CULTURA

Falleció la poetisa Juana Dib, “seré mandrágora desahogando mi llanto”

A los 91 años dejó de escribir Juana Dib, una de las mujeres más influyentes en la poesía salteña. Dejó 14 libros esenciales
lunes, 31 de agosto de 2015 · 10:08

SALTA. - Con 91 años de edad dejó de existir en nuestra ciudad Juana Dib, para muchos la poetisa de mayor influencia en nuestra provincia.

Se desempeñó como maestra y profesora de Castellano y Redacción Administrativa. Fue vocal de la Caja de Previsión Social de la Provincia, Miembro del Centro Salteño de investigaciones de la Cultura Árabe y de la Federación de Entidades Argentino-Árabes, filial Salta.

Su curriculum poco dice de su poesía, de la mirada delicada, del vuelo que su condición de mujer le puso a las letras y pocos saben que gran parte de su producción fue traducida y publicada en diarios y revistas árabes y que su lectura es una buena costumbre en gran parte del mundo de sus ancestros familiares.

Recibió diversos premios y distinciones por su labor literaria, entre otros: de la Honorable Cámara de Diputados de la Nación; de la Honorable Cámara de Senadores de la Nación; del Concejo Deliberante de la Ciudad de Salta; de la Dirección General de Cultura de la Provincia; de la Secretaría de Cultura y Mesa Redonda Panamericana Nº 1; del Consejo General de Educación de la Provincia, de la Sociedad Argentina de Escritores – Filial Salta; del Círculo Médico de Salta; de la Unión Sirio Libanesa de Salta; del Club 20 de Febrero; de Canal 11; de la Confederación de Entidades Argentino-Árabes de la República Argentina; de la Parroquia San Jorge; del Salón de Arte Jorge Martorell, como así también de otras instituciones árabes del país y del extranjero, y de diversas entidades del espectro político.

Su obra fue prolífica y extensa, su último libro, "Hierro Dulce”, lo presentó a los 90 años en septiembre del año pasado y en el 2010 logra el primer Premio del Concurso Provincial de Novela de la Secretaría de Cultura de la Provincia de Salta, gracias a  la bellísima "Flores naturales”.

"Yo estoy un poco rebelde con la historia de mi carrera -admite Juana-. Con el puntaje que tenía y siendo una alumna destacada, he tenido que iniciarme en una escuela rancho en Macapillo, 30 kilómetros adentro de Estación Quebrachal. Me anotaron 120 alumnos. Yo estaba sola, así que daba clases tarde y mañana. No aprendían nada porque eran chicos que pasaban hambre. Eso fue en 1944. Fueron inicios realmente tristes. Yo tenía la carga del inmigrante, por eso no me nombraban en la ciudad. Me acuerdo que tenía un alumnito, Carlos Dima. Tenía 10 años, enfermó de sarampión y murió. No soportó la debilidad que tenía. Era mi primera experiencia docente... y se me murió un alumno", comentó en un reportaje en el 2013 y en él están presentes dos aspectos fundamentales de su vida: la docencia y su herencia árabe.

Juana es hija de padres sirios, la tercera de 9 hermanos criados como todavía se crían a los hijos en la aldea de Tumín, en la provincia de Hamah,con la familia como eje. Sus recuerdos son parte de sus obras.

Su antología se compone de "El milagro de una rosa" (1982); "Las Doradas" (1989); "Las Dos Vertientes" (1993); "La Mandragora" (1993): Primer Premio del Concurso de Poesía para Autores Éditos de la Dirección Provincial de Cultura de Salta (1992); "Las Invitadas" (2000) Cuentos; "El Páramo que clama" (2001); "Viajeros del Orontes" (2002) Novela; "Poblada de Voces" (2008); "Elegía a Palestina" (2009) Poemas; "Flores Naturales" (2010) Novela; Primer Premio del Concurso Provincial de Novela de la Secretaría de Cultura de la Provincia de Salta (2010); "Hierro Dulce" (2014) Poemas.Lo que mejor define su vida es su obra, su poesía que es lo que perdurará. Un soneto puede pintarla."Tápate los oídos que no sonaré a canto/ Oscurece tus ojos cuando arranques mi talle/ y si puedes hacerlo... no lograrás que calle,/ porque seré mandrágora desahogando mi llanto”. (De Mandrágora) (Redacción El Intransigente)

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