Entrevista

Iván Argote: lo ideal es que el espectador se haga preguntas

El artista colombiano inauguró una muestra individual en el MALBA, tras una carrera que lo llevó a París, México y Londres, entre otras ciudades. La relación del individuo con el espacio público, uno de sus principales intereses. 
sábado, 24 de noviembre de 2018 · 10:42

Desde pequeños hasta enormes formatos. Iván Argote, antes que remitirse a un quehacer específico, fluye con sus proyectos (en escultura, fotografía, video…) hasta que cierra la idea. En el trayecto, se forja el mensaje: repensar la manera como nos relacionamos con el espacio público y la historia. Lo entrevistamos en su más reciente muestra, “Ternura Radical”, en el Museo de Arte Latinoamericano de Buenos Aires.

EL INTRANSIGENTE: Historia. ¿Por qué ese interés en remitirte al pasado, a el porqué de las cosas?
IVÁN ARGOTE: Como uno la siente y la concibe, tiene un peso ideológico en la manera como la vemos y la leemos. Eso me lleva a la reflexión: lo que uno piensa y siente no viene de uno sino de un contexto, que tiene un montón de cargas ideológicas, políticas, históricas. Mi trabajo es ir a buscar cómo des-aprender esas maneras en que hemos interiorizado todo eso y jugar con esa manera de sentir. Mi pregunta es cómo podemos reconstruir nuestra subjetividad siendo un poco más críticos, contestatarios, sin llegar a la disputa. 

Parte de tu historia está marcada por el conflicto colombiano, ¿cómo podemos asociarlo con esa manera de mirar los contextos?
Lo que tuve que vivir en Colombia, creciendo en una familia de militantes políticos, es el acceso a un tipo de formación que no comento ni hace parte de mi trabajo comentarlo. Reflexiono sobre qué es ser político y desde donde uno empieza a ser política; cómo inventarse la manera de hacerla, sin ser el juego predeterminado que hoy en día se hace. Es más compleja y puede ser más interesante. 

Escultura, video, fotografía… ¿Cómo es el proceso de selección del medio de expresión?
Evoluciona progresivamente. Empiezo a hacer una cosa y esa cosa se vuelve otra. Las primeras piezas que yo hacía en concreto eran de cierta forma, pedazos de muros, ahora se vuelven más estructurales. No hay un sistema certero. 

Las piezas de concreto que componen “Ternura radical” las definiste como puentes o muros. No están completamente lizas. ¿Esas grietas qué dicen? 
Me gusta que tenga la textura similar a la de una piel, esa especie de porosidad y fragilidad, en contraste con un material sólido y muy asociado a la ciudad.

¿Cuál es la relación que aspiras a sostener con el espectador?
Lo ideal es que se haga un par de preguntas y se las lleve en el bolsillo y, de repente, cuando estén sentados por ahí, resurjan. Eso es a lo que uno puede aspirar.

¿La obra termina o como autor la cierras? 
Depende. Uno va tomando decisiones y hay un momento en el que está bueno parar. Me gusta decidir y cerrar, reconocer que hay veces en las que las cosas no funcionan bien; no tienen que ser perfectas. 

¿Cómo es tu relación con el arte argentino?
Vengo desde hace tres o cuatro años. Es un país que tiene una tradición importante, no sólo en las artes si no en la literatura también. Fui muy influenciado por su literatura; conozco muchos artistas. Es una escena muy poética que tiene mucho de latinoamericana, en ese sentido de revisitar temas políticos, históricos; están cercanos a eso y también hay un arte abstracto, conceptual. Entonces es un lugar donde confluyen un montón de culturas: la imagen de Buenos Aires, que recibe cualquier cantidad inmigrantes de todas partes. Es muy interesante.