SALTA

A 25 años del sangriento copamiento al Regimiento de Infantería Mecanizado Tres: Dos historias, dos salteños

Este ataque, el último de un grupo guerrillero en el país y ya en democracia, dejó un saldo de 41 personas muertas, entre ellos dos salteños
lunes, 03 de febrero de 2014 · 09:55
SALTA.- El 23 de enero de 1989, 42 miembros del Movimiento Todos por la Patria, MTP, entraban a fuego y sangre al Regimiento de Infantería Mecanizado Tres, General Belgrano del Ejército Argentino en La Tablada, provincia de Buenos Aires. Este ataque, el último de un grupo guerrillero en el país y ya en democracia, dejó un saldo de 41 personas muertas, entre ellos dos salteños.

A las seis de la mañana del 23 de enero de 1989 un camión de reparto de gaseosas envistió la puerta principal del Tercer Regimiento de Infantería Mecanizada General Belgrano, de la localidad de La Tablada, provincia de Buenos Aires, dando inicio al último ataque guerrillero en la República Argentina.

La sangrienta y desatinada acción se produjo en pleno ejercicio democrático y llenó de estupor a la sociedad, que aún mantenía fresca en su memoria los años de fuego de la década del ‘70 y los levantamientos de los denominados Cara Pintadas, del Ejército Argentino.

Los minutos iniciales de la acción fueron de confusión, nadie sabía a ciencia cierta quienes eran los responsables del ataque. En un primer momento se pensó que se trataba de una nueva asonada militar contra el gobierno de Raúl Alfonsín, pero con el paso de las horas se supo que se trataba de un grupo armado del Movimiento Todos por la Patria, MTP. La novedad causó una profunda sorpresa, ya que nadie tenía en los cálculos que una nueva incursión guerrillera pueda producirse en Argentina.

Esa fatídica mañana, 42 militantes del MTP, tomaron el cuartel causando un total de 41 muertos, 32 guerrilleros, 9 militares y 2 policías, pero la historia de este grupo comenzaba varios años antes.
 
El Movimiento Todos por la Patria, fundado en Managua en el año 1986, fue el corolario de la creación de la revista “Entre Todos” surgida también en Nicaragua hacia fines de 1983 de la reunión del grupo de antiguos militantes del PRT-ERP, nucleados alrededor de Gorriarán Merlo, con individuos o grupos provenientes de otras experiencias de la izquierda y el peronismo radicalizados de los años ‘70.

El grupo del PRT-ERP reunido en torno de Enrique Gorriarán Merlo, había participado de los momentos finales de la Revolución sandinista de julio de 1979. La operación Tapir El copamiento del cuartel de La Tablada fue denominado “Operación Tapir”, por el MTP y fue el último conflicto serio en materia de seguridad interna del gobierno de Raúl Alfonsín, que ya había soportado tres alzamientos militares.

Veinticuatro horas después concluyó el copamiento, cuando fuerzas del Ejército y de la Policía retomaron el control de la unidad, tras un enfrentamiento que duró 30 horas, durante las cuales se movilizaron 3.600 efectivos de la Policía y del Ejército, se produjeron 41 muertos, 60 heridos y hubo 21 militantes del MTP presos. Enrique Gorriarán Merlo, que coordinó la operación militar con las otras operaciones subsidiarias, inicialmente se ocultó en la localidad de La Reja, en el partido de Moreno, provincia de Buenos Aires, luego pasó al Uruguay desde donde se trasladó a Nicaragua y finalmente marchó a México, donde años después fue detenido.

Según declaró después Gorriarán Merlo, el objetivo era "evitar el levantamiento militar carapintada contra Raúl Alfonsín" que, según ellos, sucedería ese día. Ya se habían producido tres alzamientos militares y el último se había desarrollado 50 días antes, el 3 de diciembre de 1988, en la localidad bonaerense de Villa Martelli.

