HOY EN LA HISTORIA

Es acusado como asesino de King, pero la viuda del líder de derechos civiles respalda su inocencia

El 10 de marzo 1969, hace 50 años, un hombre fue sentenciado a 99 años de prisión por un crimen que quizás no cometió.
domingo, 10 de marzo de 2019 · 00:08

ESTADOS UNIDOS, Miami - El 4 de abril de 1968, en Memphis, Tennessee, Martin Luther King, Jr. fue herido de muerte por la bala de un francotirador mientras se encontraba en el balcón de su habitación del segundo piso del Motel Lorraine.

Esa noche, un rifle de caza Remington 30-06 fue encontrado en la acera al lado de una casa de huéspedes a una cuadra del Motel. Durante las siguientes semanas, el rifle, los informes de los testigos oculares y las huellas dactilares del arma implicaron a un solo sospechoso: James Earl Ray, que escapó de una prisión de Missouri en abril de 1967 mientras cumplía una condena por asalto.

El 8 de junio, investigadores de Scotland Yard arrestaron al sospechoso en un aeropuerto de Londres, donde estaba tratando de volar a un país africano. Extraditado a EEUU, Ray se presentó ante un juez de Memphis el 10 de marzo de 1969 y se declaró culpable del asesinato de King para evitar la silla eléctrica. Fue condenado a 99 años de prisión.

Tres días después, intentó retirar su declaración de culpabilidad, alegando que era inocente del asesinato y que era un chivo expiatorio en una conspiración mayor. Durante la década de 1990, la viuda y los hijos de Martin Luther King, Jr. hablaron en apoyo a Ray, llamándolo inocente y especulando sobre una conspiración de asesinato que involucraba al Gobierno y al Ejército de Estados Unidos.

El director del FBI, J. Edgar Hoover, estaba obsesionado con King, al que describía como “comunista”. Durante los últimos seis años de su vida, el líder de derechos civiles sufrió constantes escuchas telefónicas y también fue monitoreado por la inteligencia militar de Estados Unidos, que pudo haber sido llamada para vigilarlo después de que denunciara públicamente la guerra de Vietnam.

Con los años, un comité de la Cámara de Representantes reconoció que podría haber existido una conspiración de bajo nivel, pero no descubrió ni siquiera una prueba. Por el contrario, Ray tenía un motivo definitivo para asesinar a King: el odio. Según su familia y amigos, era un racista que les habló de su intención de matar a Martin Luther King, Jr. Falleció en 1998.