DERECHOS HUMANOS

Alan Paton, sus viajes y la lucha contra el apartheid

Además de ser un escritor reconocido, fue un comprometido e infatigable defensor de la igualdad
jueves, 11 de enero de 2018 · 07:46

SUDÁFRICA (Redacción) - Alan Paton fue un reconocido escritor, pedagogo y político. Pero sin dudas es recordado por ser el activista sudafricano que luchó por la integración social durante el periodo del sistema apartheid en Sudáfrica. 

Su vida no fue fácil. Durante su juventud, fue sometido a extensos castigos corporales, lo que lo llevó años más tarde, a oponerse de por vida a cualquier forma de autoritarismo y de castigo físico. Esa experiencia además hizo hizo que cuando fuera administrador del Reformatorio Diepkloof para jóvenes delincuentes afroamericanos, desarrollara un controvertido pero compasivo sistema de reforma que incluía dormitorios abiertos, trabajo fuera de los muros de la prisión y visitas domiciliarias.

Durante la década de los cuarenta Paton se dedicó a estudiar prisiones y reformatorios en viajes pagados por él mismo a en Europa y América del Norte. Fue justamente durante uno de estos viajes que comenzó a escribir su primera y más famosa novela, Cry, the beloved country (Llora, oh mi querido país). 

El libro fue publicado en 1948, el mismo año en que el apartheid fue formalmente institucionalizado, y dio comienzo a cuatro décadas de segregación racial en Sudáfrica. Fue su obra maestra y habla sobre la injusticia racial, el sufrimiento humano y la redención.

En 1953 el deseo de contribuir socialmente a su país lo inspiró a fundar el Partido Liberal. Fue elegido líder del partido en 1955 y permaneció en ese puesto hasta la disolución de la formación política en 1968 debido a una nueva legislación que prohibió los partidos políticos multirraciales.

El 12 de junio de 1964, antes de anunciarse el veredicto en el juicio estatal contra Nelson Mandela, Paton, en calidad de presidente del Partido Liberal, leyó una petición de clemencia para el líder sudafricano añadiendo que el tribunal tenía que mostrarse clemente puesto que, “en caso contrario, el futuro del país se presentaba desolador”.

En 1988 le diagnosticaron un cáncer inoperable de garganta que le causó la muerte el 12 de abril de ese mismo año.