TENSIÓN

De la Guerra Fría a la glaciar: el control del Círculo Polar Ártico

Naves extranjeras deberán pedir autorización para transitarla.
jueves, 07 de marzo de 2019 · 06:11

(ANSA) - Los aires de Guerra Fría comienzan a congelarse tras la decisión de Moscú de imponer nuevas reglas para controlar el acceso de buques internacionales al Círculo Polar Ártico, una carta valiosa en el póquer geopolítico de las rutas comerciales.

Lo reportó hoy el periódico ruso Izvestia, que sostiene haber visto una copia del documento con el que Rusia decidió "blindar" las regiones árticas, donde desde hace años ya refuerza sus estructuras civiles y militares. Según la fuente, las naves militares extranjeras deberán notificar a Rusia -con más de 45 días de anticipación- la intención de atravesar el estrecho de Bering y aventurarse en el Océano Ártico. La solicitud debe incluir una serie de datos, como el nombre del barco, el objetivo del viaje, la ruta, los tiempos de navegación, la longitud, el ancho y tonelaje de la nave, además del nombre y rango del capitán.

Pero no es todo: las naves deberán necesariamente llevar a bordo a pilotos rusos. Por último, Moscú se reserva el derecho de negar el acceso a la ruta ártica y en el caso de ingresos no autorizados podrá secuestrar y hasta "neutralizar" a las embarcaciones "abusivas".

Por otra parte, Rusia considera a las regiones árticas como su "última frontera". Y el ingreso no autorizado el año pasado de la nave francesa Ron fue la gota que rebalsó el vaso. Teniendo en cuenta el clima actual, comentó hoy el vicepresidente de la Comisión de Asuntos Externos de la Duma (Cámara de Diputados), Alexey Chep, el control de la ruta noreste es "necesaria". "La OTAN y Estados Unidos podrían intentar crear otro foco de tensión en nuestras fronteras", comentó, por su parte, el experto militar ruso Vladislav Shurygin.

Además, señaló que tanto Estados Unidos y Canadá, como otros países europeos e incluso China ahora reclaman el acceso a la ruta ártica. El motivo de este interés, explicó el senador ruso Franz Klintsevich, es que la nueva ruta -gracias al derretimiento de los hielos- podría interceptar la mitad del tráfico de las mercaderías intercambiadas entre Asia y Europa, un negocio equivalente "a centenares de miles de millones de dólares". Estados Unidos, en su doble rol de potencia ártica y superpotencia comercial, según Izvestia, apunta a impedir el monopolio ruso. Sin embargo, Moscú, sobre la base de distintos tratados internacionales y de la Convención de Naciones Unidas sobre las Leyes Marítimas de 1982, revoca en sí mismo el derecho de regular aquellas aguas, incluso más allá de los límites territoriales. Por lo tanto, un nuevo frente de conflicto parece abrirse.

Incluso porque el ártico es rico en reservas de hidrocarburos y Moscú, a través de la empresa Novatek, se está convirtiendo en un jugador de primer nivel en el mercado del gas natural licuado, producido justamente más allá del Círculo Polar Ártico.