ASESINO

Preso desde hace 46 años, “el asesino de machetes” muere a los 85 años

Descuartizó a decenas de trabajadores agrícolas migrantes en California a fines de la década de 1960.
miércoles, 06 de marzo de 2019 · 01:39

ESTADOS UNIDOS, Los Ángeles.- El mexicano Juan Corona contrataba a miles de trabajadores de frutas y verduras para los agricultores del norte de California, sin levantar sospechas. Pero, en 1971 fue arrestado después de que un agricultor de melocotones que había contratado sospechara al encontrar un hoyo que había sido recién cavado y luego rellenado. Las autoridades encontraron el cuerpo de un hombre con la cabeza cortada y su torso plagado de heridas de arma blanca. Nueve cuerpos más fueron recuperados en otro huerto cinco días después.

Cuando las autoridades registraron su camión y su casa, encontraron un machete, un hacha, una cuchilla para carne y una excavadora de pozos, entre otros objetos. También recuperaron un libro de contabilidad que contenía los nombres de docenas de trabajadores a los que Corona había encontrado trabajo, incluyendo ocho de las víctimas. 

Los cuerpos fueron enterrados en tumbas poco profundas en granjas y huertos, al norte de Sacramento. La mayoría había sido brutalmente descuartizada y desmembrada, posiblemente con un machete o un cuchillo de carnicero.

En el juicio, en 1973, negó que hubiera matado a alguien, pero en 2011 admitió los crímenes en una audiencia de libertad condicional, añadiendo que los asesinatos estaban justificados porque las víctimas eran "borrachos" que habían entrado ilegalmente al país.

Corona nació en el estado mexicano de Jalisco el 7 de febrero de 1934 y siguió a sus hermanos mayores en 1950 para recoger cosechas en California. Según varios reportes confirmados, Corona cruzó la frontera ilegalmente, volvió a México y algunos años después, en 1956, regresó a EE. UU. y se convirtió con los años en residente legal y ciudadano.

Los miembros de la familia comentaron en el juicio que Corona estaba traumatizado por una inundación mortal que azotó el norte de California a mediados de la década de 1950, donde juraba haber visto los fantasmas de los muertos.

Fue internado en un hospital psiquiátrico y sometido a numerosos tratamientos de choques eléctricos. A mediados de la década de 1960, se había convertido en un exitoso contratista laboral en California, pero se quejaba ante amigos de que a menudo le dolía la cabeza y veía fantasmas en sus sueños. Pocos después, comenzó a matar.