VENEZUELA

Se conocieron fuertes testimonios de los detenidos por el régimen de Maduro

Escalofriantes relatos
viernes, 11 de agosto de 2017 · 22:23

CARACAS (Redacción) - La profunda crisis que atraviesa Venezuela se ha convertido en una noticia cotidiana. Sin embargo, un informe de Human Rights Watch pone en primera persona las cruentas vivencias que tienen cientos de venezolanos tras ser detenidos por el SEBIN, el servicio de inteligencia del régimen de Nicolás Maduro. Según explican desde el organismo tras conocer los testimonios, todos permanecieron encarcelados sin causa y padecieron torturas para que comprometieran a los dirigentes opositores..

Golpes de puño, con palos, a patadas. En la espalda, en el estómago, en la cabeza, y hasta en los genitales. Picanas, descargas eléctricas, gas pimienta en los ojos y amenazas de violación a mujeres y hombres. No es un recuento de los que padecieron los 30 mil desaparecidos en Argentina, ni siquiera es lo que cuentan con la voz entrecortada los sobrevivientes al golpe cívico militar que ocurrió en el país. Estas son las memorias de los detenidos por el Servicio Bolivariano de Inteligencia Nacional de Nicolás Maduro

La primera en contar sus tristes vivencias es Paula Colmenarez Boscán, una estudiante de Derecho de 18 años que fue apresada en el este de Caracas durante una protesta. “Me arrestaron decenas de militares. Primero me pusieron el pie y me hicieron caer. Después me dieron una patada y me dejaron la bota en la espalda. Me insultaban, me agarraban por el pelo y decían, ya agarramos a esta maldita”, y agrega: “Me manoseaban la entrepierna mientras me trasladaban en moto. Me cubrieron la cabeza, me golpearon y robaron el celular”. “Solo me liberaron cuando se hizo viral una foto en la que aparecía siendo arrestada”, recuerda con fuerte congoja.

La situación de Mileidy González fue aún más siniestra, ya que detuvieron cuando caminaba cerca de una protesta en Barquisimeto, capital del Estado de Lara. “En la comandancia policial me ataron por las muñecas, me colgaron y así comenzaron a golpearme una y otra vez. Amenazaron con violarme y sembrarme droga si denunciaba” cuenta esta joven auxiliar de enfermería y sentencia: "Me destrozaron”.

Es que no solo son palabras, sino que las secuelas se ven en su cuerpo, con cicatrices por todos lados y una lesión en el bazo que la tuvo ocho días hospitalizada. “Ningún doctor se atrevió a darme un certificado. Ni siquiera quisieron darme una constancia médica”, dice. Incluso asegura que está imputada por actos violentos y resistencia a la autoridad, aunque estuvo colgada de las muñecas en un calabozo. “Si eres policía o militar en Venezuela, lo puedes todo. Ellos te quitan tu libertad y violan tus derechos”, agrega indignada.

Con 21 años, lo que vivió Christian Agustín Manrique fue igual de espeluznante. Su detención fue durante una noche en que se dirigía a la casa de su novia en Caracas. 10 agentes del SEBIN lo interceptaron, le pusieron una bolsa en la cabeza y lo subieron a un auto. En la sede del organismo lo ataron y le pegaron palazos por la espalda y otras partes del cuerpo. Y no contentos con eso, le rociaron los ojos con gas pimienta.

Una vez que lo hubieron "destrozado", lo encapucharon, lo subieron a un autos y comenzaron a dar vueltas mientras lo amenazaban de muerte. Incluso, simularon una ejecución gatillando un arma en su cabeza para que confesara actos “terroristas” y que el dirigente opositor Henry Ramos Allup financiaba su actividad. Pero la última amenaza fue la peor: “Te vamos a meter un palo por el culo”, dijeron. 5 días estuvo desaparecido y lo liberaron sin causa.

Por último, a José Gregorio Hernández Carrasco, un estudiante de 20 años, lo "chuparon" 2 días después de participar en una manifestación. Lo fueron a busar a su trabajo, un banco del Estado. Ni siquiera esperaron a llegar a la sede del SEBIN, comenzaron a golpearlo en el camino. Al llegar lo recibieron arrojándole a la boca y ojos un líquido irritante mientras le mostraban fotos exigiendo que dijera a qué partido pertenecía.

Luego vinieron los golpes con un palo en el cuello y la cabeza. Después lo picanearon. Le mostraron un palo y amenazaron con violarlo. Le aplicaron el “submarino seco”, con una bolsa de plástico en la cabeza. Le hicieron grabar un video donde admitía que la oposición le había pagado para que realizara actos violentos. “Lo grabé para que dejaran de pegarme y no me violaran con el palo”, contó. Desde el organismo los testimonios se agolpan, mientras que la triste realidad se sigue replicando en cientos de venezolanos que están a merced de los servicios bolivarianos.

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