Migración

La policía no cumple las leyes y “sopla” a los agentes de inmigración donde están los indocumentados

Las autoridades federales todavía reciben la cooperación por debajo de la mesa de agencias policiales.
viernes, 15 de marzo de 2019 · 00:56

ESTADOS UNIDOS, Miami.- Dos años después de que el Condado más grande de Nuevo México prohibiera a las fuerzas de seguridad locales cooperar con las autoridades de inmigración, sus líderes políticos se enteraron de que la policía no cumplía las leyes. El personal de la cárcel del Condado de Bernalillo, en Albuquerque, todavía concede a los agentes de inmigración acceso a su base de datos y, en algunos casos, les avisan cuando un indocumentado es liberado.

Esta revelación indica que los funcionarios de inmigración de Estados Unidos, están evadiendo las políticas locales de "Santuario" (donde está prohibido deportar a los inmigrantes), a través de relaciones con la policía y otras personas dispuestas a cooperar cuando se supone que no deben hacerlo.

Los activistas de inmigración dicen que han visto lo mismo en Filadelfia, Chicago y varias comunidades en California, que tiene una amplia ley de Santuario, donde los policías alertan a los oficiales de inmigración (ICE) para arrestar a indocumentados.

Más de 100 gobiernos locales de todo el país han adoptado una serie de normas que prohíben a la policía y a las cárceles cooperar con las autoridades de inmigración, pero la realidad es diferente. El Servicio de Inmigración y Control de Aduanas dice que este tipo de políticas o leyes, como las de Santuario, han hecho que las calles sean menos seguras. Las restricciones han llevado a la agencia a encontrar otras formas de hacer arrestos, como por ejemplo, vigilando fábricas, centros comerciales, hospitales, escuelas y terminales de buses.

En el Condado de Bernalillo, con una población de 680,000 habitantes, los empleados públicos no están autorizados a investigar, interrogar o detener a las personas en base a su estado migratorio. Sin embargo, en la cárcel, el personal permite a los oficiales de inmigración caminar más allá de las áreas públicas y usar las computadoras del Condado, donde tienen acceso a la información de los reclusos con nombres, lugares de nacimiento y direcciones. 

En Chicago, a la policía se le prohíbe cooperar con las autoridades de inmigración de varias maneras, pero ICE todavía tiene acceso a su base de datos.