POLÍTICA Y REALIDAD

Radicales mentirosos e ingratos hay en todo el país

La relación de Nación con los intendentes sugiere el capítulo político de que cuando se está en el poder “hay que temer más a los amigos que a los enemigos”.
miércoles, 20 de marzo de 2019 · 23:45

Por Juan Carlos Andrada.- El Frente Cambiemos empezó a sentir la grieta interna. Cada vez le cuesta más mantener a la tropa alineada. Es que, además, no hay peor cosa que ser señalado por los íntimos, como marca el propio Jaime Durán Barba. La relación de Nación con los intendentes sugiere el capítulo político de que cuando se está en el poder “hay que temer más a los amigos que a los enemigos”.

En Catamarca, la mayoría de los intendentes radicales salieron a crucificar a Nación por la situación económica del país y las obras prometidas que jamás se concretaron en el interior provincial. Además, los celos llevaron a los jefes comunales "boinablanca" a gritarle al Gobierno Nacional el favoritismo político infructuoso que tuvo con el intendente peronista de la capital, en una frustrada apuesta, para que Raúl Jalil sea candidato por Cambiemos.

Inocentemente, o porque se pasan de federales, el PRO potenció el candidato del Frente Justicialista para la Victoria, al tiempo que desequilibraba y atentaba contra el armado opositor local. En otras palabras, los intendentes radicales se cansaron del manoseo y la infidelidad de macrismo y, como es lógico y natural en un año electoral, no podían esperar más. Nación fue selectivo y al momento de elegir, siempre desde Buenos Aires, los operadores macristas se jugaron por el peronista Jalil que, dicho sea de paso, hace poco les pagó con la misma moneda (traición, en el mundo de las traiciones). Lo sabía todo el mundillo político, es "vox populi".

El encargado de poner la cara para hablar de la grieta dentro del mismo Cambiemos fue el Subsecretario de Relaciones Municipales, Lucas Delfino. No solo afirmó que el Gobierno central bajó obras en Catamarca, sino que además aseguró que la inversión de Nación en la provincia, en el lapso de tres años, fue “mayor” que en 12 años del kirchnerismo. Remató con una frase que entendió evidente: “Es el Gobierno más federal de la historia”.

El funcionario PRO parece que no estudió bien el caso y se mandó a negar todo. Con esta devolución, Delfino sugiere que los intendentes socios del PRO hablan sin saber, o se quejan de llenos. O sea que en lugar de reclamar deberían agradecer (radicales mentirosos e ingratos hay a lo largo y ancho del país). 

Los cuestionamientos internos en Cambiemos son peores que los que vienen de la entraña misma del kirchnerismo recalcitrante. A estos últimos se los combate filtrando alguna causa judicial y metiendo algún exfuncionario preso, pero si la crítica es desde adentro la cosa tiene otro tono y no es para tomárselo a la ligera. Delfino tuvo una reacción que empeora la crisis política en Cambiemos, autodestructiva en relación con el poder.

Los intendentes solo trataron de llamar la atención de Nación. En todo este tiempo la conducta macrista afectó la confianza entre los socios al no poder disimular las intenciones del Ejecutivo nacional de arreglar con un peronista la candidatura a gobernador. De hecho, los jefes comunales radicales iban a ser sacrificados en el altar del PRO si esa negociación prosperaba. Como si fuera poco, los intendentes de la UCR no pudieron recrearse en sus distritos para mostrarle a la gente la diferencia de pertenecer a un proyecto como el de Cambiemos. Los dejaron solos y a la deriva.        

Los jefes comunales buscaban un poco de compasión y la respuesta fue un soberbio discurso federal. Tal vez una palabra de contención o una palmadita en la espalda, querían tener fe en Cambiemos pero tuvieron que desdecirse, algo que no es fácil hacer sin sentir vergüenza. Nación predicó cambios, los intendentes repitieron el slogan de campaña y ahora sostienen que ellos pueden dar testimonio de que el cambio fue una ilusión del conjunto, en la que ellos también cayeron.         

Es raro que en la eterna contraposición teoría-acción, las obras que menciona Delfino no tengan la eficacia de imponerse al reclamo de los intendentes que son del mismo palo. Los jefes comunales no pueden rebelarse ante la contundencia de inversiones que se pueden ver y tocar, mientras el Subsecretario de Relaciones Municipales se refiere a obras hechas cuya existencia esta puesta en duda por amigos que integran el Frente Cambiemos.  

En la reacción, Delfino se olvidó que está en juego el “prestigio” y la “credibilidad” del proyecto macrista, la piedra angular de la que depende el poder, en este caso, de Cambiemos. Sus declaraciones generaron resentimiento en los intendentes y aumentaron la vulnerabilidad expuesta en el marco de una opinión pública ya muy molesta.

Era más conveniente contener y atender a estas pequeñas localidades y barrios –de paso ponía en práctica el federalismo- que tener este triunfo tan pequeño y circunstancial. Le llaman victoria pírrica.

Encima que la realidad no mejora, la desesperación le está ganando al manual de Durán Barba, el autor de "El Arte de Ganar" y "La Política del Siglo XXI", entre otros notables escritos exitosos.