HOY EN LA HISTORIA

Casi el fin del mundo, una tormenta solar de miles de bombas nucleares

13 de marzo de 1989: una poderosa energía golpea Canadá, seis millones de personas se ven afectadas por un apagón.
miércoles, 13 de marzo de 2019 · 00:49

CANADÁ, Montreal.- Cientos de apagones ocurren en alguna parte del mundo cada año. El apagón de Canadá fue diferente, porque fue causado por una tormenta solar. El viernes 10 de marzo de 1989, los astrónomos fueron testigos de una poderosa explosión en el Sol. En cuestión de minutos, las fuerzas magnéticas habían liberado una nube de gas de mil millones de toneladas, la energía de miles de bombas nucleares explotando al mismo tiempo. La nube salió disparada del Sol directamente hacia la Tierra, a un millón de kilómetros por hora. 

En la noche del lunes 12 de marzo, la vasta nube de plasma solar (un gas de partículas cargadas eléctricamente) finalmente golpeó el campo magnético de la Tierra. La violencia de esta 'tormenta geomagnética' causó espectaculares 'auroras boreales' que podían verse hasta Florida y Cuba. Justo después de las 2:44 a.m. del 13 de marzo, las corrientes encontraron una debilidad en la red eléctrica de Montreal, Quebec.

En menos de dos minutos, toda la red eléctrica de Canadá perdió energía. Durante el apagón de 12 horas, millones de personas se encontraron de repente paralizadas en oscuros edificios de oficinas, túneles y ascensores. La mayoría se despertó en casas frías para desayunar. El apagón también cerró escuelas y negocios.

En el espacio, el satélite de comunicaciones TDRS-1 de la NASA registró más de 250 anomalías a medida que las partículas de alta energía invadían su electrónica sensible. Incluso el transbordador espacial Discovery tenía sus propios problemas misteriosos. Un sensor en uno de los tanques que suministran hidrógeno a una celda de combustible estaba mostrando lecturas de presión muy altas.

Treinta años más tarde, el apagón de Canadá es un ejemplo dramático de cómo las tormentas solares pueden afectarnos. Afortunadamente, tormentas tan poderosas como esta son bastante raras. Pero, como sucede con los huracanes y tornados, cuanto más podamos aprender sobre el "clima espacial" del Sol, mejor podremos prepararnos para la próxima sorpresiva tormenta.