Duque había dejado en suspenso los diálogos que sostenía su antecesor Juan Manuel Santos con el ELN desde 2017, primero en Quito y luego en La Habana, donde están los negociadores de paz de esa organización armada. Cuba rechazó en un comunicado las "prácticas terroristas en todas sus formas y manifestaciones, sean cuales fueren sus motivaciones".
   
Con unos 1.800 combatientes y una extensa red de apoyo en ciudades, el ELN se alzó en armas en 1964 y es la última guerrilla reconocida en Colombia tras el acuerdo de paz que desarmó y transformó en partido a las FARC. El mandatario impuso condiciones de diálogo que fueron rechazadas por la guerrilla: cese definitivo de "actividades criminales" como el secuestro y los ataques a la infraestructura petrolera. Aun así, los rebeldes insistían a Duque en que retomara las conversaciones sin exigencias.
   
"El proceso estaba prácticamente acabado" y el ataque presuntamente perpetrado por el ELN "es una declaración de guerra", afirmó Ariel Ávila, de la Fundación Paz y Reconciliación.  El ataque contra la academia policial deja sin oxígeno las moribundas conversaciones, según analistas, que ponen en entredicho la unidad de mando de la guerrilla.
 

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