HITO MUNDIAL

¿El virus del VIH y el sida son lo mismo?

Mientras el mundo celebra haber curado por segunda vez a una persona, una aclaración.
martes, 05 de marzo de 2019 · 08:50

Aún no digerimos lo que acaba de pasar: encontraron por segunda vez en la historia la remisión total de una persona con VIH. El primer caso, el famoso "Paciente de Berlín", hace doce años, fue el primer hito mundial que se acaba de repetir y que abre la esperanza cada vez más de arribar a la cura total.

Pero ante esto vale tener en cuenta lo siguiente: ¿Es lo mismo VIH y sida?

El VIH es el virus de la inmunodeficiencia humana, un virus que ataca al sistema inmunológico y disminuye la capacidad del organismo para defenderse de enfermedades o infecciones a las que normalmente se las conoce como “oportunistas”. Es decir, el VIH nos debilita.

Solemos relacionarlos y confundirlos, pero es importante conocer a fondo lo que supone cada uno y las diferencias entre VIH y sida.

Una persona puede tener VIH y no haber desarrollado sida. Tener el VIH supone haber estado expuesto al virus, es decir el virus está en tu organismo multiplicándose debilitando tu sistema inmunológico, pero no significa que se haya desarrollado el sida. Es decir, una persona puede tener el virus y ser portador asintomático durante mucho tiempo.

El sida es el síndrome de inmunodeficiencia adquirida, y es la etapa de la infección por VIH caracterizada por la aparición de los síntomas de algunas enfermedades relacionadas con el deterioro del sistema inmunológico. El sida es la etapa más grave de la infección por VIH, ya que en este punto de la infección el sistema inmune es incapaz de defender nuestro organismo de los ataques externos de enfermedades que pueden acabar con la vida del paciente.

Por ello, es importante resaltar que una persona con VIH puede vivir una larga y plena vida con la medicación adecuada. Es decir, el VIH y el sida ya no son mortales, sino que han sufrido un proceso de cronificación debido al avance de la ciencia y la medicina. Sin embargo sí que es necesario hacer hincapié en la importancia de la adherencia al tratamiento para que no se produzcan recaídas y mantener nuestro sistema inmunológico lo más fuerte posible.

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