SALARIOS 2018

El paso a paso para no perder el hilo del conflicto docente

Qué ofreció el gobierno de Vidal, cuánto piden los maestros bonaerenses y cuáles son los puntos en común entre los dos sectores. ¿Llegan a resolver el conflicto antes del inicio de clases?
viernes, 23 de febrero de 2018 · 07:06

Mantenerse al día con el conflicto docente puede ser una tarea complicada si no se tienen en cuenta quiénes son los actores principales en una novela que arrancó hace ya varias semanas, y que más que un estreno parece una “remake”. 

Para no perderse ningún capítulo, El Intransigente armó el “Manual básico de la paritaria docente”, una especie de guía para no perderle el hilo al conflicto y entender por qué no se llega a un acuerdo. 

En la última reunión, que se llevó a cabo ayer, volvieron a reunirse los funcionarios del gobierno bonaerense con los referentes de los sindicatos de la Provincia y les propusieron la misma cifra que los docentes ya habían rechazado la semana pasada: 15 por ciento en tres etapas a pagar en enero, mayo y septiembre. 

Con el objetivo de hacer más atractiva la oferta, los oficialistas sumaron un bono por presentismo de 6 mil pesos para aquellos que no falten durante el ciclo lectivo. Además, contemplaron que los docentes que faltaron hasta 4 veces también reciban un pago extra de 4500 pesos; y de 3 mil para los que logren mantenerse por debajo de las 8 faltas. Además, el ministerio de Educación provincial puso sobre la mesa un reconocimiento al presentismo retroactivo del 2017 de 4500 pesos, que no se superpone al de este año. 

A pesar de que se trató de una oferta superadora a la realizada la última vez, ya que en la primera oportunidad no se había hablado del bono al presentismo para el año vigente, los docentes volvieron a decirle “no” a la gobernadora María Eugenia Vidal. 

En tanto, los gremios piden una suba que supere la cifra que el macrismo busca instalar para todos los rubros y que esté más vinculada a los indicadores de inflación y que estaría en torno al 19 por ciento

Además, buscan llegar a un acuerdo en relación a la habilitación de la “cláusula gatillo” de actualización automática y a la discusión de una paritaria a nivel nacional, dos pedidos que parecieran no ser demasiados factibles en el escenario actual y que no figuran en el índice de ninguno de los manuales de Cambiemos. 

La tensión sigue en aumento en la jornada de hoy, luego de que el ministro de Economía provincial, Hernán Lacunza, defendiera el 15 por ciento, sin cláusula gatillo, y lanzara una suerte de advertencia a los docentes: “La Provincia tiene un problema de escasez de recursos”. 

Asimismo, el funcionario macrista puso en manos de las paritarias docentes la situación financiera de la Provincia al blanquear que existe un déficit de 30 mil millones de pesos para el 2018 y asegurar que, de subirse más el sueldo de los maestros, se correría el riesgo de “hipotecar el futuro de los bonaerenses”.

Mientras desde ambos sectores se deslindan responsabilidades, el reloj sigue corriendo y crece la  incertidumbre de la comunidad educativa, que no sabe si el 5 de marzo comenzarán las clases.
 
Uno de los pocos puntos en común que hasta el momento parecieran tener los funcionarios oficialistas y los referentes de los gremios es que ambos dicen poner por delante de sus intereses a “los chicos”, aunque terminen señalándose mutuamente como los responsables del conflicto. 

Desde el Gobierno insisten en instalar que quieren continuar la discusión salarial “con los chicos en las aulas”; mientras los docentes insisten en que fueron los mismos funcionarios los que dilataron hasta mediados de febrero las reuniones y fuerzan la situación de tensión.

No resolver la puja salarial antes de la fecha estimada del inicio de clases no dejaría en una buena situación a ninguno, pero podría ser aún más negativo para los sindicalistas, que durante la extensa discusión del año pasado fueron altamente criticados por la gente e incluso por muchos de los docentes, que de todas formas se presentaron en las escuelas.
En tanto, para el Gobierno, correr hasta el último minuto la fecha del acuerdo podría significar una salida “elegante” y la manera de garantizarse que los maestros cedan ante la presión social. 
 

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