Los miembros del MTP ingresaron al Regimiento III de La Tablada a las 6:30 a bordo de seis autos y un camión de Coca Cola y abrieron fuego contra la guardia del cuartel. Una vez dentro del regimiento, el copamiento intentó llegar hasta el sector de Casino de Oficiales y a los galpones de blindados, donde los atacantes encontraron allí la primera resistencia fuerte.
 
A media mañana, los medios de comunicación informaron que los protagonistas no eran carapintadas sino un grupo de civiles. Por el ataque condenaron a cadena perpetua a 14 militantes del MTP: uno en la cárcel de Devoto (Enrique Gorriarán Merlo); dos en España (Sebastián Ramos y Luis Ramos); dos en Ezeiza (Isabel Fernández y Claudia Acosta); y los 9 de Caseros (Sergio Paz, José Moreyra, Carlos Motto, Claudio Veiga, Juan Díaz, Gustavo Messutti, Felicetti, Aguirre y Rodríguez).

El Fray Antonio Puigjané fue condenado a 20 años y cumplió arresto en un convento. Ana María Sívori, a 18 años, estuvo en Ezeiza. Daniel Gabioud Almirón, Miguel Faldutti, Juan Burgos, Cintia Castro, Dora Molina gozaron desde el ‘99 de libertad condicional. En 2003, el presidente Eduardo Duhalde decretó, a días de terminar su mandato, una amnistía para todos los presos de La Tablada, incluido Gorriarán Merlo.

Dos historias, dos salteños

Días después del ataque, los medios comenzaron a publicar la lista de los muertos, desaparecidos y detenidos en el cuartel de La Tablada y los ojos de todos, se posaron en dos: Rubén Alberto Álvarez, y Sergio Mamaní.
 
El primero de 48 años, pintor y docente; y Mamaní de sólo 18 años y colaborador de la revista “Entre Todos”, órgano de difusión del MTP. Ambos tenían mucha diferencia de edad e historias distintas, sólo los unía la militancia política. Rubén Alberto Álvarez, también conocido como “Kim”, tenía 48 años al momento de morir, fue un activo militante del ERP en los años ‘70 y estuvo preso diez años. A principios de 1983, salió de la cárcel, retomó su carrera y comenzó a dictar clases en la ciudad de Salta. En 1984 comenzó a militar en el Partido Intransigente, pero después se pasó a las filas del MTP.

Según se relata en el libro “De Nicaragua a La Tablada: historia del MTP”, de Hugo Montero, Ana María Sivori, la viuda de Gorriaran Merlo, viajó de Nicaragua a Buenos Aires para reunirse, entre otros, con Francisco Pancho Provenzano, Roberto Felicitti y Rubén Álvarez para convencerlos de sumarse el proyecto del MTP, que venía digitado y financiado desde Managua. Desde el mismo origen de la organización Álvarez estuvo presente y llegó a ser miembro de la Mesa Nacional del Movimiento.
 
Su muerte no quedó clara, pero existen testimonios que aseguran que fue fusilado dentro del cuartel junto a Jorge Baños, uno de los líderes del MTP, tras su detención el 24 de enero. Sergio “Queco” Mamaní, inició su militancia durante la denominada “Primavera alfonsinista”, en los primeros años del gobierno del radical Raúl Alfonsín.

Comenzó como todos en esa época, con fuerza y convicción. Fue un activista barrial y colaboraba con la revista “Entre Todos”. Tenía sólo 18 años cuando falleció. Según los testimonios, recibió un balazo en el estómago mientras trataba de ocultarse detrás de una camioneta dentro del cuartel. Tras el impacto comenzó a gritar que lo ayuden, pero el fuerte fuego cruzado impedía a sus compañeros llegar a él. Murió desangrado, sin posibilidad de recibir atención médica.
 
El MTP tenía una buena inserción en el norte del país, en parte heredada de las viejas estructuras del ERP en Tucumán, pero también con un grupo fuerte en Salta y Jujuy, la mayoría de sus integrantes tenía experiencia en combate.

