FRANCIA

Los "chalecos amarillos" y el inédito respaldo del Gobierno italiano

Un sorpresivo apoyo tuvieron los ''chalecos amarillos'' del país italiano. La respuesta de Francia.
martes, 08 de enero de 2019 · 06:30

(ANSA) - Un nuevo choque entre Italia y Francia se produjo tras el respaldo de los vicepremier Luigi Di Maio y Matteo Salvini a las protestas de los "chalecos amarillos" que enfrentan las políticas del presidente Emmanuel Macron.

En tanto, el premier Edouard Phillippe, en un mensaje en directo por televisión, dijo que "aquellos que amenazan las instituciones, que queman, no tendrán la última palabra", y anuncio que desplegarán 80 mil policías" en el país el sábado próximo.

Cuando se terminan las fiestas y tal vez comienza la campaña electoral de las legislativas europeas de mayo, llegó un inédito respaldo del gobierno italiano al movimiento que pone en jaque al gobierno francés.

"Chalecos amarillos, no aflojen", publicó el vicepremier y ministro del Desarrollo Económico, Luigi Di Maio, en el Blog del Movimiento Cinco Estrellas. "El MoVimiento 5 Estrellas está listo a darles el apoyo que necesitan. Como ustedes, también nosotros condenamos con fuerza a quien causó violencias durante las manifestaciones, pero sabemos bien que lo de ustedes es un movimiento pacífico", afirmó.

El ofrecimiento es poner a disposición de los manifestantes algunos instrumentos de la plataforma Rousseau. Luego se conoció el posteo anti-Macron del aliado de la Liga, el vicepremier y ministro del Interior, Matteo Salvini: "Apoyo a los ciudadanos de bien que protestan contra un presidente que gobierna contra su pueblo pero absoluta, firme y total condena de cualquier episodio de violencia que no sirve a nadie". Como es de prever, ambas posturas desagradaron al Eliseo.

"Francia se cuida bien de dar lecciones a Italia. Salvini y Di Maio aprendan a hacer limpieza en su casa", fue el parco comentario en Twitter de la ministra para los Asuntos Europeos, Nathalie Loiseau. Los mensajes de los dos vicepremier constituyen un hecho sin precedentes, sobre todo para un Ejecutivo que siempre reivindicó su soberanía y la oposición a cualquier forma de injerencia de otros Estados, empezando por Francia, en la política interna.

Tal vez en vista de la renovación parlamentaria en Estrasburgo, Di Maio e Salvini (aunque condenaron la violencia) se concedieron una excepción a la regla. En el post publicado en el día en el cual Francia recordó el atentado del 7 de enero de 2015 contra la redacción de la revista Charlie Hebdo, el jefe político del M5S criticó al ministro del Interior, Christophe Castaner, por no considerar a los manifestantes de los chalecos amarillos.

"Una declaración que se comenta por sí sola, de una persona, una clase política que no quiere tomar acto de la realidad", acusó Di Maio, volviendo a invitar al movimiento francés a no desistir.

Por su parte el premier Phillippe al hablar sobre el refuerzo de la seguridad para evitar los desmanes en las protestas, dijo: "Haremos como años atrás con los hooligan en los estadios, fueron identificados y se les prohibió participar en aquellas manifestaciones, en los partidos".

En el breve pero decidido mensaje, el premier destacó que los nuevos métodos serán adoptados no "contra las personas que manifiestan" sino contra "aquellos que se aprovechan". "Cambiamos los métodos, invertimos en nuevos materiales, estaremos más móviles, todo se hará para no dejarnos sorprender", añadió.

En tanto, Jacline Mouraud, ex portavoz de los "chalecos amarillos" llamados moderados, anunció la creación de su partido político, bautizado 'Les Emergents', que apunta al "retorno de lo social" a la agenda política. También hoy, luego de dos días de estar prófugo, se presentó Christophe Dettinger, el ex campeón de Francia de box, filmado en un video en la marcha del sábado en París cuando enfrentó a dos policías.

En un video de Facebook, antes de entregarse a una comisaría, el hombre de 37 años contó su versión de los hechos. Dijo que fueron los policías quienes le atacaron primero con gases lacrimógenos, entonces "me estalló la rabia. Sí, reaccioné mal, pero me defendí", afirmó.

En el caliente invierno francés, en el cual el arsenal de medidas de 10 mil millones de euros anunciadas por Macron no parece haber aplacado las protestas, el Ejecutivo estudia una solución para salir del impás, antes del gran debate nacional prometido por el presidente. 

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