CORRER ADECUADAMENTE

Las lesiones más comunes en los "runners"

Una mala pisada, una incorrecta postura o un terreno defectuoso pueden ser muy perjudiciales.
jueves, 14 de marzo de 2019 · 10:56

El furor del running ya no es cuestión de moda. Llegó para quedarse, por eso muchos aún desconocen qué lesiones se pueden sufrir al realizar esta práctica y cómo cuidarse.

La anatomía de la cadera, al ser excéntrica con respecto a la columna, nos permite andar. Sin embargo, sus propias características hacen que se concentre una gran tensión en su centro, y una sobrecarga en esa zona puede provocar lesiones –más si cabe si la anatomía ha sufrido alguna alteración durante su desarrollo–. También influye la edad, el peso, la falta de entrenamiento o de flexibilidad, el deporte que se practica o la superficie en que se hace 'running', explican en El Confidencial.

Las lesiones más frecuentes en la cadera pueden ser por desgaste o debido a una caída o golpe, y se dividen en agudas o crónicas. Dentro de las primeras se engloban, por ejemplo, las roturas fibrilares que pueden tratarse mediante reposo, analgésicos y tratamiento rehabilitador. Las más problemáticas son aquellas que son crónicas y son más difíciles de tratar ya que aparecen de forma lenta y progresivamente pueden aumentar en intensidad. Estas lesiones en esa zona son una pesadilla para los corredores, ya que su curación suele ser larga.

El corredor suele referir que puede realizar una carrera de unos kilómetros pero a partir de un momento aparece un dolor que le obliga a parar. Lo intenta al día siguiente o tras varios días de reposo y le sucede lo mismo.

Dentro de estas lesiones están aquellas que afectan a las bolsas serosas cuya función es evitar la fricción entre hueso y tendones y están situada en zonas estratégicas de la cadera para evitar el rozamiento articular. Cuando se inflaman se denominan bursitis, siendo la más típica la 'bursitis trocanterea'. Los principales síntoma de esta lesión son el dolor en la parte superior y externa del muslo –es decir, en la zona de las cartucheras o donde está la cara lateral de la cadera–. Este dolor puede irradiarse a los glúteos y al muslo.

Cuando estas lesiones afectan a los tendones –se puede inflamar cualquier tendón de la cadera– se denominan tendinitis. Una de las más frecuentes es la tendinitis del psoas, pero también puede afectar a aductores, tensor de la fascia, glúteos, piramidal o isquiotibiales. Por ejemplo, las tendinitis del psoas se pueden producir debido a entrenamientos de resistencia y al realizarlos en zonas con desniveles.

La pubalgia se debe inflamación de los músculos que se insertan en la parte anterior e inferior de la cadera llamada pubis. Es habitual en las disciplinas donde se utiliza el tren inferior más que el superior. Para prevenir su aparición es necesario realizar ejercicios fisioterápicos de prevención.

Lo que implica tener una cadera 'especial'

En los últimos años se ha descrito una nueva patología denominada choque femoroacetabular que puede predisponer a padecer artrosis. Esta patología se da en corredores que tienen una forma de cadera especial –o su cabeza del fémur no es del todo esférica o la cavidad que lo contiene, el acetábulo,es demasiado profundo–. En estos pacientes la articulación del fémur impacta con la bóveda del acetábulo y produce un pinzamiento. Según las últimas publicaciones sobre esta patología, el atrapamiento femoroacetabular se está convirtiendo en una de las causas más frecuentes de dolor en la cadera en deportistas jóvenes.

Uno de los factores que puede provocar alguna de estas lesiones es la diferencia de longitud de las caderas. Una diferencia de hasta un centímetro puede no afectar a una persona al caminar pero si puede hacerlo cuando corre. Esta asimetría puede ser de nacimiento o se puede deber a los hábitos posturales y de entrenamiento. Se debe intentar corregir adoptando una buena postura y estirando cualquier músculo que estuviese agarrotado o acortado, según lo encontremos cada día que salgamos a correr. Si la variación de longitud de las piernas se debe a un acortamiento óseo, puede ser necesario colocar una plantilla.

Si las molestias superan las dos semanas, el corredor y su entrenador deben analizar qué causas han influido en su aparición. A veces los dolores comienzan por un cambio en la rutina de entrenamiento, un cambio de zapatillas, una variación en la superficie de entrenamiento o un cambio de modalidad. Si no se ha variado nada, es mejor acudir a un traumatólogo o rehabilitador para buscar la causa.

En ocasiones el dolor se reduce al realizar unos estiramientos adecuados, pero si no mejora puede requerir un tratamiento rehabilitador especifico, una infiltración en la zona de dolor y en ocasiones cirugía. En el caso de lesiones que no mejoran con el tratamiento, como en el caso de choque femoroacetabular, es recomendable acudir a un traumatólogo especialista en patología de cadera.

Cómo prevenir lesiones con anatomía normal

La técnica al correr es fundamental para prevenir lesiones en la cadera. Si nos detenemos a ver una maratón, algunos de los participantes no deberían realizar esa prueba por diferentes motivos: la forma de sus piernas, las zapatillas que emplean, el tipo de pisada o su técnica. Para correr no solo vale correr: hay que fortalecer toda la musculatura incluida la abdominal y lumbar, calentar antes, estirar después, seguir una buena alimentación, no olvidarse de la hidratación, tener una pauta adecuada de entrenamiento y emplear el calzado apropiado.

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