“Poco después de la toma del cuartel, salimos a buscar información sobre quiénes eran los salteños que estuvieron en el ataque y lo primero que hicimos fue ir a las oficinas que tenía el MTP en calle Belgrano al 1.300, al fondo de un pasillo largo. Era sólo una pieza y un baño”, recordó Oscar Burgos Zambrano, periodista y actual propietario del semanario El Expreso. “Llegamos unos dos días después, y sólo había papeles y basura. Se habían llevado todo. No sabemos hasta ahora si fueron los mismos militantes del MTP, o los servicios de inteligencia”, señaló Burgos y agregó: “Cuando indagamos sobre Mamaní, nos dijeron que hacía un par de meses, por lo menos, se había ido de Salta. Nunca me quedó en claro si se fue de la provincia para entrenarse en combate o si fue a militar a Buenos Aires. En aquellos tiempos era muy común que se lleven militantes de una provincia a otra, para que acumulen experiencia en diversos ámbitos”.

A mediados de 1988, Jorge Baños y el cura Antonio Puigjané, visitaron las universidades nacionales de Tucumán, Salta y Jujuy, ofreciendo charlas sobre derechos humanos y crímenes de lesa humanidad durante la última dictadura militar. Meses después Baños moría en La Tablada y Puigjané terminaba preso por instigador. 

El Guerrillero

Enrique Haroldo Gorriarán Merlo, líder del MTP, conformó la conducción del Ejército Revolucionario del Pueblo (ERP), grupo guerrillero socialista de la década del ‘70, junto a Mario Roberto Santucho. Fue uno de los jefes militares más sangrientos de la organización.
 
El 15 de agosto de 1972 participó de la fuga de la cárcel de Rawson junto a otros dirigentes guerrilleros del ERP y Montoneros y del sangriento ataque al Regimiento 10 de azul en Buenos Aires, el 20 de enero de 1974.

Con la llegada de la dictadura militar, el 24 de marzo de 1976, el ERP perdió terreno en su lucha armada y continuó su guerra fuera del país y se trasladó a Nicaragua, donde continuó su combate por la revolución socialista.

El 17 de septiembre de 1980, Gorriarán Merlo fue uno de los ejecutores de Anastasio “Tachito” Somoza, ex dictador nicargüense, quien fue ultimado en una emboscada en Asunción del Paraguay, donde estaba refugiado. Al regreso de la democracia en Argentina, Gorriarán fundó el Movimiento Todos por la Patria (MTP) junto a viejos compañeros de militancia y de lucha en Nicaragua. En enero de 1989, durante el gobierno de Raúl Alfonsín, lideró el grupo del MTP que intentó copar el Regimiento Militar de La Tablada.

El líder guerrillero justificó la toma diciendo que tenía el objetivo de impedir un supuesto golpe de estado que habrían planeado el entonces candidato a presidente Carlos Saúl Menem y el ex militar golpista Mohamed Alí Seineldín. Por ese ataque, Gorriarán fue detenido en 1995 en México y extraditado hacia Argentina.

Tras ser condenado a prisión perpetua en 1996 y luego indultado en el 2003, falleció el 23 de septiembre de 2006 en el hospital Argerich de Buenos Aires, víctima de un paro cardíaco. Recuadro II El Militar El general Alfredo Arrillaga fue el encargado de recuperar el cuartel de La tablada, pero en el 2013 quedó en firme la condena a cadena perpetua, tras acusarlo de ejecuciones en el copamiento del cuartel.

El Juzgado Federal Nº 1 de Morón, a cargo del juez Germán Castelli, ordenó el procesamiento con prisión preventiva para el ex general Alfredo Arrillaga, acusado de ejecuciones y torturas efectuadas contra integrantes de la agrupación Movimiento Todos por la Patria (MTP), tras el ataque en 1989 de esa organización al cuartel del Regimiento de Infantería Mecanizada III “General Belgrano” de La Tablada.


Fuente: Semanario El Intransigente
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