MONSTRUO DE DENVER

Los abuelos no pueden ver los cuerpos de sus nietas por miedo a que “exploten”

Chris Watts dejó a Shanann Watts en una tumba poco profunda, y los cuerpos de Celeste y Bella en petróleo crudo durante cuatro días.
viernes, 15 de marzo de 2019 · 23:06

ESTADOS UNIDOS, Denver.- Sin poder contener la emoción y el llanto, los abuelos revelaron su angustia por no poder ver a sus nietas antes de ser enterradas, porque los cuerpos de las niñas corrían el riesgo de causar una explosión. Sandy y Frank Rzucek hablaron públicamente por primera vez desde que su hija Shanann Watts y sus dos pequeñas, Celeste y Bella, fueron asesinadas sin sentido por Chris Watts, conocido como el “Monstruo de Denver”.

"Enterramos a nuestras nietas con su madre. Pero, lo más difícil fue transportar los cuerpos de las niñas en avión desde Colorado hasta Carolina del Norte, porque estuvieron en petróleo crudo durante cuatro días. Así que eran inflamables. Tampoco pudimos incinerarlas, porque habrían volado un edificio", dijo Frank llorando.

Hablando en el programa del “Dr. Phil” en Estados Unidos, la pareja contó cómo el proceso de sacar los cuerpos de las niñas de enormes barriles de petróleo tardó 14 horas. La madre de la niña y su hermano Nico, que aún no había nacido, estaban a 100 metros de distancia en una tumba poco profunda.

Frank continuó: "Los bomberos usaron un ataúd más grande y de cemento para las dos y luego lo sellaron, para que los gases no se filtraran. Eso es bastante triste, ¿no? Así que nosotros, los abuelos, nunca pudimos despedirnos de nuestras nietas". Su esposa Sandy añadió: "Nunca llegué a abrazarlas. Nunca llegué a decirles 'Te amo', como la mayoría de la gente hace".

Los bomberos revelaron detalles sobre el horripilante proceso de recuperación en los terrenos de Anadarko Petroleum Corp, Colorado. "Anticipamos que los cuerpos estarían cubiertos de petróleo y no sería tan fácil sacarlos. Durante la extracción, vimos como el petróleo estaba comiéndose la piel y los huesos de las niñas, que estaban irreconocibles. Nunca vi nada igual. Además, si había una chispa, explotaban como una bomba”, según uno de los rescatistas.

Watts, de 33 años, cumple tres cadenas perpetuas en el Correccional de Dodge en Wapun, Wisconsin. Lloró y tembló en el juicio mientras escuchaba a Frank Rzucek, su suegro, hablar de cómo las vidas de su hija embarazada y sus nietas fueron "tomadas por un monstruo malvado y sin corazón" que "tiró sus cuerpos como si fuesen basuras". "Solamente Dios sabe lo que pasó esa noche, pero la vida nunca será la misma", repite Sandy.

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