Análisis

La obsesión de Macri por el “círculo rojo”, ese que ya no confía o acaso nunca confió

El presidente mira con recelo los gestos de desaire de sus aliados, de la justicia y la eventual 'unidad' del peronismo.
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viernes, 08 de marzo de 2019 · 19:07

Mauricio Macri viene triunfando en la batalla por la opinión pública e incluso podría ganar en las urnas en octubre. El tándem Marcos Peña-Jaime Durán Barba ha dado sobradas muestras de éxito en la materia. Pero lo que está perdiendo el presidente es la confianza del “círculo rojo” que tanto lo obsesiona. Acaso nunca la tuvo del todo.

No solo entre inversores (el famoso mercado). También la dirigencia política tiene dudas. El radical Gerardo Morales, uno de los principales aliados del presidente, separó las elecciones de su provincia de las nacionales. ¿Lo hubiera hecho en otro contexto? ¿Se le habría animado al Macri de 2015? ¿Y al de 2017?

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El radicalismo siempre estuvo disconforme con su rol en la coalición de gobierno, básicamente porque nunca se sintió un actor importante en la toma de decisiones. Era el “último orejón del tarro”. El que no desairaba a Macri antes porque no tenía con qué. Pero ahora empieza a mostrar su disgusto. 

Basta con mirar la interna en Córdoba. Mario Negri se bate a duelo con Ramón Mestre y cruje la alianza partidaria en una provincia importante para el macrismo. El presidente de la Cámara de Diputados, Emilio Monzó, se muestra desesperanzado en público y al lado del Presidente. 

Otra evidencia de que el establishment huele debilidad es el fallo de la Corte que obliga a la Anses a pagar 15 mil millones de pesos a la provincia de San Luis. Un dictamen posiblemente justo, pero que quizás hubiera sido improbable en un escenario de solidez.

Entre inversores existe la percepción de que el gobierno se aferró a una receta que fracasó. “Sólo se preocupan por la política monetaria”, dicen. Aclaran que la prioridad de la Casa Rosada son las industrias de materia prima, como el campo. Pero de las pymes y otras industrias, “si te he visto no me acuerdo”. 

La unidad peronista en algunas provincias, como Santa Fe, Entre Ríos y La Pampa es otra mala señal para Macri. ¿Está Cristina Kirchner dispuesta a no ser candidata? Algunos en el kirchnerismo se atreven a decir que sí y ensayan nombres para una gran interna, que incluiría a Felipe Solá, Agustín Rossi, Juan Manzur, ¿Gildo Insfrán?. 

Cristina bajó a su candidato en Santa Fe y ordenó apoyar a Omar Perotti. Toda una señal de pragmatismo. ¿Y si gana el peronismo en esa provincia? Neuquén no tiene unidad total pero casi. La expresidenta está muy dispuesta a atribuirse una buena performance en la elección del domingo. 

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El congreso del PJ kirchnerista en Ferro tuvo dos gobernadores (Insfrán y Alberto Rodríguez Saá) y a los vices de otras cinco provincias, cuyos gobernadores quizás no quieren aparecer en la foto, pero tampoco quieren quedar afuera. 

Cristina sigue siendo el gran dilema para el macrismo, el peronismo alternativo y también para el kirchnerismo. Para el macrismo, porque le costaría mucho ganar si ella no se postula pero también podría perder. Es una apuesta riesgosa. Para el kirchnerismo, por la misma razón. Cristina Kirchner es mala palabra en la comunidad financiera internacional, no solo en el Fondo Monetario. Una eventual candidatura de la expresidenta “espantaría” dólar, empresarios y hasta muchos políticos extranjeros. Y ella lo sabe. 

El acuerdo del kirchnerismo con Sergio Massa no es descabellado. Más difícil es la unidad con otros sectores del peronismo, que se mostraron más intransigentes. Es un escenario complejo. En poco tiempo puede pasar mucho. El peronismo alternativo no llega a ser sin el kirchnerismo, pero muchos de sus representantes se niegan a sentarse en una misma mesa con Cristina. 

Durán Barba anticipó la campaña en la apertura de sesiones, a través del discurso de Macri. El presidente puso el énfasis en que se está llevando adelante un cambio cultural y político y que la estabilidad económica va a tardar. "Empezamos por lo básico, creamos los cimientos, generamos las condiciones y estamos listos para avanzar", dijo el Presidente el 1 de marzo. Es la síntesis de cómo presentará a los electores su candidatura. Habrá que ver cuánto rinde este discurso si el bolsillo cruje.

Los analistas suelen decir que las elecciones se ganan con expectativas. Hasta después de las elecciones de 2017, la “gente” creía que el siguiente año las cosas estarían mejor. Ahora, algunas encuestas empiezan a mostrar lo contrario. Pero es la foto. Es cierto, se repite desde hace unos meses. Pero no es la película. Para la película falta.