Ayuda millonaria

Quién es el esposo de Salma Hayek y por qué donará 100 millones de euros para reconstruir Notre Dame

El tremendo siniestro en la catedral de París conmovió a muchas personalidades del mundo.
martes, 16 de abril de 2019 · 00:54

François-Henri Pinault, esposo de la reconocida actriz Salma Hayek, donará nada menos que 100 millones de euros para la reconstrucción Notre Dame. Y es que la histórica catedral de París fue arrasada este lunes en gran parte de su arquitectura por un brutal incendio.

"Mi padre (François Pinault) y yo hemos decidido desbloquear una suma de 100 millones de euros para participar en la reconstrucción completa de Notre Dame", manifestó este magnate francés, cuya familia es dueña de un conglomerado de marcas de lujo.

"Esta tragedia golpeó a todos los franceses y a todos quienes están vinculados a los valores espirituales. Frente a un drama como éste, todo el mundo desea volver a dar vida a esta joya de nuestro patrimonio", continuó Pinault, presidente del holding que lleva ese nombre y del grupo de lujo Kreing.

François Pinault padre, de 82 años, fue el fundador del imperio Kreing y en la actualidad posee la tercera fortuna de este país europeo. La compañía se fundó en 1992 y desde el 2003 la dirige su hijo, la pareja de la artista mexicana.

El padre del marido de Hayek se transformó a lo largo de los años en un influyente coleccionista de arte contemporáneo en todo el planeta, después de haber sido uno de los empresarios más poderosos de Francia.

El reloj local marcaba las 18.50 cuando se registró el incendio, que rápidamente se expandió y comenzó a volverse incontrolable, a pesar del gran despliegue de bomberos en toda la zona. El fuego se inició en la parte superior de la catedral y se propagó rápidamente a gran parte del techo, que se derrumbó completamente, incluyendo la famosa aguja del templo.

Las primeras fuentes oficiales indicaron que el inicio de la catástrofe estaría "potencialmente relacionado" con trabajos de renovación de la edificación. Los bomberos solicitaron el despeje de la zona, pero los parisinos se las ingeniaban para contemplar impávidos desde distintos sectores del río Sena como las llamas se devoraban uno de sus grandes emblemas.