POR RICARDO FEDERICO MENA

Calles de Salta: Coronel Luis Borja Díaz de Lea y Plaza, Patriarca del Calchaquí

Al realizar esta nota seguimos a don Rodolfo Leandro plaza Navamuel, quien ha estudiado a fondo a este distinguido patriota de la independencia nacional
sábado, 22 de marzo de 2014 · 20:09
SALTA.- El Coronel don Luis Borja Díaz fue uno de los máximos exponentes de las fuerzas patriotas de las guerras de la independencia. Nació en San José de Cachi hacia 1770, habiendo cursado sus estudios en el Colegio de San Diego, hoy Convento de San Francisco.

Al realizar esta nota seguimos a don Rodolfo Leandro plaza Navamuel, quien ha estudiado a fondo a este distinguido patriota de la independencia nacional. Para hacerlo ha recurrido no sólo a documentación familiar sino también a importantes historiadores entre ellos a don Atilio Cornejo, Bartolomé Mitre, Liliana Pérez de Arévalo, Luis Güemes, Carlos Reyes Gajardo y otros no menos importantes. Estos trabajos fueron publicados en el libro de don Leandro Plaza Navamuel  Los de Lea y Plaza, en el Portal de Salta y en el Boletín del Instituto Güemesiano de nuestra ciudad.

La documentación es abundante y prolija, pues también se basa en cartas de don Luis Borja Díaz a los distintos jefes patriotas que actuaron en la guerra gaucha.

Habíamos mencionado anteriormente que este guerrero había cursado sus estudios en lo que hoy es el Convento de San Francisco, habiendo regresado al término de los mismos a su pueblo natal de Cachi. Residió en Seclantás ocupándose de los laboreos del campo en la propiedad de sus padres. Dice Plaza Navamuel que en la finca La Banda ubicada en el departamento de Molinos  poseyó un molino harinero, que ya se encontraba funcionando desde 1812. Al producirse la Revolución de Mayo, se plegó de inmediato a sus postulados y principios, “ contribuyendo para la causa con dinero, hombres, animales y cosechas para el mantenimiento de las tropas” (sic).

Reproduzco un fragmento de la carta que inserta Plaza Navamuel en el libro citado, entre don José Ignacio de Gorriti a don Luis Borja Díaz. Dice así “ Es necesaria la ayuda de esos valles a las tropas en las cuales me hallo empeñado en formar. Agrega luego, Martín (Güemes) y Toribio (Tedín) me han dado datos de la gente de por allí, y me han hablado de usted, diciéndome que es un eficaz y verdadero amigo e la causa de Mayo. Los de Rosario de Lerma también se ofrecen a prestarme ayuda y especialmente don Hermenejildo Diez y don Jorge Torino, vecinos de calificación y méritos

Es así, como de esta suerte se ve involucrado en la formación de las milicias gauchas de Seclantás, Molinos, Atapsi y Cachi. Participó en la batalla de Suipacha el 7 de noviembre de 1810 bajo el mando del Coronel Antonio González Balcarce.

El año de 1811 lo encuentra con el grado de Sargento de la Compañía de Dragones de Milicias Patriotas. Justamente con estas milicias participa de varias operaciones militares contra las tropas del Rey teniendo como teatro de operaciones El Alto Perú. En esta época se produce el reemplazo del General Pueyrredón por el General Belgrano en el comando del Ejército Auxiliar del Perú.

Existe una carta inserta en el libro antes mencionado, entre don Justo Pastor Arce y Francisco de Gurruchaga, desde San Carlos (Valle Calchaquí), de la cual sólo extraemos el párrafo donde se refiere a nuestro biografiado:(…) El doctor Gorriti ha andado en Cachi y nos ha llamado para hablarnos de sus planes militares. Borja (Díaz de Lea y Plaza), está dispuesto a ayudarlo, lo mismo que Ubaldo (de Lea y Plaza) y don Bonifacio (Ruiz de los Llanos). Como ve, el entusiasmo no se ha perdido del todo. Salude  Da. Martina (Silva de Gurruchaga) en nombre de los míos y mande a su íntimo.  Justo Pastor Arce”.

A todo esto ya se había realizado el Éxodo Jujeño y Belgrano se encaminaba hacia Tucumán, perseguido de cerca por el General Pío Tristán, siguiendo no el tradicional camino Real, sino el camino de las Carretas. Borja Díaz  estuvo en Tucumán donde participó de la famosa batalla del 24 de Septiembre donde nuestras armas vencieron a las del Rey. Estas se retiraron luego de la derrota hacia la ciudad de Salta. Belgrano había adiestrado militarmente a sus soldados en el Campo de las Carreras, donde no sólo impartía las nociones del combate, sino que hacía rezar fervorosamente las oraciones cristianas a sus subordinados. Como sabemos el 20 de febrero de 1813, se produjo la batalla de Salta, donde las fuerzas de la patria volvieron a coronarse de laureles y sellaron para siempre el límite norte de nuestro país. Las tropas del Rey debieron abandonar el proyecto de dirigirse hacia Córdoba debido a la valerosa defensa ejercitada por el General Martín Miguel de Güemes. El comportamiento de don Luis Borja Díaz le valió un meritorio ascenso a Capitán de la Primera Compañía del Primer Escuadrón de Dragones Patricios de Salta.
 
Anteriormente Borja Díaz había peleado en las batallas de Vilcapugio y Ayohuma, donde el General Joaquín de la Pezuela en este último encuentro destrozó las huestes de Belgrano. Las fuerzas patriotas no desmayaron, y al decir en el capítulo correspondiente del libro comentado, en Seclantás don Pedro Alcántara Ferreyra reclutaba voluntarios para cubrir la retirada de Belgrano. Los peones de Borja Díaz estuvieron a la altura de las circunstancias e integraron dicho contingente.
 
