En dos años de gestión

Los principales conflictos de intereses del macrismo

Energía, construcción, correo, y peajes son algunos de los problemas que sumó el gobierno de Mauricio Macri por los negocios de su familia
Los principales conflictos de intereses del macrismo
Mauricio Macri y su familia volvieron a quedar en el ojo de la tormenta.
Los principales conflictos de intereses del macrismo
Mauricio Macri y su familia volvieron a quedar en el ojo de la tormenta.
sábado, 13 de enero de 2018 · 18:30

El escándalo del Correo Argentino fue el más estruendoso de todos los conflictos de intereses que se presentaron en la gestión de Cambiemos, por los negocios de la familia Macri. Corría febrero de 2017 y un duro dictamen de la fiscal Gabriela Boquín voló por el aire con el pretendido discurso de transparencia que fue estandarte de campaña del macrismo y con el que insistieron desde la llegada a la Casa Rosada. A once meses del polémico caso, esta semana el presidente Mauricio Macri y su familia volvieron a quedar en el ojo de la tormenta tras la difusión de los negocios que realizaron en el sector de la energía, con los parques eólicos, que les representaron una ganancia cercana a los 50 millones de dólares. Pero entre uno y otro caso, los Macri también quedaron expuestos por varios otros conflictos de intereses. Una secuencia amplia que amenaza con no terminar por el momento. Y que también tiene ramificaciones en otros representantes del oficialismo. 

La última semana, tras una investigación de la periodista Emilia Delfino en el diario Perfil, se conoció que la familia del presidente había hecho negocios en estos dos años por 48 millones de dólares con la compra y venta de parques eólicos en Chubut y Buenos Aires. La investigación dejó al descubierto que Sideco Americana, nave insignia de los Macri creó, junto a un grupo de socios, cuatro empresas a nombre de un contador. Tras lo cual adquirieron seis parques eólicos, que apenas meses después revendieron, ganando la millonaria suma. 

El plan de Sideco era desprenderse del negocio más adelante de lo que finalmente lo hicieron, en mayo del año pasado, pero en el medio surgió el escándalo del Correo Argentino y al quedar expuestos públicamente decidieron retirarse. 

El caso del Correo estalló a mediados de febrero pasado cuando la fiscal Boquín sostuvo que la deuda de la firma de la familia Macri era: “abusiva” e implicaba un “perjuicio fiscal y su irregular aceptación” perjudicaba al Estado en “70 mil millones de pesos en favor del Grupo Macri”. 

La intervención de la funcionaria sacó a la luz con fuerza el conflicto de intereses entre las empresas de la familia presidencial y sus negocios con el Estado. El propio Macri quedó en el ojo de la tormenta y se convirtió en objeto de bromas e ironías al lanzar la frase: “a foja cero”, cuando pretendió revertir los efectos que causó el tema. Apenas tres meses después de ese episodio llegó el desprendimiento de los parques eólicos. 

Otros de los puntos de conflicto fue el de la firma Autopistas del Sol, donde también figuraba Sideco, que se desprendió de sus acciones luego de haber sido beneficiada con una importante suba en el porcentaje de los peajes. 

El caso estuvo teñido de maniobras y terminó en una denuncia frente a la justicia Federal. Según la presentación, Macri había impulsado un importante aumento en los peajes y luego de eso la compañía familiar se vendió por cuatro veces más de su valor. La causa fue archivada esta última semana por el juez Daniel Rafecas, quien figuraba en la lista negra del macrismo en tribunales desde su llegada al poder. 

Pero no sólo hubo conflictos por tierra, Macri y su familia también quedaron bajo la lupa por el supuesto fraude al Estado por la transferencia de la aerolínea Macair (un juego de letras con el apellido familiar) a la línea colombiana Avianca. El caso sumó derivaciones y medidas durante parte del año que se fue. Y también implicó que fueran denunciados el jefe de Gabinete Marcos Peña y el ministro de Transporte, Guillermo Dietrich

Por su parte, dos hombres de confianza del presidente, como son el segundo de la Jefatura de Gabinete, Mario Quintana, y el ministro de Energía, Juan José Aranguren, también tuvieron sus propios conflictos. Quintana como ex CEO de Farmacity y Aranguren por el mismo rol en la sede local de Shell. Fue este último quién quedó expuesto luego de que se conociera que era dueño de 16 millones de pesos en acciones de la casa matriz de la compañía de combustibles, que se vio beneficiada con el macrismo. Quintana, por su parte, quedó en medio de varios conflictos que involucran a la cadena Farmacity, de la que él conservaba un porcentaje, y que, entre otras cosas, pelea por entrar en territorio bonaerense. 

Otro punto de choque de intereses para el macrismo fue el primo presidencial, Ángelo Calcaterra. Salpicado por el escándalo de Odebrecht, por el soterramiento del tren Sarmiento, Calcaterra decidió dar un paso al costado y vendió su compañía a los hermanos Midlin, de Pampa Energía. Antes de hacerlo había sumado un contrato millonario con la Ciudad de Buenos Aires, cuando le fue adjudicado un tramo del mega proyecto sobre la avenida Huergo, en la zona del bajo porteño.