TIENE SOLO 4 AÑOS

Indignación por el caso de la niña con “piel de cristal”

La contradicción del Estado que reconoce la urgencia y la necesidad pero se deja ganar por la burocracia.
jueves, 30 de agosto de 2018 · 20:20

Eimi tiene 4 años, es uno de los pocos casos de la enfermedad conocida como “piel de cristal”. Su cuerpo se llena de ampollas por lo que las condiciones de vida de la pequeña son determinantes. Lo indignante es que hace un año que está terminada la vivienda que le hizo el Estado, pero no se la entregan porque la empresa de Energía le solicita a esta humilde familia que compre un transformador de más de $200 mil. La DASI tampoco apareció para proporcionar el servicio de agua. Es decir, tiene casa, pero no tiene.

Eimi vive en el departamento Andalgalá, una localidad del interior de Catamarca, en la Avenida Virgen del Carmen. Andrés Enrique Valdez y Noelia Fernanda Muro, son los padres. Desde que nació Eimi, a los días, tuvieron que comenzar con los viajes de tratamiento y control a Catamarca capital y Córdoba.

La “piel de cristal” es una enfermedad genética. Una de las cremas que utiliza la niña andalgalense se compra en dólares, además de vendas y calmantes para que no sienta tanto dolor cuando se le hace las curaciones. La pequeña sufre tres tipos de ampollas: de agua, de sangre y de infección. En el último caso,  puede parecer que se cura hacia fuera, pero en realidad la infección va comiendo hacia dentro. El calor agrava la situación de la niña al punto tal que, hasta el roce con la ropa, la afecta. Mucho dolor.

Por todo ello es que es tan importante la vivienda pero no pueden conseguir que el Estado se la entregue. Hace un año que la casita está terminada, sin embargo la familia no la puede habitar porque le faltan los servicios (agua y luz). La empresa de energía que conduce el contador Raúl “Roly” Barot le pide a esta familia de escasos recursos que compre un transformador de más de $250.000. Igual desidia tuvo la DASI, el organismo oficial que atiende el servicio de agua potable en el interior provincial. La construcción se hizo a través de la Secretaria de la Vivienda, que conduce Fidel Sáenz. 

En síntesis, a la niña le dan una vivienda porque el Gobierno reconoce la urgencia y la necesidad pero el beneficio se termina convirtiendo en un acto burocrático y contradictorio donde al final se pierde de vista la decisión política primera de ayudar a esta familia. ¿Si no tienen dónde vivir, cómo exigirles que compren un transformador de doscientos cincuenta mil pesos?

Por Juan Carlos Andrada

Especial para El Intransigente (la verdad debe contarse entera… siempre)