Pezuela penetra luego de estos combates en la ciudad de Jujuy, y desde allí a Salta. Era por aquel entonces General en Jefe del Ejército del Alto Perú, nombtado por Abascal, a la sazón Virrey del Perú. Borja Díaz según Vicente Cutolo, se distinguió especialmente. Lo decía con esta frase extraída del libro citado “ se distinguió en el rechazo de esta invasión logrando hacerlos huir con grandes pérdidas”. Esta invasión es conocida por la historia como “ la invasión de los cuicos”, terminología peyorativa por parte de los españoles, al considerar a los mestizos altoperuanos con este mote, lo cual traducido vendría a ser “ los monitos”.
 
Díaz en  setiembre de 1814 se encuentra en la Rinconada como punta e vanguardia de las fuerzas avanzadas del Comandante don Alejandro Heredia”. “Don Jacinto Yaben le dedica una página en su libro Biografías Argentinas, diciendo “Por su valiente comportamiento en esta ruda campaña fue nombrado por el General Rondeau el 1º de abril de 1815 Capitán de una Compañía Veterana” Rondeau desde Huacalera aprobaba estos despachos como Capitán de la Primera Compañía Veterana del Cuarto Escuadrón del Valle de Cachi y partidos adyacentes, tomándose razón el 22 de mayo”. Posteriormente estando Güemes en el cargo de Comandante General de la Campaña y Gobernador de la provincia de Salta le nombre en atención a sus méritos en la lucha, Comandante General de la División de Gauchos en el valle de San Carlos. Se constituye así en uno de los principales jefes de aquellos Escuadrones. Nuestro biografiado se encontraba en la tan conocida sorpresa de Yavi. Es allí donde es apresado su primo don Manuel Ubaldo de Lea y Plaza, que permaneciera prisionero en el Perú durante largos años. En este acontecimiento los realistas habían tomado prisioneros a seis hombres. Uno pudo escapar para dar aviso al campamento de Juan José Fernández Campero, Marqués del Valle del Tojo, que se había inclinado a la causa de la patria. Se encontraban en el sitio don Luis Borja Díaz, don Bonifacio Ruiz de los Llanos, el Coronel Juan Isidro Quesada(de quién escribiéramos recientemente) y don José Gregorio López.
 
Mitre en el mismo libro citado dice “ Inmediatamente el enemigo apareció haciendo fuego. Desde este momento todo fue confusión”… Aquí en este evento el Marqués fue apresado a pesar de que el Capitán don Bonifacio Ruiz de los Llanos le prestó su cabalgadura, pero desafortunadamente el Marqués en su huída cayó de espaldas y fue tomado prisionero junto al  entonces Teniente Coronel Quesada. El Comandante Luis Díaz logró escapar a este desastre, junto a una tropa compuesta por más de cien hombres, entre los que se encontraban los bravos capitanes, don Bonifacio Ruiz de los Llanos y don Nicolás Frías.  
 
 En el orden local Borja Díaz se vio enfrentado varias veces con don Fernando Aramburú, de marcada tendencia realista, que había conformado un escuadrón de milicianos para luchar a favor de la causa del Rey.
 
Las invasiones españolas no cesaban la primera fue en el año 1812, al mando de Pío Tristán, la segunda en el año 1814 al mando de Joaquín de la Pezuela, la tercera invasión comandada por el General José de la Serna, la cuarta invasión al mando de Pedro de Olañeta y luego otra de Olañeta en 1818. En 1819 la sexta invasión a la ciudad de Salta estuvo a cargo del General José Canterac, que invadió también la ciudad de Jujuy, pero el hostigamiento de las huestes gauchas se desarrolló con tal denuedo y pasión, que las fuerzas opositoras no pudieron seguir avanzando. Don Luis Borja Díaz estuvo en todos estos acontecimientos.
 
Don Leandro  Plaza Navamuel al hacer  el estudio de la trayectoria de nuestro biografiado inserta un tramo de la carta que el Gobernador Intendente de Tucumán don Feliciano de la Mota Botello (catamarqueño) dirige a Martín Güemes diciendo: “ Había dispuesto auxiliar a don Luis Borja (Díaz) (sic) con seiscientos hombres de la caballada de Catamarca que estaban en movimiento desde el 31 y a este fin mandé a Santa María dos mil cartuchos a bala al Comandante Alurralde que debía obrar a las órdenes de aquél”.
 
Respecto a nuestro Coronel Vallisto, don Pedro Arias Velázquez, en carta a Güemes expresaba estos conceptos: “ Podrán las tropas del Rey destrozar nuestros campos, acribillar a nuestros soldados, y plantar nuevos gólgotas en aras de la independencia americana, pero nunca doblegar el patriotismo de Borja Díaz, el valiente caudillo vallisto, que combate con empeño en Humahuaca”.
 
Este líder vallisto ostentaba ya en el año 1823 el grado de Comandante del Valle de Cachi, y el 30 de setiembre  de 1824 es nombrado por el Gobernador Arenales Coronel Efectivo del Escuadrón de los valles calchaquíes.
 
Este distinguido y aguerrido Coronel fue casado con su prima hermana doña María Magdalena de Lea y Plaza y Ríos, no habiendo concebido hijos en su matrimonio. Don Luis Borja Díaz falleció antes de 1831, y fue enterrado en la Iglesia de Seclantás. La provincia de Salta le honra como a uno de sus próceres.