Arte

Dan Stroomer: “Siempre fue un sueño intervenir el Obelisco”.

Dan Stroomer fue uno de los artistas invitados que participó en la inauguración de los Juegos Olímpicos. Repasamos su participación en el evento y su carrera local.
martes, 09 de octubre de 2018 · 22:55

La espectacular inauguración de los Juegos Olímpicos de la Juventud tuvo como protagonista a un holandés que siente Buenos Aires como si fuera suya. Se trata Dan Stroomer, un holandés que llegó hace casi diez años al país para desarrollar distintas propuestas creativas con el diseño y el arte urbano como principal interés. Conversamos con él.

Su participación en la inauguración de los Juegos estuvo en el tramo dedicado al BMX, en el que distintas miembros de Fuerza Bruta descendieron a través del Obelisco haciendo distintas figuras sobre bicicletas. Sobre su participación, comenta: “Hicimos la transición entre el grafiti, que representa a esta cultura, juntos distintas firmas de la ciudad, hacia el cambio tipográfico y el abstracto. Fue un proyecto muy lindo”. Desde la organización no hubo ninguna exigencia. “Lo único que ellos querían era un diseño con las letras BMX, una J y una O”. Su creación fue animada por VJ Spetto, “un brasilero crack”, en palabras de Stroomer.

Emocionado, reconoce que la intervención “siempre fue un sueño. Es un símbolo tan importante para la Argentina… La verdad, no pude imaginar que lo haría. Incluso el sábado (en la inauguración), no lo podía creer”. Acerca de su relación con Buenos Aires, explica que le parece “un quiilombo lindo. Después de nueve años, creo que soy más argento que holandés”, comenta entre risas.

Su desarrollo artístico también lo ha llevado a vincularse con el arte urbano argentino, acerca del que explica: “es muy joven la ciudad y el país, y su arte urbano también lo es” y explica que en su desarrollo influyen los distintos problemas económicos que atraviesa el país, para el acceso a los materiales, entonces, “no pueden pintar todo lo  que quieren”.

A través de su empresa, Collage Lab, formada junto a esposa Tamara Selvood en 2009, realiza distintos proyectos sociales en los que enseñan grafitis en distintas villas y zonas populares de la ciudad a través de distintas ONG’s, entre otras alianzas. Aunque el principal fin de la organización es, a través del diseño gráfico y la intervención de distintos lugares, generar distintas experiencias vinculadas con el arte y la publicidad. Para Stroomer, “con una mirada única, desde la parte creativa, creo  que somos diferentes por nuestro origen (vinculado con el arte urbano)”. Y agrega: “somos una empresa que trabaja con corazón”.

Esa esencia, vinculada con el arte urbano que sigue latiendo en la obra y en el quehacer laboral de Stroomer, evoca al primer recuerdo que él tiene con el grafiti. Fue con 12 años, aproximadamente, y había pintado parte de su vecindario en Ámstedera. En ese momento firmó como “Daniel”, su nombre. Resultado: todos los vecinos fueron a reclamar a su madre. Aproximadamente dos o tres años después, ya firmaba como “Nase” y veía la posibilidad de estudiar diseño en su Ámsterdam natal. Lo hizo, y ahora, en Buenos Aires, es una de las figuras del diseño y el arte urbano más importantes del país.

Acá tenés algunas imágenes sobre sus intervenciones en la ciudad: