TESTIMONIOS

“Maduro ordenó disparar por la espalda a los desertores”

Un sargento de 21 años es uno de los más de 400 soldados que han huido de las fuerzas armadas venezolanas.
miércoles, 27 de febrero de 2019 · 21:02

COLOMBIA, Cúcuta.- Cuando una horda de 30 leales a Nicolás Maduro en motocicletas comenzó a disparar balas de verdad contra multitudes de manifestantes, varios jóvenes militares venezolanos se pusieron nerviosos. “Ahí me di cuenta que tenía que desertar. No aceptaría órdenes de disparar a gente desarmada. Entonces, salí corriendo hacia Colombia, y varios de mis compañeros hicieron lo mismo”, dice el joven sargento Wilfredo, de 21 años, que habló a condición de que no se publique su nombre completo por temor a represalias contra su familia que aún vive en Venezuela.

"Nos enviaron a reprimir a gente que en realidad no estaba haciendo nada en contra de nadie", comenta el teniente Carlos Juan, de 29 años, todavía uniformado en una oficina del gobierno colombiano en Cúcuta, donde decenas de desertores venezolanos son procesados.

Los ex soldados venezolanos aseguran que el descontento en las filas es alto, pero que los miembros de las fuerzas armadas están atados por el miedo. "La orden que nos dieron desde el alto mando, es que, si alguien da un paso hacia el puente o intenta salir del puesto, estamos autorizados a dispararle", manifiesta un sargento desertor de apellido Martínez, de 25 años. Y agrega: “Yo escuché a un superior que dijo: Maduro ordenó disparar por la espalda a los desertores”

Martínez escapó el domingo por la mañana cuando pidió permiso para buscar un desayuno, luego se desvió en el camino y en una esquina pidió ropa civil a gente de la calle. Le dieron una camisa blanca y pantalones oscuros. Después, corrió hacia el lecho rocoso del río y a través de la maleza hacia Cúcuta.

El soldado Jason, de 20 años, comenta que sabía que la única salida abierta en la base era a través de una ducha al aire libre. Llevó su mochila allí temprano el sábado por la noche, se escabulló y caminó 40 minutos hasta la frontera. Puso una camiseta blanca en un palo y lo levantó cuando vio a la policía colombiana, que lo rescató.

Los desertores no han llegado solamente de las bases cercanas a la frontera: William, de 28 años y miembro de las fuerzas especiales venezolanas, viajó desde Caracas con el pretexto de una misión de inteligencia. Dice que pasó hacia Colombia por un puente, confundido entre la multitud y en una nube de gas lacrimógeno. 

El sargento mayor Mario, también de 28 años, pidió permiso para salir de su base de Caracas y visitar a un hermano hospitalizado. En cambio, se dirigió a la frontera en bus. Y hoy es otro más en la larga lista de desertores, ya llegando a 500.