UNA INVESTIGACIÓN DEL DR. FEDERICO MENA

"Las Calles de Salta y sus nombres": Don Luis Ángel Firpo

El Intransigente comenzó este especial que enorgullece a los salteños. Cada semana una entrega para saber sobre aquellos que nos identifican
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"Las Calles de Salta y sus nombres": Don Luis Ángel Firpo
Luis Ángel Firpo
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Combate Firpo- Dempsy
"Las Calles de Salta y sus nombres": Don Luis Ángel Firpo
Combate Firpo- Dempsy
"Las Calles de Salta y sus nombres": Don Luis Ángel Firpo
Tumba Luis Angel Firpo
jueves, 14 de abril de 2011 · 11:06

                                     DON LUIS ÁNGEL FIRPO 

                       HÉROE MÍTICO DEL BOXEO ARGENTINO 

                       CALLE UBICADA EN VILLA ASUNCIÓN
               -ENTRE AVDA ZACARÍAS YANCI Y SS JUAN XXIII -


                       LA NOCHE DEL 14 DE SEPTIEMBRE DE 1923 

                              COMBATE FIRPO-DEMPSEY










Fue una noche argentina, fue la noche en que la circulación y el pulso de la ciudad y el mundo se detuvieron, para acompañar aquella pelea memorable en el recuerdo de los argentinos y sudamericanos estuviesen donde estuviesen. Todo el país vibraba con una emoción muy honda, expectante, confiado en la victoria de su boxeador más querido y respetado: Don Luis Ángel Firpo. El aire de la ciudad parecía haberse detenido, y todas las clases sociales, todo los espectros políticos, aspiraban la ansiedad quizá desesperada, de que un compatriota triunfara sobre el campeón mundial de todos los pesos. El combate pasó a llamarse “El Combate del Siglo”, y en verdad, aquella noche pasó a ser uno de los mitos que conforman el ser nacional de los argentinos.

14 de septiembre de 1293: Aquél día la ciudad amaneció distinta, un aura diferente embalsamaba cada centímetro de sus calles. Había llegado el fin del tan ansiado conteo, y una sola preocupación campeaba en cada pecho argentino. Era nada menos que el resultado del combate que colocaría al país en la cúspide de la gloria deportiva.

Desde hacía varios días, no sólo en los salones elegantes, sino en cada barriada obrera se escuchaba una sola pregunta, que parecía por momentos, ¿Po dría Firpo vencer a Dempsey? Todo hacía vaticinar que así sería, y nuestro ídolo había convertirse en clamor: comenzado a ser llamado por la prensa y el pueblo norteamericano, “El toro salvaje de las Pampas”

La carrera de Firpo había sido meteórica, con una serie de knock outs, que le abrieron el camino hacia el estrellato mundialista.

Como nunca acaso había sucedido, el periodismo argentino, había montado un aparato rápido y eficiente para sus radioescuchas. Las noticias llegarían por cable e inmediatamente serían transmitidas por Radio Cultura, la más potente del país en aquellos momentos, y que se extendía a lo largo y a lo ancho de nuestra geografía. Los comercios habían agotado prontamente sus stocks de receptores de radio, y desde las radios a galena, tan pequeñas y tan modestas, hasta los más lujosos aparatos desaparecieron de los negocios. La pelea iba a concretarse a las 22, pero ya las 17, comenzaron a llegar caravanas de aficionados, y a las 18, la policía cerró la calle San Martín, desde la Catedral hasta Tucumán, y la Avenida de Mayo en toda su extensión. El edificio más alto de la ciudad en aquel entonces era el llamado “Edificio Barolo”, donde se había colocado un reflector que proyectaría una luz blanca, en caso de coronarse Firpo campeón, y una luz roja, en caso de que así no sucediera. La ciudad estaba colmada y los diarios lanzarían bombas de estruendo anunciando el final. Todos los clubes tenían su receptor, donde se aglutinaba la masa de aficionados a comentar los avatares probables. Firpo recibía millares de telegramas augurándole éxito, mientras los diarios argentinos y del mundo, dedicaban páginas y páginas esperando la resolución del ídolo: EL TRIUNFO.

En los Estados Unidos las opiniones, como es lógico suponer, iban desde aquello que era un boxeador sin estilo, que contaba solamente con su potente trompada de derecha. Opinaban los norteamericanos, que Dempsey lo haría bailar como un muñeco. Otras opiniones, entre las que se encontraban las de numerosos especialistas y la del gran parte del público, que no le resultaría nada fácil. Había ya vencido a rivales de prestigio como Breman, Mc Auliffe y Williard. Decían también, que la carrera boxística de Luis Ángel Firpo “no tenía antecedentes en la historia del boxeo”. El interés del público era extraordinario, y la popularidad de Firpo se agigantaba por momentos. El combate se realizó en el Polo Grounds, estadio éste de béisbol con capacidad para 85.000 personas. Ése día estuvo colmado, y un cable de AP decía: “New York 11-No se registra en las páginas de la historia del “ring”, una ocasión como la presente, el interés despertado por una lucha entre dos aspirantes a una corona mundial de boxeo”. Las entradas que costaban 27 dólares eran vendidas a 150. Los deportistas del viejo mundo seguían de cerca todos los preparativos.

El título de los pesados estuvo siempre en manos de los anglosajones, y solamente el atrevimiento del francés Carpentier, había osado enfrentarse con el campeón de todos los pesos Jack Dempsey. El coto cerrado de los campeonatos había comenzado a abrirse, pues ese año 1923, un italiano, Enrique Tiraboschi, había cruzado a nado el Canal de la Mancha, mientras Firpo hacía tambalear la corona de los pesados. Los detalles de la pelea son bastante conocidos, pues duraron apenas diez agitados minutos. Firpo golpeó con su derecha a Dempsey, quien a consecuencia del golpe quedara semiaturdido, con los brazos caídos y las piernas desfallecientes, y con un nuevo derechazo, lanzó al campeón a través de las cuerdas, fuera del cuadrilátero, sobre los bancos de la prensa. Fue ayudado en tal eventualidad, por los periodistas, habiendo permanecido fuera del ring, por espacio de 19 segundos, que de no haber existido la parcialidad del árbitro, ése sólo hecho hubiera sido suficiente para que lo consagraran ganador. La mayor técnica de Dempsey, logro, una vez repuesto, hacer caer siete veces a nuestro campeón que, sin arredrarse, se levantaba una y otra vez para continuar el combate. Dempsey estaba aún al finalizar el primer round, aturdido, pues sin escuchar la campana, siguió golpeando al argentino. Todas las maniobras del árbitro fueron antirreglamentarias, con el avieso propósito de no permitir que la corona saliera de los Estados Unidos. Desde entonces Firpo pasó a ser considerado un héroe, entró como debe ser, en la leyenda del boxeo. Podía haber pedido la descalificación de su oponente, pero como dijo luego: “el campeonato quería ganarlo en el ring”. Al perder el combate, moría una ilusión pero nacía el mito.

Don Luis Ángel Firpo, había nacido en Junín, el 11 de octubre de 1894. Fue estibador, albañil, guardahilos del Telégrafo de la Nación y empleado de Farmacia. Empezó sus prácticas de boxeo en el Internacional Boxing Club, que funcionaba en los sótanos de un café de San José y Avda. de Mayo en 1816, bajo las órdenes del profesor Martínez. Se inició con una serie ininterrumpida de triunfos: Jirsa, Priano, Gumboard Smith, y Dave Mills, en la Argentina, y Tom “Sailer” Maxted, Joe Mac Cann, Jack Herman, Hill Brennan, JackMauliffe, Jess Williard, Joe Burque, y Homer Smith en los Estados Unidos. Luego de esos resonantes triunfos, su gloria boxistica entró en el ocaso, pero fue también un vencedor en la vida, hasta su muerte acaecida el 7 de agosto de 1960. No sufrió las peripecias y la decadencia de otros deportistas que arañaron la gloria, sino que, como decíamos fue un campeón de la ganadería, estimándose su fortuna, en estancias y propiedades, en 200 millones de pesos. Dempsey, en un reportaje le dedicó estas palabras: “Me habían dicho que era un toro salvaje de las pampas, pero a mí me pareció una manada de toros. Firpo me noqueó, y no recuerdo cómo pude subir al ring. (…) al final de round de un derechazo me mandó contra la máquina de escribir de un periodista y yo creí que había perdido la pelea”. Fue un grande en el deporte y en la vida.


Dr. Ricardo Federico Mena
para  El Intransigente



Currículum abreviado del Dr. Federico Mena

El Dr. Mena- Martínez Castro es odontólogo y ha escrito dentro de su profesión diversos trabajos de investigación clínica, como asimismo acerca de variadas materias: Historia, Genealogía, Poesía, Novela, Teatro y Cuento. Pertenece a distintas instituciones académicas de la región y de Buenos Aires, entre ellas es Miembro de Número del Centro de Estudios Históricos y Genealógicos “Gens Nostra” (Centro de Estudio Hispanoamericanos) con sede en Buenos Aires, Miembro correspondiente del Centro de Estudios Genealógicos de Tucumán, Miembro Fundador y de Número del Centro de Investigaciones Genealógicas de Salta, Miembro Correspondiente del Instituto San Felipe y Santiago de Estudios Históricos, Miembro de los Institutos Güemesiano, Belgraniano y Sanmartiniano de Salta, etc. Es autor de importantes trabajos dentro del cancionero popular, dos veces ganador en el Concurso Nacional de la Zamba ( zambas destacadas). Ha recibido numerosos premios provinciales y nacionales en su quehacer, entre los que se encuentran, el Primer Premio de Novela en el año 2000. Ha recibido de la Provincia de Salta el Premio al Mérito Artístico, etc. Colabora con EL INTRANSIGENTE en su columna “Las Calles de Salta y sus Nombres”.



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